Perder dos horas. Decidir por sí mismo. Sin recortes. La "carta"     
 
 Arriba.    11/12/1976.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Perder dos horas

Las dificultades de toda índole que pueden separar al ciudadano de las urnas las hemos venido exponiendo, en diversas ocasiones, en los últimos días, respondiendo a cuestiones diferentes de lectores.

Pero nos había pasado por alto una dificultad que nos expone un madrileño, habitante del barrio de Vallecas. Es una «pega» —buscar el centro donde votar, llegar allí, votar...— con la que apenas contábamos. «Me cansa un trastorno enorme. Me va a hacer perder un par de horas...»

N. de la P-—Sí, señor. Esa sí que es una razón de peso para apoyar la abstención que propugnan algunos partidos que se llaman de oposición. Y puede ser, si me apura, la razón más poderosa. ¿Vale la pena perder un par de horas en localizar el centro electoral que le corresponde, en trasladarse a ese punto de la ciudad y emitir la papeleta elegida? Mny señor nuestro: estima usted en bien poco su propia decisión, y la decisión conjunta del país. Si, Inclusive, las empresas están dispuestas a abonarle cuatro horas no trabajadas de su jornada habitual de trabajo para, facilitarle ese derecho y deber ciudadano de votar...

Decidir uor sí mismo

Otra cuestión sorprendente es la que nos plantea Marina Amat, de Badalona: «Después de contemplar, a. lo largo de toda la semana, las intervenciones de personalidades políticas en la «tele», me hallo en un mar de dudas... ¿Hago caso a. don Blas Piñar, o a Landelino Lavilla, a Garrigues o a Tierno, a Noel Zapico o a Licinio de la, Fuente? La verdad es que casi todos los personajes que han desfilado por fa pequeña pantalla me parecen muy dignos, y hasta diría que casi todos sus argumentos, a favor y en contra del sí y del no, e incluso de la abstención, me han convencido... Antes —seguimos transcribiendo la simpática carta de Marina Amat— no nos ponían en esta texitura de tener que decidir por sí mismo. Era más fácil...»

N. de la R.—Nadie ha dicho que la democracia vaya a fací, litar las cosas... Se podrá decir, eso sí, que facilitará la solución de algunos problemas: del problema vasco, o del catalán, de las autonomías regionales, de la educación, de la honestidad administrativa, del respeto pleno a los derechos ciudadanos... Pero la democracia que pretende abrirnos ese referéndum del próximo miércoles va a planteadnos, en el terreno de las decisiones personales, muchas más cuestiones que antes. Tendrá usted que decidir si quiere o no democracia, y más adelante, si el país se decidiera por esa forma de Gobierno, tendrá usted que inclinarse por los conservadores, los liberales, los socialdemócratas, los democristianos, los socialistas... Todo van a ser opciones, todo van a ser posibilida. des 3e elección.

Sin recortes

La «tele» y la campaña que viene haciendo en torno al referéndum, con la inclusión de opiniones ~de líderes de diversas tendencias, son objeto de atención de varias cartas, a las que quisiéramos contestar de modo genérico y conjunto.

N. de la R.—Nos consta que ninguna de las personalidades invitadas a aparecer ante la «pequeña pantalla,» ha visto luego mutilada su intervención. No hay que ver en «los recortes de doña Censura» —como insinúa Pedro J. R. de San Sebastián— la razón de que unos personajes dispongan de más tiempo que otros. «Porque mientras Chueca Goitia apenas duraba dos minutos, en apoyo de la abstención, a Torcuato Luca de Tena ´ se le concedieron no menos de cinco» —nos argumentaba al teléfono Julia, S. A., desde Madrid, ayer tarde—. Según hemos podido informarnos, de fuente ligada a RTVE, a cada personalidad invitada se le advierte, antes de comenzar la grabación de la intervención, que dispone de dos minutos, aproximadamente. Hay quien se pasa, y quien, por cálculo de tiempo equivocado, no llega a ocupar ese tiempo que se le concede. Pero, en cualquier caso, en Prado del Rey nos aseguran que se han respetado absolutamente todas las opiniones. «Algunas de las cuales —nos ha añadido nuestro comunicante «oficioso» de aquella casa.— han tenido que hacer bastante daña a los propios interesadas y a sus seguidores Incondicionales.» Pero ése es otro de los riesgos de la democracia: al aparecer ante el país, cada cual comenzará a formarse una idea más exacta y aproximada de la talla de cada político.,.

La «carta»

Han comenzado a llegar a los domicilios de prácticamente todos los españoles censados y presentes en las listas del censo electoral las tres papeletas —sí, no y en blanco— que podrán utilizarse el miércoles, 15. Hay, sin embargo, quien ya se pone nervioso: «Ha llegado a mi padre y a mi hermana, que es mis pequeña que yo —con derecho a voto—. Pero ni a mí ni a mi madre nos ha llegado esa carta.»

N. de la R.—No te pongas nerviosa, Luisa R. Si, por lo general, por estas fechas los servicios de Correos empiezan ya a estar apurados de trabajo, imagínate lo que significa recargarlos con una carta más para cada uno de los espafiolitos mayores de veintiún años... Pero todo llegará, probablemente. Y en cualquier caso, si tu nombre figura en el censo, ni si. quiera es necesario que tengas esa «tu» papeleta. En la Mesa electoral te harán entrega de cuantas papeletas quieras, para poner en ellas tu decisión sobre la ley de Reforma Política.

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