Autor: Escobar y Kirkpatrick, José Ignacio (MARQUÉS DE VALDEIGLESIAS). 
   "No" en mombre de la moral y el derecho     
 
 El Alcázar.    13/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

"NO" EN NOMBRE DE LA MORAL Y EL DERECHO

Por el MARQUES DE VALDEIGLESIAS

DE las muchas razones aducidas para justificar el "no" en et próximo Referendum, debe ¡nsétirse especialmente en la de la oposición entre el art. 1° de la Ley propuesta y lo que ha constituido siempre la doctrina fundamental del Derecho público cristiano sobre el origen dej poder. "Ningún poder tendrías si no te hubiera sido dado por Dios", dijo San Pablo. "La ley es la expresión de la voluntad soberana del pueblo", se declara en el precepto mencionado. Y no es un vano juego de palabras ni una cuestión bizantina. La aceptación del origen divino del poder subordina la ley a un orden superior de justicia. La proclamación de la voluntad soberana del pueblo libera a la ley de esa subordinación y no reconoce más orden de justicia que el definido libremente por la arbitraria voluntad popular de cada instante. Pueden declararse de este modo lícitos por la ley los actos más inmorales o más injustos. Ya no se trata ña de ordenar la voluntad al bien común, como pretendió Santo Tomás, sino de confundir arbitrariamente ese bien común con el capricho momentáneo. El individuo ya no es amparado por ningún orden superior de justicia; queda convertido en objeto inerte a merced de decisiones imprevisibles.

No ha sido solo la Iglesia la que ha condenado siempre esa pretendida omnipotencia de la voluntad popular. En Ja época pagana dijo Cicerón que era absurdo considerar como justo tocio lo que fuera sancionado por las Instituciones o por las leyes del pueblo, añadiendo que no existía más Derecho que el que se inspira en la justicia. Tampoco han sido las formas jurídicas concretas del Estado lo condenado por la Iglesia. Sólo lo ha Sido la filosofía que les sirviera de base. Por eso, en la Encíclica "Miv Brennen der Sorge" no se condenó al Estado nacional-socialista como tal, sino solo la divinización de las cosas humanas en que se inspirara su doctrina, coma tampoco se condenó nunca el Estado soviético, sino solo se declaró por Pío XI que era el comunismo lo intrínsecamente perverso.

No constituía esta doctrina una novedad. Ya Pió IX había condenado el totalitarismo en la proposición 39 del SyHabus y en la Encíclica Quanta Cura, concretamente la tesis de que fuera el Estado el origen único de todos los derechos por lo que disfrutaría de un Derecho que ningún límite pudiera circunscribir.

León XIII renovó la misma condena en toda una serie de textos contenidos en las Encíclicas "Diuturnum illud", "|nmortale Dei", "Sapientiae Christianae", "Preclarae Gratulationis", y en la Carta "Au milieu des sollicitudes". Lo mismo se encuentra en la Carta de Pia X sobre el "Sillón". En la mencionada Encíclica "Mit Brennender Sorge", Pió XII afirmó que "entregar la moral a ta opinión subjetiva de los hombres, que cambia siguiendo las ilutaciones del tiempo, en lugar de anclarla en la Santa voluntad del Dios eterno y en sus mandamientos, es abrir la puerta de par en par a las fuerzas destructoras". Anteriormente Pió XII había condenado el intento de "elevar el Estado, o la Colectividad a la dignidad de arbitro soberano del orden moral y jurídico". Y bien se advierte que estos conceptos se refieren de un modo exactamente igual tanto al Estado que Pió Xt y Pió XII llaman "totalitario", como a cualquier Estada que pretendiera convertirse en fuente única del Derecho y la moral, incluido el Estado Democrático en su forma absoluta, esto es, el que pretendiera defifút la ley como expvestón de la voluntad soberana del pueblo que es exactamente como la define el arti. 1°. de la ley sometida Referendum.

Dicho quedó que no ha sido sóh la Iglesia la que ha considerarte inadmisible esta pretensión. E; también la misma doctrina defendí da por los más reputados constitu cionalistas. Duguit, sin inspirara para nada en aquellas enseñanza: cristianas, sino atento solo a de sentrañar la esencia del Derecho desde un punto de vista positivo afirma en su "Traite de Droit Cons titucional": "el Derecho no es un; .pura creación del Estado; exist fuera el Estado; la noción de Dere cho es completamente ¡ndeper. diente de la noción de Estado > debe imponerse al Estado como s« impone a los individuos". Pese su positivismo toda la obra d Duguit está inspirada por la idea d que el Estado está limitado en s acción por una regla de Derecho ya de que la vida sociaí ser ímposibfe sí el Derecho fuese ur creación exclusiva del Estado,

Aproximadamente lo misma d cen Hauriou y Barthelerny. La cor dusión es clara: ningún católic como ningún hombre creyente e el Derecho, la Justicia o la Mor deben votar "si" en el próxin Referendum.

Y, a mayor abundamiento, si í advierte que la verdadera signi cación de (a ley es la reapertura d problema que se cerró con la vict ría de \a España nacional el 1° i abril de 1939, haciendo retroced a nuestra Patria 40 años en historia y bajo el tópico falaz de "reconciliación" de los español* convertir a tos vencidos eri vent dores con lo que Se lanzaría todos inevitablemente a un nue enfrentamiento imprevisible en s consecuencias, fácilmente se con prenderá lo alejados que se .e cuentran estos objetivos de cualquier norma del Evangelio, de : Justicia, del Derecho o de la Me ral.

 

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