Los GRAPO, una incógnita aún no desvelada que reaparece asesinando. 
 Un nombre de izquierdas para objetivos fascistas     
 
 Diario 16.    06/05/1981.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

Un nombre de izquierdas para objetivos fascistas

Los GRAPO, una incógnita aún no desvelada que reaparece asesinando

El nuevo resurgimiento de los GRAPO, con los cuatro asesinatos de anteayer en Madrid y Barcelona,

suscita los viejos interrogantes sobre la identidad de este misterioso grupo, de origen oscuro y turbulenta

historia, que sistemáticamente hace su aparición entre nosotros en los momentos más delicados de la

etapa de transición hacia la democracia.

Madrid - El GRAPO se presentó en sociedad en la madrugada del 18 de julio de 1976 haciendo explotar

simultáneamente diversos artefactos en edificios de la antigua organización de los sindicatos verticales en

numerosas ciudades de España.

En su macabra tarjeta de presentación, que repetiría espectacularmente diez días después con otra serie de

explosiones en cadena, aludió a su origen criminal en los asesinatos cometidos meses antes,

concretamente, el primero de octubre de 1975, fecha de la que tomaron su nombre como Grupos

Revolucionarios Antifascistas «Primero de Octubre (GRAPO).

En aquella ocasión, dos guardas jurados y dos policías de servicio en varias entidades banca-rias cayeron

abatidos sin que organización alguna se responsabilizara del múltiple asesinato. Meses después, el

naciente GRAPO explicaría aquellos crímenes como respuesta a las sentencias de muerte ejecutadas a

finales de septiembre de 1975 contra miembros de ETA y del FRAP.

Ese interés por alinearse solidariamente con organizaciones indiscutiblemente revolucionarias de extrema

izquierda vuelve a aparecer con ocasión del secuestro del entonces presidente del Consejo de Estado y del

Con bombas, un 18 de julio, se presentó en sociedad

Consejo del Reino, Antonio María de Oriol y Urquijo, a finales de diciembre de 1976. Su liberación era

condicionada a la puesta en libertad de quince presos pertenecientes a ETA, FRAP y GRAPO.

Sin embargo, tanto ETA como FRAP recelaron de la solidaridad del GRAPO y, aunque en algún

momento se llegó a sospechar TCT posible contacto sobre etarras y grapos, la organización terrorista

vasca negó y rechazó toda posible complicidad con éstos. Por su parte, el FRAP y el Partido Comunista

(marxista-leninista) llegaron a denunciar en diversas ocasiones que el GRAPO «es un grupo parapolítico

ai servicio de la oligarquía».

La prehistoria

Con todo, los analistas políticos sitúan la prehistoria del GRAPO en la contestación surgida en los años

sesenta en el seno del Partido Comunista de España contra Santiago Carrillo y la dirección del partido, a

los que acusan de «revisionistas» y «traidores».

Diversos grupos de jóvenes, localizados preferentemente en la Europa de la emigración, en el madrileño

barrio de Vallecas, en Ja Universidad de Barcelona, en las fábricas de Vigo y en colectivos andaluces de

teatro popular, fundamentalmente en Cádiz, sin conexión alguna entre sí, serán los antecedentes remotos

del futuro GRAPO.

El núcleo del mismo se constituiría en la emigración bajo las siglas OMLE (Organización de Marxistas

Leninistas de España) cuyo animador principal fue el emigrante Francisco Javier Martín Eizaguirre, al

que se unieron Isabel Llauquet, que procedía de la Universidad de Barcelona y el escayolista vallecano

Manuel Pérez Martínez.

Mientras tanto, en Cádiz coinciden José María Sánchez Casas, que capitanea un grupo de teatro popular,

y el segoviano Juan Carlos Delgado de Cades, alumno de la Escuela de Náutica en esa capital andaluza,

En la primavera de 1973, con ocasión de la huelga de Vigo, surge la Organización de Marxistas

Leninistas de Galicia (OMLG), cuyos dirigentes son Hierro Chomón, Collazo Araujo, Casimiro Gil.

Del encuentro de todos estos grupos parece que surgió el Partido Comunista de España reconstituido

(PCE-r) del que nacería cómo brazo armado el GRAPO.

Pero, a pesar de estos antecedentes, ningún partido de izquierdas reconoce a los dirigentes del PCE (r)

como elementos desmembrados de su tronco, ni conceden aval democrático ni revolucionario a

grupúsculos como ODEA (Organización Democrática de Estudiantes Antifascistas) —cuyo

desconocimiento en la Universidad es total—, Pueblo y Cultura, Socorro Rojo, todos ellos dependientes,

como el GRAPO, del PCE (r).

Y es fundamentalmente, a raíz del inicio del proceso democrático en España, cuando arrecian las dudas

sobre el origen, los objetivos y la identidad del GRAPO y, sobre todo, el mando remoto que planea y

dicta sus actividades terroristas.

Los dos secuestros

Diciembre de 1976 marca la apoteosis desestabilizadora de esta banda armada con el secuestro de Oriol,

en las vísperas

Nada se sabe de la identidad de los GRAPO ni del mando remoto que dicta y planea sus actividades

terroristas del referéndum para la reforma política. Un mes después, coincidiendo con la «semana trágica

dé enero del 77» acumula el secuestro del general Villaescusa y los asesinatos de diversos miembros de

las Fuerzas de Segudiad.

A cinco años vista, aquellos secuestros, sus posteriores liberaciones por la Policía y los acontecimientos

que rodearon el juicio de los acusador lejos de aclarar los enigmas planteados en torno al GRAPO, han

contribuido a sumir en la confusión a la opinión pública.

Si rocambólescos fueron los secuestros de Oriol y Villaescusa, no lo fueron menos las circunstancias que

rodearon el juicio por esos hechos. Y no digamos nada sobre ¿la liberación de ambas personas. Para

empezar, las dos personalidades afectadas dieron versiones que no concordaban. Y nunca se explicaron

las contradicciones. El juicio se celebró ante la Audiencia Nacional sin testigos. El testigo clave, el

antiguo director general de Seguridad, Rodríguez Román, fue tiroteado al salir de su domicilio días antes

del juicio, quedando impedido para declarar. Otro testigo, el dirigente del GRAPO, Delgado de Cades,

fue abatido por la Policía en el centro de Madrid. El policia González Pacheco tampoco compareció ante

el tribunal para declarar y, finalmente, el comisario Conesa ingresa días antes por su propio pie en una

clínica madrileña aquejado de un infarto de miocardio.

Meses después del juicio, los secuestradores de Oriol y Villaescusa se fugan de la cárcel de Zamora

donde cumplían condena.

Pero aún subsisten otras tantas incógnitas. No es fácil explicar cómo un grupo de supuesta ideología

revolucionaria elija a sus victimas más importantes entre las personalidades más destacadas por su talante

liberal, como el magistrado Cruz Cuenca o el director genera] de Prisiones, Jesús Haddad; o los generales

González de Suso, Vázquez Muñoz y Briz Armengol.

Sorprende, asimismo, esa oportunidad casi sistemática con la que busca el momento de sus atentados en

los momentos más decisivos de la transición democrática y que hacen de la misma un tortuoso y

accidentado camino en el que se suceden espectaculares desarticulaciones, policiales del GRAPO y

misteriosas y sanguinarias reapariciones de éste.

Pag. 6

NACIONAL

6-mayo-81/Diario 16

 

< Volver