Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   La sombra de caín     
 
 Hoja del Lunes.    19/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Los episodios nacionales

LA SOMBRA DE CAÍN

Antes, en el "ancien régime", cuando las cosas empezaron a ir mal, los periodistas recibíamos al consejo

perentorio de que había que "minimizar". A ningún sistema le guata qiie se detecten-como ahora

dicen-las señales de alerta. Y las señales de alerta se guardaban para laa curvas del progreso económico

y la marcha de los planes de desarrollo. Más tarde, cuando laa cosas empezaron a ir peor, llovieron

anatemas sobre los "profetas de la ca,táatrofe". En cuanto alguien daba el aviso de los nubarrones que se

divisaban por el lado del futuro, los políticos imperturbables ya lo estaban colgando el sambenito de

"profeta de la catástrofe". El cargo político, para quien lo desea por encima de cualquier otra cosa del

mundo, dota, además de la "gracia de Estado", de una cierta imperturbabilidad. Se pasan el día cantando

el "no hay novedad, señora baronesa", que los más exquisitos lo saben cantar en francés. Hay políticos

que, cuando se tiran al ruedo ibérico, en vez de coger al toro por los cuernos o torearle por chicuelinas,

harén la suerte de don Tancredo. que, como se sabe, consiste en dejar que el toro campe por sus respetos

siempre que a uno no le embista. Ahora, la palabra que se ha puesto de moda ea la de "desdramatizar".

Hay que desdramatizar la situación y las situaciones, y convertir en "comedia nueva" ei drama antiguo. O

sea, que desde hace años loa políticos vienen dando formas diversas a! viejo consejo de don Ramón de

Campoamor:

"Si quieres ser feliz, como me dices, no analices, muchacho, no analices."

Así que uno, sucesivamente, se ha mordido loa labios y ha obedecido alguna vez en oso da ia

minimización, se ha tragado alguna profecía catastrófica y ahora está en lo de la desdramatización. No

por nada, sino por al eso pueda ayudo r a que no continúe el drama. Lo acaba de decir don Enrique Tierno

Galván en Costa Rica. Lo que está sucediendo en España es lo menos que podía pasar en una transición

tan profunda como la que se está llevando a cabo en la sociedad española. Eso no lo ha dicho sólo el

profesor Tierno Galván, el viajo y prudente profesor, aino que lo estamos diciendo muchos. Lo que pasa

es que algunos lo dicen cada vez con menos razón y, lo que sa peor, con menos convencimiento.

Sospecho quo lia llegado el momento en que salen por todaí partes émulos de don José Ortega y ya son

bastantes los que empiezan a decir qua "no en esto, no es esto". Desde luego, no hay que apuntarse a los

profetas de la catástrofe ni a los dramaturgos políticosde oficio para decir serenamente que "no es esto".

Los . avisos de tormenta ya no vienen de aquellas bocas, malditas en los versos de Rubén, que "predicen

desgracias eternas", ni de aquellos que profetizan la catástrofe porque todo lo esperan de la catástrofe,

sino de los más ilusionados y, a veces, de los más optimistas.

Y ea que los hachos han dejado do pertenecer a loa profetas para caer en las manos de loa historiadores.

Ya no estamos soñando profecías, sino viviendo historia. Y aun peor, ¿Estaremos repitiendo la historia?

Manuel Cantarero del Cantillo noa recuerda tres citas poco sospechosas de reaccionarismo aobre la

violencia que sacudió la vida incipiente de la República. Los testimonios de Salvador de Madariaga, de

Indalecio Prieto o del historiador socialista Ramos Oliveira empiezan a parecer testimonios del hoy tanto

como relatos del: ayer. A estas citas podríamos añadir otras muchas de Ortega, de Marañan, de Azaña.

Los periódicos de ahora empiezan a parererse demasiado a los periódicos de entonces. "ABC" salía ayer

con una portada cstremecedora y con un comentario-ni siquiera enfático, ni siquiera solemne-de

Lorenzo López Sancho. "La democracia no se hace sólo con declaraciones", termina. El Gobierno había

hecho pocas horas antes una declaración en la que se comprometía a ejercer la autoridad, Pero casi a esas

mismas horas un concejal de Irún era asesinado. Su sangre se unía a las últimos sanares vertidas durante

la semana. Y ahora mismo, mientras escribo, me llega la noticia del ataque al acuartelamiento de la

Guardia Civil de Lemóniz, en Vizcaya, donde han estallado las bombas de piña como en el

enfrcntamiento de dos ejércitos.

Ayer fue Lcmóniz, anteayer Irün, y antes Tenerife y Málaga y Las Palmas y Salamanca y San Rafael y

Murcia... Quizás estamos asistiendo a unas nuevas "saturnales de la libertad", como decía el socialista

Ramos Oliveira. Quizás empecemos a sufrir las consecuencias de la debilidad y de la cesión ante el

"chantaje" de una amnistía mal administrada e inoportunamente concedida, de un atolondramiento en la

celebración de libertades equívocas antes de que estuviesen consolidadas las libertades esenciales. ¿O

estamos ante un Gobierno incapaz de restaurar el orden, de detener la sangre, de asegurar la convivencia

pacífica? ¿Es que siempre, siempre, siempre, va a ser España un solar por donde vague errante la sombra

de Caín?

"No podemos dejarnos matar", dice en Salamanca el general de la Guardia Civil don Manuel Prieto. Y el

general cae fulminado. Esta vez no por las balas de los asesinos, sino por el cese del Gobierno. En las

Fuerzas Armadas se han sucedido, con rapidez eléctrica, los ceses, las dimisiones, los pases a la reserva.

