Autor: Narvión, Pilar (CASANDRA). 
   Fidelidad a los electores     
 
 Pueblo.    14/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

FIDELIDAD A LOS ELECTORES

Me recupero de un asombro y caigo de bruces en una sorpresa. Acostumbrada al respeto religioso de los

diputados franceses ante sus electores, cada día comprendo menos y me desoriento más al ver la alegría

con que nuestros hombres políticos que fueron votados por un centro-centro hacen política dé centro-

izquierda; hombres que ganaron el escaño exclusivamente en su calidad de representantes de Suárez,

ahora van y le hacen remilgos, cuando sin la imagen de Suárez no se comen una rosca ni en su pueblo; a

los comunistas de toda la vida que votaron sus ideas de siempre, les sale don Santiago con el

eurocomunismo por bandera; electoras decididamente antiabortistas y antidivorcistas se enteran de que su

diputado personal, el de su circunscripción, el que votó en su día, se declara ahora abortista y divorcista, y

gentes que jamás pensaron en la autonomía de su tierra, se ven sorprendidas con que su partido juega la

carta preautonómica para la que ellos no le dieron fuero. Aquí cada cual hace de su capa un sayo y un

elevadislmo número de españoles comenzamos a pensar que nos confundimos o nos confundieron a la

hora de votar, porque nuestros parlamentarios miran a todas partes, menos al electorado que los ha

llevado a su escaño.

En Francia, por citar la democracia parlamentaria que conozco mejor, los parlamentarios se guardarían

muy bien de tomar una decisión política que no correspondiese al programa con el que han ganado el

escaño. Aquí hay señores que han llegado a la Carrera de San Jerónimo bajo el paraguas de Suárez, por

poner un ejemplo, y quieren hacer ahora cocinicas aparte, cuando la realidad es que si las hubiesen hecho

el 15 de junio estarían en su casa, dedicándose a las labores propias de su profesión particular.

El voto, señoras y señores parlamentarios, es la expresión de la voluntad de los ciudadanos de que un

determinado programa político es el que le conviene o el que menos le disgusta y no es admisible que el

señor parlamentario cambie de ruta por el camino Nadie le ha dado derecho al cambio de dirección. Si

tenía dudas sobre el itinerario y el destino del tren, hubiese sido más honesto que no subiese en él

exclusivamente porque pasaba por la Carrera de San Jerónimo. Señoras y señores parlamentarios, los

electores exigimos fidelidad a nuestro voto

Pilar NARVION

 

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