Abstención abstención     
 
 Diario 16.    11/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Abstención, abstención

Si los sondeos de opinión no engañan, la bandera de la abstención puede llevarse en este referéndum un vapuleo de cuidado. En una semana ha aumentado en siete puntos el número de españoles dispuestos a votar, y esta tendencia debería hacer que la oposición se tiente bien la ropa antes de quemarse demasiado en la batalla por el "No vote usted mañana".

La tendencia creciente a votar puede explicarse por dos factores. En primer lugar, es muy posible que un país que ha tenido que abstenerse a bofetadas durante cuarenta años de votar sienta ahora firmes deseos de expresar su opinión en las urnas, aunque sólo sea para demostrar así prácticamente que reclama la soberanía que le fue arrebatada por el dictador. Entre la venganza del chinito y el deseo de sentirse libres, muchos españoles pueden ir a votar sí al referéndum caiga quien caiga.

Por otro lado, este Gobierno no democrático que nos rige nos ha sometido a obsesiva campaña en la televisión para que voten aquí hasta las arañas. Al mismo tiempo, impide, dificulta y detiene a quienes predican la abstención. Es poco probable que con esta manipulación logre aumentar mucho el número de síes, pero lo seguro es que al manipularnos tanto, el Gobierno pierde autoridad y el referéndum amenaza con nacer falseado.

Quedan pocos días, pero algo podía hacerse aún por el bien del país. El Gobierno debería declarar públicamente que autoriza todo tipo de propaganda en favor de la abstención, en el reino de los ansones y en la calle. Con ello ganará, probablemente, igual el referéndum, pero será más difícil acusarle de hacer trampas.

 

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