¿Acaso nos encontrarnos ante un Ejército y una Policía en los que se observen brotes graves de

indisciplina y desobediencia? "Si no hay autoridad, estamos perdidos", ha dicho el general Prada Canillas,

capitán general de Canarias. Y añade: "El Ejército está detrás de las fuerzas de orden público y," si es pre

ciso, delante." El comunista don Ramón .Tamames pide que la cartera del Interior se la confíe a un

militar, y sugiere el nombre del general Vega Rodríguez.

Las cárceles arden. Los presos comunes destruyen los establecimientos penitenciarlos, torturan a sus

compañeros cuando éstos no quieren secundar sus planes de subversión, amenazan con una noche

sangrienta en estas Navidades. Y el Gobierno cesa al director de la cárcel de Córdoba, señor Lorenzo,

porque sa atreve a decir que los senadores Cela y Martínez Borjkman grabaron una conversación a "el

Lute" sin automación de la dirección. Y mientras tanto, ¿quién cesa a los atracadores? ¿Quién cesa a los

asesinos? ¿Quién cesa a loo terroristas? ¿Quien cesa a los manifestantes y perturbadores de oficio?

¿Quién cesa a los provocadores? ¿Quién se decide a borrar del solar ibérico la sombra errante de Caín?

Todo esto ea lo que llena hoy las páginas de los periódicos. De todo esto es de lo que se habla en las

tertulias familiares, en las reuniones de amigos, en los almuerzos de negocios, en al descanso dei trabajo a

la hora del bocadillo o del café, en los entreactos, on los minutos entre bingo y bingo. No ss habla de ello

en el Parlamento. El Parlamento dedicó una sesión a la amnistía y largos discursos a discutir cómo,

cuándo y por qué recibid un porrazo en la coronilla el diputado don Jaime Blanco. No se habla de ello en

los partidos políticos. que sólo hacen declaraciones abstractas de condena a la violencia y, a veces,

acusaciones equivocas a los "cuerpos represivos". Quizá se hable de ello en el Gobierno, que ha

alcanzado a hacer una declaración de autoridad entre entierro y entierro. Apenas si nos queda tiempo para

enterarnos que van a ser mayores de edad los muchachos de dieciocho años, que es una medida adecuada

para países da alto grado da educación democrática y de madurez ciudadana. Bienvenidos sean los

jóvenes de dieciocho años a la mayoría de edad y a la responsabilidad del voto. A lo mejor ellos nos dan

una lección de concordia. Apenas nos queda tiempo para enterarnos de que se han suavizado en el

borrador de la Constitución los tiquismiquis con" la Iglesia. Y de que se ha encontrado una fórmula para

salvar la libertad de enseñanza, Y que a las proyectadas "nacionalidades" se les va a llamar "territorios

autónomos". Y que al futuro jefe del Gobierno no lo va a proponer el Parlamento y aprobar el Rey, sino

que lo va a proponer el Rey y aprobar el Parlamento, que es lo mismo, sólo que al revés.

SI quieres ser feliz, como me dices, no dramatices, muchacho, no dramatices. Paro la verdad es que

estamos inmersos en una crisis política, en una crisis económica, en una crisis religiosa y en una crisis de

autoridad. Don Felipa González anda de la Ceca a la Meca, es decir, de Estados Unidos a Moscú, pero

todavía no nos ha dicho claramente qué clase de sociedad socialista nos ofrece su partido. ¿Una sociedad,

democrática o una sociedad marxista? Por de pronto, en Moscú le han recibido con más miramientos que

a don Sanriago Carrillo. Don Adolfo Suárez ha hace esfuerzos por potenciar el centro, pero aún no

tenemos un documento ideológico en el cual se nos diga, cuál va a ser la política esencial del centro. Ha

reducido a obediencia a las personas, porque las personas suelan sacrificar matices ideológicos ante las

perspectivas de poder, pero ¿dónde está la clara y distinta ideología de lo que puede ser, aquí ahora, un

centro político? La derecha busca también su carné de identidad politica. Pero ésta es la hora en que la

derecha española aún no se ha decidido a señalar una frontera clara entire nuestra tradicional derecha

cerril y aferrada al privilegio y una derecha europea y moderna. El comunismo ha cambiado de imagen.

Pero ¿ha quedado suficientemente claro que haya cambiado de objetivos? El electorado sufre un

desconcierto mucho más visible qua el de la víspera del 15 de junio. La derecha no sabe cómo votar a 1a

derecha. Los socialistas no saben qué clase de socialismo van a votar. Y las gentes moderadas dudan

seriamente de que la moderación la vayan a encontrar en el centro. Y, por último, los comunistas no saben

si van a votar una táctica, una estrategia, una conversión o una revolución de la revolución.

En la crisis económica no 38 al el horizonte. El dinero oficial tiene que acudir en socorro da las empresas,

enflaquecidas y anémicas. Las elecciones sindicales se van a celebrar en un clima de inestabilidad y

descontento. La inversión no encuentra motivos para la confianza. El único remedio quo hasta ahora se ha

aplicado con cierta eficacia para remediar el paro juvenil es la despenalinación dal uso da la pildora. La

libertad concedida al arte no ha pasado aún de una explosión de la pornografía. El Rey de España ha Ido a

casa del poeta Vicente Aleixandre, pero, ¡ay!, mientras tanto, los que escuchaban versos en el Ateneo se

tiraban los trastos a la cabeza! A Dámaso Alonso la han vuelto a. elegir presidente de la Academia en este

país de "hijos de la ira". Todo podría ir bien. Al menos todo podría ir mejor. Pero ¡maldito Caín! La

sombra errante de Caín no nos deja tiempo para estrenar de una vez para siempre, en este país, una

política de buenoa hermanos.

Jaime CAMPMANY

 

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