Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   El gato encerrado     
 
 Hoja del Lunes.    28/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Los episodios nacionales

EL GATO ENCERRADO

Me parece que es don Miguel Herrero Rodríguez de Miñón el constitucionalista que le ha puesto a su gato

el nombre de "Constitución". Lo malo que tiene ponerle a un gato el nombre de "Constitución", cuando se

está en período constitucional o constituyente, es que se da a la Constitución nombre de gato. El gato, ya

se sabe, soporta difícilmente la cautividad, y este gato de la Constitución ha terminado por escaparse.

Antes aún de que llegue el mes de enero se ha ido de picos pardos a las tejas de los periódicos, y ahora

vaya usted a buscar la gatera por donde ha salido y quién le concedió la amnistía. Primero visitó la

imprenta de los "Cuadernos para el Diálogo" de don Joaquín Ruiz-Giménez, y después se ha ido a todos

los periódicos a lanzar desde allí maullidos como artículos. Ya que don Joaquín no salió diputado y no

pudo estar en la ponencia constitucional, ha querido que todos estemoa en el secreto. En este país¡ en

cuanto se firma un pacto de silencio, siempre hay alguien que se encarga de que el secreto no no salga de

Europa, porque empieza a contar el secreto, naturalmente en secreto, hasta que al secreto llega a los oídos

de los periodistas, lo» periodistas lo publican, como es de su obligación, y ya se enteran hasta las madres.

No quiero meterme ahora a discutir si la Constitución debe redactarse en secreto o con luz y taquígrafos.

Lo que me parece infantil es que los señores diputados de la ponencia hayan creído alguna vez que el

texto que estaban redactando iba a permanecer en reserva. Aquí, lo mejor que se puede hacer para que

todo el mundo se entere de algo es meter los pápeles en una carpeta que diga: "Top secret". En ese

momento el documento se convierte en un "best seller". Eso también pasaba antes, en el régimen de

Franco, pero antes de la ley de Prensa de Fraga los secretos circulaban en fotocopias y llegaban solamente

a loa dos mil "iniciados", es decir, a eso que .Emilio Romero llamaba la clase política, seguramente

porque "la clase política" era la única que mantenía en su seno la lucha de clases, que era una especie de

lucha libre, pero sin espectadores, y que generalmente se celebraba en los reservados de los restaurantes

de cinco tenedores.

Bueno, el caso es que el borrador de la Constitución ya está en la calle y lo habrá podido leer incluso don

Ignacio Camuñas, ex ministro de Relaciones con las Cortes. Mi compañero de tajo Carlos Luis Alvarez

ya estará contento, porque él había venido a estas páginas a hablar de las constituyentes, y las

constituyentes no le daban ni un articulo que llevarse a la pluma. Así, tenía que meter los dedos en los

viejos libros, haciendo tiempo hasta que pudiera meterse en la harina constitucional. Un día se desesperó

y dijo; "Si lo sé no vengo." Pues ahí tieno la harina. Ya puede buscarle los tres pies al gato

"Constitución". Más de uno se los va a buscar, y va a suceder lo que tenía que .suceder: que antes de que

la Constitución la apruebe el Parlamento y nos la pongan a referéndum, cada uno va a decir de ella lo que

le dé la real gana, que para eso ha venido la democracia.

Los socialistas, por ejemplo, no van a decir lo que les dé la real gana, sino simplemente lo que les dé la

gana, porque ya nos hemos enterado de lo que sospechábamos -que en este país es una manera casi

infalible de saber—, y es que los socialistas ´tienen una gana que no quiere ser real. Tampoco quiere ser

descaradamente republicana. De modo que lo que quieren es una Constitución que no diga sí somos una

Monarquía o una República, aunque se ocupeeso sí—del medio ambiente. Ea decir, que los socialistas no

quieren hacer una Constitución. Quieren hacer una égloga. Seguramente por eso se empeñaron en que no

estuviera en la ponencia constitucional el profesor Tierno Galvan, Querían dejarle un sitio a Garcilaso. A

mí me da la impresión de que esas reservas monárquicas del partido socialista es una avispa que se ha

inventado don Alfonso Guerra para ponérsela en semejante sitio a don Adolfo Suárez: "O me das esto, y

lo otro, y lo de más allá, o suelto la avispa para que te pique."

Y tampoco te vas a poner a matar avispas a cañonazos, que ya adivinarán ustedes lo que quiero decir.

Aparte de este deseo socialista de dejar la forma del "Estado como el sexo de los ángeles, o sea, sin

definir, en el borrador de la Constitución hay más gatos encerrados. Si uno empieza a leer los artículos

con detenimiento, se da cuenta de que esta Constitución tiene gatos en Ja barriga, como una gata preñada.

Ya los iremos viendo. En primer lugar está el asunto ese de la Iglesia católica, que es un gato que se va a

defender como gato panza arriba. La Iglesia, asi en principio, no se mete en política, que es lo mismo que

decía Franco. Pero es difícil andar por un camino político sin que, tarde o temprano, tengamos que decir

que con la Iglesia hemos topado. En España es difícil que las sotanas no anden entre los pucheros

políticos, desde el obispo Gelmírez hasta monseñor Guerra Campos o el cardenal Enrique y Tarancón,

pasando por el cardenal Cisneros. por el cura Merino, por el cardenal Goma o por don Pedro Segura.

