Autor: Viana, José. 
   Encuestas y sondeos de opinión     
 
 El Alcázar.    13/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 33. 

ENCUESTAS Y SONDEOS DE OPINIÓN

DESDE hace anos meses, y con machacón» insistencia desde que se anunció el referendum, los sufridos españoles venimos siendo bombardeados con todo tipo de encuestas y sondeos que tratan de "documentarnos" sobre los pensamientos y actitudes políticas de nuestros conciudadanos.

Todos los profesionales de la* comunicación, sabemos el doble juego que puede hacerse con este tipo de encuestas que, presentándose al público como una información, lo que tratan verdaderamente es de ir conformando una opinión determinada en la gran masa.de indecisos y poco informados. El ejemplo mis claro y conocido son las elecciones presidenciales en USA.

No trato de negar el valor de los estudios y encuestas de opinión, ni hacer dudar de la validez de todos ellos. Simplemente quiero´demostrar el abuso que se esta cometiendo y señalar las razones técnicas que descalifica* a la mayor parte de los que en estos días se nos ofrecen.

Los resultados de cualquier estudio, no pueden considerarse ,.;—bajo ningún aspecto— si no se conoce previamente la meto-doiegfa utilizada, detalle que celosamente ocultan los estudios que se vienen publicando. Unas cifras aisladas no significan na-

da si el método por el que han sido obtenidas no tiene tres condiciones esenciales: —un planteamiento correcto.

—tina realización muy rigurosa de la encuesta o trabajo de campo, y

—un tratamiento impardal de la información obtenida, sin desviarla en cualquier dirección en eJ cruce de datos o en la interpretación de las cifras.

Sin caer en tecnicismos, quiero señalar sencillamente a los lectores no expertos en éstas técnicas, algunas notas que pueden servir para identificar un buen trabajo de investigación de una "chapuza" destinada * fines muy concretos de confundir al público y hacerle creer —bajo la magia de la estadística— lo que a sus autores o patrocinadores interesa.

El tamaño de la muestra, o número de encuestas, es un primer dato a considerar. La muestra tiene que ser estadísticamente representativa de la población, pero no de una población glogal e indeterminada, sino de un universo en el que se considere, como mínimo,

—El sexo.

—Los distintos grupos de edades.

—Diferentes estratos sociales

—Habitat urbano o rural, y

—Las distintas provincias o regiones.

Si la muestra no cumple los requisitos de representatividad y proporcionalidad en todos éstos niveles, tampoco serán representativos —fiables— los resultados puesto que no es lo mismo interrogar a un hombre que a una mujer, a una persona de 20 años qué a una de 60 a un campesino gallego o a un industrial catalán.

Otro aspecto es la confección del cuestionario al que van a ser sometidos los entrevistados. Es muy frecuente estos dias la redacción de pregunta» que presuponen o fuerzan a una determinada respuesta. Por ejemplo, si se pregunta a una persona:

—¿A qné partido votará Vd. en las próximas elecciones?.

Las respuestas serán distintas que si preguntamos:

—¿Ha pensado Vd. votar en las próximas elecciones?.

SI— NO—

en caso afirmativo, ¿a qué partido votará?.

En el primer caso, estamos presuponiendo que el entrevistado piensa votar y la pregunta le fuerza a dar una respuesta concreta, con lo que el número de abstenciones será mucho menor que en el segundo supuesto. En éste, obsérvese el matiz ambiguo de la pregunta ¿HA PENSADO VOTAR?...Pensar siempre se piensa, aunque no se llegue a tomar una decisión, lo que favorecerá una respuesta positiva. Cosa muy distinta seria preguntar:

—¿Tiene Vd. decidido votar en las próximas elecciones?.

Con esta redacción de la pregunta, las respuestas también serian diferentes y en cada uno de los casos la difusión de los resultados, para influir en la opinión pública, serian objeto de un "tratamiento" distinto.

Con estos sencillos ejemplos —que provienen de un estudio real y cuyas cifras pongo a disposición de los incrédulos— lo único que trato de demostrar es que con una encuesta se pueden obtener fácilmente los resultados que se desean, simplemente con redactar el cuestionario de una u otra forma, o con asignar la mayor parte de la muestra a ciertas edades o estratos sociales.

Mucho se podría escribir sobre el complejo problema de la información que facilita la encuesta, pero todo ello rebasa la intención de un comentario periodístico. Baste el aviso a los lectores de que sin conocer la metodología, el diseño de la muestra y el cuestionario utilizado, los resultados de un estudio no pueden ser tomados en consideración.

Estamos soportando un aluvión de cifras tendenciosas y muchas más nos esperan en los próximos meses, porque la experiencia "democrática" demuestra que ésto es "rentable". Preparémonos para recibir datos como los que ésta tarde —sábado 11-r nos ha proporcionado nuestra inefable TVE.

Parece ser que una de las últimas encuestas realizadas sobre la actitud de los españoles ante el referendum, arroja —nunca mejor dicho— los siguientes "resultados".

Dirán Si al proyecto 77% de los votantes.

No ha decidido si votarán o no votaran 10% de los votantes

No sabe lo que votará 13% de los votantes.

En función de estos resultados, el referemdum no tendrá ni un solo voto negativo, lo que hace suponer que los investigadores y TVE confunden sus deseos con ta realidad, salvo que lo único que se pretenda sea confundir. Como quiero colaborar, ya pueden los investigadores ir tabulando MI VOTO NEGATIVO.

En cualquier caso, me han hecho recordar un conocido libro de título bien expresivo y que sin dnda también han leído los autores de esta encuesta: "COMO MENTIR CON ESTADÍSTICAS".

José VIANA

 

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