La investigación. 
 Fueron mandados y no quisieron ni un duro     
 
 Diario 16.    26/05/1981.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Fueron mandados y no quisieron ni un duro

Barcelona — Los asaltantes del Banco Central en Barcelona «fueron mandados», «no querían ni un duro»

y pertenecían a un «comando antiterrorista» que odia a ETÁ, según reveló ayer a Radio Nacional una

joven ATS que permaneció treinta y seis horas como rehén y pudo hablar largo tiempo con los

secuestradores.

«Hablamos de todo con los secuestradores —dijo—, al principio, nada, por los nervios. Luego, cuando

cogieron a todos los empleados y los bajaron, a nosotros los que somos ATS, nos hicieron quedar arriba,

por si había algún herido o lipotimias.»

«Hablaban de ellos en un plan muy tranquilo. Uno contaba que tenía hijos. Me preguntaron si tenia

familia aquí.

«Yo les pregunté por qué habían entrado en el Banco Central y no en la Generalidad o en otros sitios de

éstos. Dijeron que entraron en el Banco Central porque a ellos les habían mandado.»

«Señalaron que no querían ni un duro. Les preguntamos si eran de ETA y dijeron que odiaban a ETA. Lo,

único que dijeron es que eran de un comando antiterrorista o algo así. No eran 25, como ha dicho la

prensa, pero si no eran 20 faltaban muy pocos.»

«En ningún momento les vi la cara, porque cuando se quitaron las capuchas, me dejaron salir junto con

otras mujeres y me dijeron que entonces iba a empezar el jaleo en serio.»

Otros rehenes siguen insistiendo en que el número de asaltantes era 24. «Yo sólo vi a siete juntos a la vez,

pero sabía que había otros en diferentes puntos», indicó uno de los liberados. Otro que quiso saber si sus

secuestradores pertenecían a la Guardia Civil recibió de ellos como respuesta: «Nosotros somos políticos,

somos idealistas.»

Un tercero cuenta que al comentar con uno de los asaltantes «menuda la que habéis armado», éste le

contestó: «Esto es como lo del Congreso, pero más pequeño. Lo único que aquí no hay diputados, de lo

contrario, no hubiese quedado ni uno.»

Otro de los rehenes manifestó que a alguna de sus preguntas, uno de los asaltantes le contestó: «Nosotros

somos soldados, somos unos mandados.»

A propósito del jete del comando o «número uno», como se le aludía, un rehén indicó que á él le había

salvado la vida: «Uno de los asaltantes —refirió el empleado del banco— me puso una capucha para que

al salir, me disparasen los geos entonces el «número uno» se enfadó y dijo que me quitasen la capucha y

que todos los rehenes tenían que salir sin peligro, a pecho descubierto.»

 

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