Los terroristas se rindieron. 
 Cronología de un asalto     
 
 El Alcázar.    25/05/1981.  Página: 8-13. Páginas: 6. Párrafos: 30. 

Cronología de un asalto

7,00.—Amanece sin que hayan registrado variación las circunstancias de inquietud y tensión de toda la

madrugada. Otro rehén abandona el Banco y sufre un desvanecimiento. En los últimos 16 minutos son ya

13 los rehenes liberados.

8,05.—Nueve rehenes más son puestos en libertad, con lo que en ese momento, según Efe, permanecen

dentro del edificio 64 personas. Pasadas las ocho y media, llega a Barcelona el director general de la

Guardia Civil. Inmediatamente se incorpora al mando operativo formado en el Banco de Bilbao. También

acude, posteriormente Jordi Pujol.

9,00.—A esa hora, han sido liberados un total de 85 rehenes, sin cambios importantes en la situación.

Según algunos de los empleados, los asaltantes han estado trabajando en la apertura de agujeros en los

muros, destinados a contener los explosivos para dinamitar el edificio en caso de un asalto exterior.

10,15.—Un momento de especial tensión se produce cuando una tanqueta de la Guardia Civil hace su

aparición por la calle Vergara, situándose justo al lado del edificio ocupado. Inmediatamente, los

ocupantes obligan a varias personas a colocarse frente a la puerta principal, por su parte interior, il tiempo

que realizan unos disparos sobre la tanqueta. Por los servicios de megafonía se conmina alos asaltantes a

que abandonen su acción antes de media hora, para que no sean tratados como criminales, después del

asalto que puede producirse. Los ocupantes responden, también por megafonía, que «están jugando con la

vida de 150 personas». Uno de los secuestrados pide también que se renuncie a toda acción violenta,

porque sus vidas se encuentran en peligro.

Incluso se amenaza con que se ha puesto en marcha el mecanismo de explosión de la dinamita. Se habla

de que dos personas han resultado heridas en el intercambio de disparos.

10,30.—Los ocupantes exigen negociaciones antes de mediodía, bajo la amenaza de matar a varios

rehenes si a esa hora no se ha alcanzado un acuerdo. Padres y familiares de los empleados secuestrados

hacen un dramático llamamiento para que sean liberados sin daños. Se extreman las medidas de seguridad

en la calle, con alejamiento de la zona de paseantes. En el Hospital Clínico se informa que mejora el

herido en una pierna. Los secretarios de los partidos se reúnen con el presidente de la Generalidad.

11,00.—Se informa que los rehenes están repartidos en las diversas plantas.

Se aumenta en media hora el ultimátum para el acuerdo. Fuentes del Gobierno Civil precisan que la

Policía no ha disparado en ningún momento contra el Banco. A través de la megafonía se formula una

petición de acuerdo por los rehenes liberados, haciendo una invocación a una solución digna para todos.

Desde las 10 se informa que Calvo-Sotelo y varios ministros siguen los acontecimientos en la Moncloa, al

igual que los dirigentes de los partidos. Se da a conocer una nota del Gobierno Civil en la que se explica

la situación.

11,30.—Se anuncian los términos de la última petición de los asaltantes: exigen furgonetas blindadas y un

avión. Rehenes liberados declaran que los asaltantes tienen amontonados 600 millones para ser

quemados.

12,UU.—Se abre un periodo de silencio de media hora. Los asaltantes insisten en matar a cinco rehenes si

no hay respuesta a sus demandas. Tres personas son atendidas en el Clínico, afectadas de lipotimias.

En el exterior, la Cruz Roja tiene preparadas 25 ambulancias. El gobernador civil de Barcelona consigue

aplazar el ultimátum de los asaltantes. Se establece un servicio especial de información en la Junta de

Jefes de Estado Mayor, bajo la responsabilidad de un coronel.

12,20.—Los asaltantes liberan a tres personas afectadas por tensiones nerviosas. Un asaltante

encapuchado sale a la puerta con un rehén, al que amenaza continuamente con una pistola, y observa el

exterior. En Francia se manifiesta «sumo interés» por el desarrollo del asalto, al igual que en toda Europa.

13,00.—Ya han pasado treinta minutos sobre la hora señalada por los asaltantes como ultimátum, y no

han cumplido su amenaza de liquidar a los rehenes. Se sabe, sin embargo, que las dos únicas mujeres que

se encuentran secuestradas son dos telefonistas del Banco que habían permanecido escondidas en los

lavabos, y que al ser descubiertas se les ha aplicado como castigo la permanencia de rodillas ante la

puerta principal del edificio. Asimismo, el director general de la Guardia Civil, Aramburu Topete, se ha

negado a aceptar ninguna de las peticiones hechas por los asaltantes y eso acrecienta la tensión. Por su

parte, el director general de la Policía, Fernández Dopico, y el delegado del Gobierno en Cataluña, Rovira

Tarazona, entran en la entidad bancaria, donde permanecen por espacio de veinte minutos.

