Autor: Aguirre Bellver, Joaquín. 
 Los terroristas se rindieron. 
 Lección fin de semana     
 
 El Alcázar.    25/05/1981.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Lección fin de semana

Ahora resulta que son anarquistas y delincuentes comunes. No cabe una villanía mayor para

las Fuerzas de Seguridad y, especialmente, para la Guardia Civil, que la perpetrada a medias

por el silencio del Gobierno y la locuacidad de unos medios informativos en manos de

socialistas y comunistas. Puro veneno, pura insidia, pura irresponsabilidad.

Durante un puñado de horas, las personas honradas se han desesperado pensando que un

atropello semejante pudiera ser obra de agentes de la autoridad; durante un puñado de horas,

la gentuza se ha frotado las manos, pensando que al fin había logrado atrapar la Guardia Civil

en la más espectacular emboscada de desprestigio. Pero la mayor responsabilidad les cabe a

los gobernantes.

¿Cómo es posible que, inmediatamente después de la negociación con los asaltantes del

banco, cuando por fuerza~se tuvo que saber lo que estaba ocurriendo allí, no se disipara el

desconcierto de los españoles y de la opinión mundial? Ahora produce risa esa serie de

telegramas de jefes de Estado, hablando de la ultraderecha y de sus peligros para nuestra

democracia, abusando de su raquitismo congénito. Me pregunto si el largo silencio

gubernamental ha tenido sus razones y que razones han sido ésas.

¿Desconocían acaso los responsables políticos la campaña de injurias que se estaba

vertiendo, a chorros, sobre las Fuerzas de Seguridad?

Y no hablemos ya de la ultraderecha, ese fantasmón que lo mismo sirve para disparar contra

Reagan que contra Juan Pablo II que para asaltar bancos, que para cualquier cosa que pueda

enlodar un sentimiento de patriotismo y da honradez.

Aunque, si bien se mira, en el pecado llevan la penitencia. La reacción de la opinión pública

debe ser, va a ser, terminante. Toda la teoría de la relación entre el 23 de febrero y el 23 de

mayo se ha derrumbado de un soplo. Los autores de esa teoría se convierten, de pronto, en

responsables de un enaltecimiento que no deseaban, al conocerse la verdad. Ellos se hacen

responsables de la mayor apología. A lo mejor no estaba prevista en la ley antigolpista y, por

tanto, no ha lugar a una requisitoria ante los tribunales; pero los hechos son ésos.

La lección llega mucho más allá. No se puede entregar el mecanismo de la información a un

partido que busca la conquista del poder. Pero tampoco se puede entregar el podera un

partido. Los destinos nacionales no pueden reducirse a los objetivos de un grupo político por

muchos votos que tenga detrás.

Lo que acabamos de vivir es más trascendente que un suceso aparatoso de violencia y terror.

La realidad acaba de poner a prueba a todo un sistema, que se ha demostrado incapaz de

superar los prejuicios partidistas.

Joaquín AGUIRRE BELLVER

 

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