Autor: RUY LÓPEZ. 
   Claroscuros de la ley para la reforma     
 
 Diario 16.    13/12/1976.  Página: 6. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

Claroscuros de la ley para la reforma

Ruy López*

Bl próximo día 15 el pueblo español se halla emplazado para acudir a las urnas y, sin embargo, nos tememos que la mayoría de lo» españoles, Incluido un amplio sector de la clase política, todavía no sabe con claridad en qué consiste el objeto de la consulta popular. Las líneas que siguen se dirigen a contribuir a la clarificación de tal cuestión.

Lo primero que hay que resaltar es que no se trata de aprobar una ley Fundamental que haría el número 8 de las ya existentes, sino de pronunciarse sobre una "Ley poro la Reforma política", tal como reza la pregunta que se somete a votación. Lo que «e quiere decir es que nos encontramos con una ley instrumental, no material, y, por tanto, es impensable que con dicha ley, Junto con las otras siete de rango fundamental, sea posible gobernar este país, aunque fuere por poco tiempo. Las contradicciones que introduce, las consecuencias derogatorias, tacitas o expresas, qae comporta respecto a la

Constitución actualmente vigente, son de tal cuantía que prohiben semejante posibilidad.

Se trata, por consiguiente, de una ley-puente para entablar un proceso constituyente en España o, dicho de otro modo, para crear una nueva Constitución, pasando así de un Régimen autocrático a otro democrático, si es que creemos a nuestros gobernantes. Con esta premisa de partida vamos a examinar los pros y los con.-tras que contiene.

Lo positivo

En primer lugar, lo positivo de la ley, hablando siempre en el puro , terreno teórico, consiste en el

reconocimiento de la soberanía del pueblo, después de cuarenta años en que se le había arrebatado.

El espíritu de la ley rompe también con la idea de la llamada "democracia orgánica", para pasar a establecer un pluralismo político basado en loa partidos y en el sufragio universal.

Por último, se reconoce que los derechos fundamentales de la persona son inviolables y vinculan a todos los órganos del Estado, lo cual hace suponer, por una parte, que tendrán que garantizarse iodos los derechos que se reconocen hoy como tales, aunque no se enumeren. Y, por otra, que en el régimen anterior dichos derechos eran prácticamente inexistentes.

Hasta aquí lo positivo de la ley, pero siempre, insistimos, hablando en el puro plano teórico.

Lo que está oscuro

Los puntos oscuros son mas. Dijimos que la ley tiene un carácter Instrumental, y la eficacia de un instrumento se mide no sólo por su bondad material, sino por la pericia de quien 10 usa.

Y, en este caso, por lo menos hasta el momento, el uso que, se viene haciendo de la ley, i aun antes de su aprobación!, no puede ser más descorazonados Desde un punto de vista democrático es totalmente inadmisible la manera en que se está llevando a cabo la campaña previa al referéndum.

No se permite la libertad de expresión para defender las diferentes posturas políticas, no fie toleran mítines o reuniones que se ocupen dej tema, no se admite la propaganda a favor de la abstención, la cual es una postura tan legal y legítima como las demás.

Los medios de comunicación de masas oficiales siguen controlados unílateralmente por el Gobierno, sin que se permita de modo claro e Igualitario la actuación de todos los grupos o corrientes políticas, hecho que es grave sobre todo en lo que se refiere a la televisión, La propaganda gubernamental a favor de la participación electoral en general, y en particular del sí, es verdaderamente abrumadora, estando ademas sufragada por el dinero de toaos los contribuyentes, y no permitiéndose mas opciones, que las que desea el Gobierno.

Y, para agravar todo esto, conviene señalar también que el planteamiento de la pregunta, objeto del referéndum, ea particularmente confusa, puesto que, a diferencia de lo que ocurre en los referendums democráticos, no hay dos opciones, sí y no, claramente delimitadas.

No hace falta señalar que hasta ahora no se nos ha explicado qué significarla votar no o votar en blanco.

Imprecisiones y absurdos

Pero no acaban aquí los lados oscuros. Desde un punto de vista técnico son muchas las Imprecisiones y absurdos.

Si partimos de la base, como hemos señalado, de que se trata de una convocatoria, má« o menos encubierta, a unas Cortes constituyentes, loa defectos son varios. Así, no fie entiende, en términos estrictos de técnica constitucional, por qué se crean dos Cámaras, cuando la función de las futuras Cortes consistirá en hacer una Constitución.

No hay ningún ejemplo, que sepamos, en el Derecho Cons-" ütucional comparado, de tm sistema blcameral para redactar una Constitución, pues esto dificulta y ralentiza enorpolítica (I) me y peligrosamente la duración de los trabajos.

Aceptar tal sistema, en un país en plena crisis económica, social y política, es un disparate sin paliativos, cuando de lo que se trata es de solucionar lo antes posible el problema constitucional a efectos de pasar después a resolver todo lo demás, que es mucho y no admite demoras.

ES mas: parece una contradicción que se afirme que es una ley paro la reforma política, es decir, provisional, y, sin embargo, se contemplen las Cortes como si fueran a regir durante cincuenta años, en circunstancias normales.

En consecuencia, la confusión es considerable entre los aspectos "provisionales" y "permanentes" de la ley. Asi, por ejemplo, se usa ei término "entidad territorial", respecto a la representación del Senado, para acabar diciendo después que será la provincia la base de tal, representación.

También es un grave error incluir dentro de la rigidez constitucional cuestiones electorales que vinculan ya definitivamente, antes de haberse redactado la ley electoral, en donde tendrían que ir, y que puede ser, por sus implicaciones políticas, tanto o más importante que esta ley de carácter fundamental.

Pongamos varios ejemplos: señalar de forma fija el número de diputados antes de conocer con exactitud los detalles del sistema proporcional que se deberá adoptar más tarde es una antinomia; hablar de "dispositivos correctores" a la representación proporcional o mencionar simplemente "un número mínimo inicial de diputados" antes de haberse elaborado la ley electoral es lo mismo que poner el carro delante de los bueyes, o, lo que ea peor, podría ser el mecanismo buscado para manipular las consecuencias electorales deseadas por el Gobierno.

En cuanto al Senado "territorial" (o "provincial", que es como se debería definir a la postre) las dudas que suscita son también de entidad: los cuatro senadores provinciales no sabemos todavía si serán elegidos mediante un sistema de lista única provincial —con o sin representación de minoría—, o por distritos uninominales dentro de la provincia (parece ser que la circunscripción "provincial" se aplica sólo a la Cámara baja).

Por último, mantener el Consejo del Reino es insistir en la presencia de un órgano de clara inspiración oligárquica, que casa mal con los sedicentes deseos "democráticos" del legislador.

(*) Ruy López es al nombra bajo e1 que escriben Jorga da Esteban Alonso r tula López Querrá, profesores agragado y adjunto, reepectlvamenta, da Derecho Político en i Facultad de Derecho da la Universidad Complutense*

 

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