14,25.—Por una conversación telefónica entre el jefe de los asaltantes y Radio España se sabe que los

secuestradores consideran fracasada la operación y quieren salir de España. A continuación, y á petición

de las autoridades, se establece un pacto de silencio entre todas las emisoras de Barcelona. Pero los

efectos del acuerdo no se dejan sentir. Tres minutos después, miembros de la Cruz Roja suministran el

almuerzo a rehenes y asaltantes, y unos segundos después, poco a poco, cuarenta y cuatro secuestrados

son liberados. Un cálculo aproximado indica que quedan en el recinto un centenar de personas.

15,16.—Mientras el ministro del Interior, Juan Jasé Rosón, declara en la Moncloa que «estamos

esperando una solución rápida y pacífica», y el delegado del Gobierno anuncia su intención de informar,

esa misma tarde, a los familiares de los secuestrados, un encapuchado sale hasta la Rambla protegido tras

un rehén (el cajero del Banco), al que encañona en el cuello, con el fin de inspeccionar les alrededores.

Durante su paseo es abucheado por los curiosos concentrados en el lugar. Poco después de su vuelta al

edificio, los asaltantes hacen público un comunicado en el que dejan claro que «el haber liberado a 42

rehenes no significa ningún signo de debilidad, sino un buen gesto para la marcha de las peticiones».

15,50.—Se pide ía libertad de un rehén, el señor Gálvez, por encontrarse enferma su madre. El presidente

de la Generalidad, Jorge Pujol, haee unas declaraciones en las que expresa su esperanza en un final feliz.

Por su parte, el delegado del Gobierno en Cataluña, Rovira Tarazona, da´lectura a un comunicado en el

que se da cuenta de las negociaciones realizadas con los asaltantes. Se señala en el comunicado «la

corrección con la que desean desenvolverse los miembros del grupo que se introdujo por la fuerza en el

establecimiento», y que «durante la entrevista se ha reiterado la posición del Gobierno de no admitir otra

solución que la de la entrega de los ocupantes». Se ha establecido un proyecto de salida del Banco

que dé la máxima garantía a los rehenes, así como a los asaltantes. Se espera que la concreción de todos

los detalles de la salida se efectúe en las próximas horas. Ello supondrá el retorno de los rehenes a sus

hogares,

16,40.—Son liberados otros tres secuestrados, que son recogidos por miembros de la Cruz Roja. El señor

Rullán, cajero del Banco al que los asaltantes han convertido en mediador, declara que «el personal está

optimista, y a lo largo de estas horas no se ha hecho daño a nadie, y si no que lo digan los que han sido

liberados, y que lo digan sin miedo». Otro de los rehenes liberados por la mañana ha ratificado estas

palabras.

17,00.—El delegado del Gobierno en Cataluña es abucheado por los familiares de los rehenes cuando se

dirige a ellos en la sede regional del Banco situada en el Paseo de Gracia. Los abucheos comienzan

cuando Rovira comunica que el Gobierno «no puede acceder a las peticiones de los asaltantes»,

pudiéndose escuchar gritos de «nuestros familiares no pueden ser carne de cañón, porque a Tejero le

concedieron lo que pidió».

17,38.—Inmediatamente después del delegado del Gobierno interviene el presidente del Banco Central,

señor Escámez, quien pide que se escuche a las autoridades, pues están haciendo todo lo posible y hablan

con sinceridad.

Posteriormente habla el alcalde de la ciudad, Narcis Serra, que dice que «si no hay disciplina nada saldrá

bien», y que es abucheado sonoramente por los presentes. Serra dice también que «en la próxima

conexión que se tenga con los asaltantes pueden salir 20 ó 25 rehenes».

17,40.—Continúa la reunión, en el palacio de la Moncloa, entre el presidente del Gobierno y algunos de

sus ministros y colaboradores, con el fin de seguir exactamente los acontecimientos según se van

produciendo. El Rey, en la Zarzuela, conversa telefónicamente con algunos jefes de Estado extranjeros.

18,30.—Es avistado desde las calles traseras al edificio del Banco Central uno de los asaltantes que va

encapuchado, acompañado de un rehén a quien apunta con una pistola en la cabeza. Esta acción se

interpreta como una de las exploraciones del lugar que» efectúan periódicamente los miembros del

comando asaltante. Hasta este momento el balance de personas liberadas asciende a 153. Las personas

que se hallan apostadas en lugares próximos al Banco pueden apreciar una repetida serie de ruidos, que se

identifican con golpes de martillo. Tales ruidos parecen provenir de la parte baja del edificio.

19,00.—El gobernador civil manifiesta que «me parece que los asaltantes ;son conscientes de que se han

equivocado». Asimismo, el cajero del Banco Central, utilizado por los secuestradores en varias ocasiones

como «garantía», manifiesta que todos los rehenes van a telefonear a sus familiares en las próximas horas.

20,00.—A las ocho de la noche los «geos» empiezan la operación de rescate y asalto al Banco.

