Tras la confusión y ambigüedad de las primeras manifestaciones. 
 El Gobierno cree en la implantación de la extrema derecha en el asalto     
 
 ABC.    26/05/1981.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Tras la confusión y ambigüedad de las primeras manifestaciones

El Gobierno cree en la implicación de la extrema derecha en el asalto

MADRID. Una cierta falta de coherencia, tal vez originada por la confusión de los momentos que

siguieron al desalojo del Banco Central en Barcelona, fue la nota que caracterizó las declaraciones de los

portavoces gubernamentales en la noche del domingo al lunes. La indeterminación, cuando no la

contradicción, era comunes a los comunicados más o menos simultáneos de dichos informantes, tanto en

Madrid como en Barcelona (ver reseña adjunta sobre la rueda de Prensa celebrada en la Ciudad Condal).

NACIONAL

Asalto de Barcelona: Final feliz y dudas en el aire

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MARTES 26-5-81

El ministró del Interior, que a lo largo del día mantuvo encuentros, en unión de otros miembros del

Gabinete, con el presidente Calvo-Sotelo, decía, a las tres de la tarde y saliendo del palacio de la

Moncloa, que el Gobierno había analizado las posibles concomitancias entre el golpe del 23-F y el asalto

de Barcelona; reconocía, sin embargo, que este último tenía un matiz diferente. A esa hora, según el séñor

Rosón, era aventurado decir que hubiera miembros de algún cuerpo uniformado entre los secuestradores

en el Banco barcelonés.

Unas horas antes, el director general de la Guardia Civil, general Aramburu Topeté, declaraba al llegar a

Barcelona que cualquier duda a ese respecto debería quedar disipada, según el siguiente razonamiento:

«En el supuesto, poco probable, de que algún integrante de la Benemérita hubiese participado en el asalto

y secuestro, debería hablarse de ex guardias civiles, porque entonces habían dejado de serlo "ipso tacto".»

Cuando la liberación de rehenes y la detención de los secuestradores era una realidad, el mismo señor

Rosón, durante uno de sus contactos fugaces con los periodistas, declaraba—y así lo recogieron varias

emisoras de radio y la TVE— que la atribución del golpe a la extrema derecha había perdido consistencia.

Otras fuentes policiales hablaban de «anarquistas», «chorizos» y «macarras». Poco después, el ministro

del Interior precisaría que, aunque los asaltantes no fueran de extrema derecha, sí podía considerárseles

pertenecientes a un grupo afín. En ningún caso salió a relucir, en estas sucesivas estimaciones, la palabra

«mercenarios»; en cambio, se aireó la sospecha de que la ultraderecha hubiera financiado la acción contra

el Banco Central. Según la agencia Efe, el señor Rosón afirmó que, en un principio, la operación podría

haber sido financiada por un «grupo de oscuros intereses».

Alrededor de las doce de la noche —del domingo— convocaba el presidente del Gobierno una reunión

urgente, de ministros, a la que asistieron los de Presidencia, Cabanillas; de Defensa, Oliart; de Interior,

Rosón; de Asuntos Exteriores, Pérez-Llorca; de Justicia, Fernández Ordóñez, y de Administración

Territorial, Martín Villa. La reunión concluyó cerca de las dos de la madrugada. El único en decir algo a

la salida fue Pérez-Llorca. No se mostró demasiado expresivo; «En esta reunión se han valorado los

acontecimientos; hemos leído entre nosotros una nota del Gobierno, y se tomarán las medidas

pertinentes.»

Por último, el secretario de Estado para la Información, Ignacio Aguirre Borrell, expuso a los

periodistas—una vez levantada la citada sesión— en estos términos el resultado del «consejillo» de

ministros: «Según las primeras conclusiones del Gobierno — dijo el señor Aguirre—, la operación del

asalto al Banco Central se atribuye a la extrema derecha.» «En este sentido —agregó-—, hay conexiones

evidentes.»

«En la reunión se ha efectuado una valoración política a la vista de las informaciones que venimos

recibiendo tras ios interrogatorios que se están realizando a los detenidos en Barcelona.»

«Se ha comprobado también —afirmó—, según las declaraciones de los detenidos, que les fueron

ofrecidos cinco millones de pesetas en Perpiñán para participar en la operación.»

Asimismo, Ignacio Aguirre señaló que a los asaltantes se les ocuparon una metralleta y once pistolas, y

descartó la presencia entre el comando de miembro alguno de la Guardia Civil.

 

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