Autor: O. M. B.. 
 Aunque sigue vigente la tesis de un grupo de anarquistas y delincuentes. 
 La Policía busca en la ultraderecha a los instigadores del asalto     
 
 ABC.    26/05/1981.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

MARTES 26-5-81

NACIONAL

A B C / 7

Aunque sigue vigente la tesis de un grupo de anarquistas y delincuentes

La Policía busca en la ultraderecha a los instigadores del asalto

MADRID (O. M. B.). La ambivalente tesis gubernamental que atribuye el asalto del Banco Central a un

grupo de anarquistas y delincuentes comunes, ya detenidos, pero con un oscuro trasfondo político

orientado hacia la ultraderecha, parece que sigue vigente y está marcando la dirección de las

Investigaciones.

Asalto de Barcelona: Final feliz y dudas en el aire

Aunque nada nuevo se sabe oficialmente, ya que una espesa cortina de silencio se ha ¡do adensando,

envolviendo el caso desde el momento mismo en que se resolvió —silencio paralelo a una catarata de

dudas, preguntas y rumores en la opinión pública—, todo indica que la labor policial se desarrolla en un

doble frente. Por un lado se profundiza en la identidad, historial y entorno de todos y cada uno de los

detenidos, mientras, en una dirección marcadamente distinta, se «peinan» los más caracterizados

ambientes de la extrema derecha catalana.

Todo ello según comentaba ayer una fuente solvente «con la esperanza de averiguar la identidad y los

oscuros intereses de los promotores del asalto». Pero se desconoce hasta dónde han avanzado las

investigaciones si as que algo han avanzado. Ni se ha hecho público el historial dé los detenidos, algunos

de los cuáles, según se ha dicho, lo tienen. Ni se han facilitado fotografías, contra lo que suele hacerse

infaliblemente tras la detención de cualquier banda de delincuentes. Ni se sabe si se les va a aplicar la ley

Antiterrorista, decisión que aportaría al menos alguna luz sobre la valoración que los responsables

policiales hacen del hecho y de la cuadrilla que lo ha perpetrado. Se sabe —y no es mucho— que en las

pesquisas no están participando miembros de la Brigada Central de Información, específicamente

encargada de los temas terroristas.

El peso del trabajo policial recae casi exclusivamente en la Jefatura de Policía de Barcelona, con el apoyo

de los Servicios de Información de la Guardia Civil. Paralelamente, el sumario de los hechos lo está

instruyendo el Juzgado de Instrucción número 11 de Barcelona, que estaba de guardia al iniciarse la

acción. Bien es cierto que este dato no es significativo, ya que este Juzgado puede pasar en cualquier

momento las actuaciones a la Audiencia Nacional si estima que los hechos constituyen un delito de la

competencia de los jueces centrales.

PURO TANTEO

Todo lo que se va filtrando sobre los detenidos y la naturaleza del grupo tiene el marchamo de rumor o

especulación más o menos intencionadas. Algunas fuentes, a las que la agencia Efe califica de solventes,

denominan a los asaltantes como «Grupo-80», atribuyéndoles una orientación anarcosindicalista. Según

estos círculos, el origen del grupo sería impreciso, pero pudo haberse formado en la localidad de

Badalona. Esta teoría retoma y da por buena la conjetura de que han tomado parte en el asalto previo pago

de sustanciosas cantidades de dinero. Él «contrato» se habría resuelto en la ciudad francesa de Perpignan

y los miembros de la banda habrían recibido entre cinco y seis millones de pesetas cada uno.

(Otras fuentes, basadas en cierto comentario que un rehén cogiera al vuelo, hablan de sumas mucho más

modestas: sobre las ochocientas mil pesetas.)

Pero, se mire por donde se mire, la tesis crematística no parece resistir un análisis ligeramente riguroso.

Allí, en el patio de operaciones, entre cascos, papeles y suciedad, quedaron, ¡mocados, seiscientos

millones de pesetas...

Tampoco la investigación en las tradicionales madrigueras de la extrema derecha barcelonesa parecen

tener por el momento más que un valor de puro tanteo; de «por algún sitio hay que empezar», o algo así.

La media docena de ultras detenidos son de los «históricos»: perfectamente conocidos, fichados y, es de

suponer, habitualmente avistados por la Policía. Algunos nombres suenan con indeseable frecuencia en

los medios de comunicación: Alberto Royuela, Roberto Ferruz y Luis Antonio García Rodríguez. Las

órdenes de detención se dictaron poco después del asalto y se ejecutaron al parecer con toda facilidad a lo

largo de la madrugada y de la mañana de ayer. Uno de ellos fue detenido en un hotel barcelonés.

De todas formas. Tampoco puede afirmarse a pie juntillas que estas detenciones se inscriban en la

operación policial que se desarrolla tras el asalto.

Hasta ahora lo único cierto es que hay multitud de dudas e incógnitas. Que durarán al menos varios días,

hasta que los responsables de las investigaciones echen alguna luz sobre el asunto. Y, aun entonces, nada

indica que las dudas desaparezcan.

 

< Volver