Comienzan a escucharse ráfagas de ametralladora, que al parecer proceden dei interior del Banco. Según

uno de los rehenes que habla con su hermana, la «situación en el interior es patética y los nervios se

están desatando». Las noticias son muy confusas y los miembros de la Policía comienzan a tomar

posiciones estratégicas. Se produce un tiroteo intenso entre fuerzas de los GEO y un asaltante que

pretende saltar de la terraza del Banco Central a la de un edificio vecino. En ese momento se intensifican

los disparos, y el asaltante retrocede con el rehén, siendo protegido por otros miembros del comando.

20,15.—Los «geos» protegen la salida de diez rehenes por la terraza del edificio. Mientras los evacuados

saltan al Banco Garriga-Nogués, miembros de la Policía apuntan a los secuestradores, situados junto a la

terraza, y gritan: «Salgan con las manos en alto y tiren las armas», frase que fue repetida varias veces. A

continuación, a tiro limpio, unos ocho miembros del GEO logran ocupar la terraza del Banco Central.

Proceden a perforar a tiros la terraza, al tiempo que piden a los secuestradores que salgan con los brazos

en alto. Materialmente, los GEO están machacando el tejado con ráfagas de metralleta. También desde la

calle se efectúan numerosos disparos, que alcanzan alaparte,superiorde la fachada del Banco.

20,30.—Los GEO consiguen entrar dentro del Banco Central. Ahí comienza una situación de verdadera

angustia. Desde fuera del edificio se oyen gritos de «por favor, no disparen, que nos matan. No tiren, que

nos vuelan. Que están dispuestos a matarnos. Paren. Paren el fuego.» Los allí secuestrados aparecen

agarrados a los barrotes de las ventanas, con el rostro desencajado por el pánico. Los momentos son

verdaderamente dramáticos. Los rehenes gritan también que todavía no hay nadie muerto, pero que en

cualquier momento puede producirse. Instantes después vuelve el silencio.

21,00.—En un gesto desesperado, unos cuarenta y dos rehenes consiguen escapar del Banco Central,

aunque se encuentran bajo la amenaza del fuego de los secuestradores. Con absoluto desorden, y después

de haber luchado en la puerta del Banco, dichos rehenes huyen a la desbandada, mientras otros se tumban

en el suelo de la calzada, quedando inmóviles, o se parapetan detrás del puesto de periódicos situado justo

enfrente de la puerta por la que escaparon. La escena patética es seguida por los GEO, quienes apuntan

con sus metralletas hacia la puerta y ventanas del edificio. Uno de los rehenes resulta herido, al parecer

por un disparo procedente del interior. La persona lesionada consigue levantarse y continuar hasta

alcanzar un puesto de la Cruz Roja, cojeando.

21,15.—Poco a poco, arrastrándose por el suelo, algunos de los rehenes alcanzan las escaleras del metro

de la Plaza de Cataluña. La huida ha sido extraordinariamente espectacular. Por su parte, varios miembros

del GEO pueden introducirse ya en la tercera planta del Banco Central, y se dirigen hacia el patio central

de operaciones. Aún quedan rehenes y los asaltantes no se han rendido. Llegan noticias de que algunos de

los asaltantes pueden haber sido detenidos ya por los efectivos policiales, en el transcurso de un

enfrentamiento armado. También a esta hora un grupo de expertos en explosivos se acerca al edificio, así

como un camión y dos vehículos patrulla de la Guardia Civil que transportan material especial de asalto y

diverso utillaje.

21,30.—De nuevo se escuchan desde el exterior del edificio varios disparos, efectuados por los GEO, sin

que se sepa la causa ni el objetivo de los mismos. Poco después se conoce que uno de los asaltantes había

resultado muerto, asi como tres más detenidos. Asimismo, los periodistas situados en las inmediaciones

del lugar pudieron saber que los GEO habían tomado posiciones en diversas plantas, aunque los asaltantes

tenían todavía controlado el resto de las dependencias. La Policía Nacional hace un llamamiento a los

barceloneses que viven en las Ramblas para que, de forma inmediata, procedan a cerrar las puertas y

ventanas.

21,50.—La Jefatura Superior de Policía de Barcelona confirma que uno de los asaltantes ha resultado

muerto, alcanzado por disparos de los policías que rodean el Banco Central. Al parecer, en ese momento

prácticamente todos los rehenes se encontraban a salvo. El silencio era total. El concejal de Relaciones

Ciudadanas del Ayuntamiento de Barcelona, señor Reverter, manifiesta que «no hay ningún herido entre

los rehenes». Algunos pañuelos blancos son divisados en algunas de las ventanas del Banco Central.

22,00.—Se escuchan disparos en el interior del edificio, donde se presume que quedan todavía un número

indeterminado de asaltantes. La Policía advierte a los miembros del comando mediante megáfonos, que si

en un breve plazo no se entregan, las Fuerzas de Seguridad actuarán de la forma más expeditiva.

22,15.—Los asaltantes del Banco Central se rinden. El ministro de Interior, Juan José Rosón, anuncia qeu

ha concluido la operación policial. Los once asaltantes han sido identificados. Algunos de ios rehenes

liberados son desalojados de la zona por un autobús de la Policía Nacional. Miembros del Grupo Especial

de Operación continúan rastreando el interior.

 

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