Como dicen que don Joaquín Ruiz-Giménez es el único español que se va al Vaticano y desayuna con

Pablo VI, ya hay algún malicioso que asegura que todo esto de publicar el "borrador de la Constitución

no se ha organizado en realidad para que todos podamos hablar de él—o sea, para darle en el gusto a

Carlos Luis Alvarez—> sino para _que puedan hablar de él los obispos. En este país la polííica y religión

están unidas por un matrimonio de siblos y, al parecer; absolutamente indisoluble. La historia de España

es la historia del catolicismo español, y aquí lo mismo se encuentra uno con un político que le pone paño

al pulpito y te suelta una homilía, que con un cura que se sube a la tribuna y te larga un mitin. Lo mismo

se puege oír a un general soltándote un fervorín, que a un sacerdote largándote una arenga. Están disueltas

¡as Cortes franquistas. Ha muerto por consunción el Consejo Nacional del Movimiento. La Constitución

acabará con el Consejo del Reino y con el Consejo de Regencia. Hasta será posible domesticar al Consejo

Superior Bancario. Pero ahí permanecerá la Conferencia Episcopal.

Además de la avispa antimonárquica o extramonárquica, el socialismo español está lanzando su enjambre

de avispas contra los "pactos de la Moncloa". El pretexto es eso de la retroactivida*. Y otra vez aquí nos

encontramos con el problema del sexo de log ángeles, o eea con la falta de definición. Que si los "pactos"

son o no son retroactivos. Y que sí Iban a eer retroactivos había que haberlo dicho antes. Pero, señoree,

¿de verdad merecía la pena firmar los "pactos de la Monoloa" para que luego prevalezcan los aumentos

de salarios" pactados antes de un compromiso de Gobierno para reducir el aumento del índice del costo de

la vida? De nuevo, en vez de hacer leyes—duras, antipáticas, pero necesarias leyes—queremos nacer

poetnas románticos. En la Moncloa eé firma una cosa y en la calle se afirma otra. El socialismo,

lógicamente, en en papel de partido de oposición y de alternativa de gobierno, juega a la erosión rápida de

su adversario político. Felipe González come con don Juan de Bòrbón, se entrevista con el Rey, mantiene

conversaciones con los altog jefes militares y ee da un garbeo por los Estados Unidos. Está preparandio

su irresistible ascensión desde el "Isidoro" clandestino al ´´señor presidente del Gobierno". Mientras él

cuida esa imagen, su segundo, don Alfonso Guerra, hace el lobo, y a lo que sospecho, no VR a ver

manera de amansarlo, ni siquiera poniéndole viejos tangos, como han hecho en Rusia, para cazar a ese

lobo que asolaba la comarca y que ae ha quedado como traspuesto en cuanto ha oido eso de "cuando estén

secas las pilas de todos los timbres que vos apretáis".

Con estas cosas y con otras no es nada extraño que a don Adolfo Suárez le. haya asaltado un dolor de

muelas, que es lo menos que podia pasarle. Han venido a quitarle la muela del juicio cuando más falta le

hace. El señor Suárez tiene todavía su partido sin terminar do ligar, como la mayonesa cuando se empeña

en "cortarse", y don Fernando Alvarez de Miranda ya ha dicho que no disolverá et PDC hasta que el ideal

democristiano no esté plenamente asumido en la UCD. Las medidas económicas de reforma fiscal le van

a producir una sangría por la derecha, y ya se está organizando una derecha conservadora, pero civilizada,

que está dispuesta a no mirar atrás con nostalgia, sino a mirar hacia adelante con esperanza. Para aplicar

las medidas más impopulares de los "pactos de la Moncloa", ¡o van a (dejar solo, Tiene el partido lleno de

reclutas, que todavía no han jurado bandera y que pagan constantemente la novatada. Se le vienen encima

las elecciones sindicales sin otros sindicatos organizados que los sindicatos de izquierda, y sin una

organización puramente profesional, no beligerante en política. Debe convocar unas elecciones

municipales que se le presentan de color de hormiga. El gato "Constitución" se le ha ido por los tejados.

Y aeí sucesivamente. La batalla que le espera "é bella, ma ineotnmoda". Hay que reconocer que el

Gobierno está haciendo un esfuerzo importante para ofrecer frutos y buenos éxitos al país.

España está dentro de Europa, y Madrid es ya una capital europea. Pero a la economía le falta mucho

camino por andar para salir a un punto donde se vislumbre alguna luz en el horizonte, y hasta ahora le han

llenado loe oídos de buenas palabras, pero los problemas están, más o menos, como estaban. En estas

circunstancias la crisis que todos anunciaban se aplaza. Seguramente es que ha terminado por creer lo que

decía Santiago Carrillo en las Cortes, que siempre será posible encontrar en la Unión del Centro

Democrático unos ministros peores que algunos de los que hay, y hacer ahora un reajuste tiene dos

inconvenientes: desairar a los que sustituya y desilusionar a los que no nombre. La única crisis

espectacular la ha abierto en TVE. donde Arias Salgado ha sustituido a Ansón. Y, además, también se

habla de cesar al otro Ansón, a Luis María, en la presidencia de la agencia Efe. A lo mejor todo esto es

sólo una cuestión de don Pio Cabanillas contra la familia Ansón. O, a lo mejor, es que estaban esperando

que Marco encontrara a su madre para abrir la crisie en Televisión. ¡Vaya usted a saber! En este país todo

es posible. Hasta que los escritores se declaren en. huelga de hambre. Este es el solar de las paradojas y de

los retruécanos. Nunca termina uno de saber dónde está el gato encerrado.

Jaime CAMPMANY

 

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