Autor: Gómez Casas, Juan (Secretario general de la CNT). 
   El asalto al Banco Central     
 
 Diario 16.    27/05/1981.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

OPINIÓN

27-mayo-81/Diarlo18

JUAN GÓMEZ CASAS

Ex secretario general >tc la CNT

El asalto al Banco Central

Gómez Casas describe aquí su sobresalto cuando se afirmó que los asaltantes barceloneses eran

calificados de anarquistas y a lo que califica de «intento de convertir a los anarquistas en cómplices de ese

aberrante 23 de febrero liberticida».

Cuando la otra noche, ya hacia el final, Televisión Española hacía el balance definitivo de la finalización

del asalto al Banco Central de Barcelona y la locutora, insegura, al referirse a la personalidad de los

asaltantes, empezaba con aquella increíble frase de: «Se trata de anarquistas, chorizos y macarras», me

levanté de un salto del asiento y permanecí unos segundos atónito, mirando a la pantalla.

Mas tuve que convencerme de que había oído bien. Eran las palabras más desvergonzadas que había

percibido en toda mi vida. Por su significación, quiero decir. Por su impudicia, por el hecho de que

llegaran de improviso y a mansalva a la conciencia de millones de telespectadores desprevenidos. Las

escuetas palabras tenían incluso una significación más tremenda que las de Tejero el 23-F, cuando

conminaba a los parlamentarios a lanzarse al suelo del hemiciclo.

Luego, al rato, desde la pantalla se precisaba más: se trataba sencillamente de mi grupo anarquista^ Batía

que echarle valor. Era todo un récord mundial de cinismo. Pero no importaba. Los ultras se sintieron

felices, incluso los que paradójicamente vitoreaban en la plaza de Cataluña a los que pretendían liberar a

Tejero. No sólo los ultras, también los que son un poco menos ultras.

En Madrid, ciertos sectores de la prensa manifestaban su alborozo por el hecho de que el asalto al Banco

Central hubiera sido protagonizado por «anarquistas». Al fin las cosas cobraban de nuevo un sentido, la

historia conocida se llenaba de significación, el anarquismo volvía a reiterar su vocación terrorista y su

nefanda significación social.

Porque estos grupos seguían viendo al anarquismo-anarcosindicalismo, así como a tas tendencias

libertarias de este país, como veían en los tiempos de la Internacional a los trabajadores que hablaban de

la libre asociación, de libres asociaciones obreras y campesinas, sus propios predecesores de aquel

tiempo, entre ellos el ínclito Sagasta, que llegó a referirse a la Internacional hispánica como a la «utopía

filosofal del crimen».

Como consecuencia de esta interpretación histórica, llegarían innumerables persecuciones y

provocaciones contra aquellos trabajadores agrupados en entidades societarias; llegaría el montaje de la

Mano Negra, el provocador Rull, el terrorismo patronal, ya en éste siglo, y también las réplicas violentas.

En 1977 tuvimos que llamar la atención de ciertos periódicos que intentaban asimilarnos al grupo Baader

Meinhof, a quien entonces, y todavía hoy, a pesar de todo, atribuían raíces anárquicas. Se excusaron, pero

siguieron en sus trece.

La verdad es que no comprendían que se habíar. dado cambios profundos; que Europa y el mundo habían

cambiado. Que el tercermundismo, por un lado, y la lucha hegemónica de los dos bloques imperialistas

más importantes, el imperialismo ascendente y el descendente, provocaban la aparición de nuevos grupos

violentos y terroristas, muy diferentes en sus móviles y procedimientos de todo lo anterior.

El «caso Scala»

De forma que cuando llega el desgraciado «caso Scala» exultan de alegría. Mucho se ha hablado ya de

este caso, sobre todo nosotros. El día 27 se revisa la causa de los condenados.

Pero mientras el provocador y el inductor del «caso Scala» está suelto, lo estuvo siempre, sus victimas

sufren las consecuencias de ese montaje.

Pero volvamos al fin al asalto del Banco Central de Barcelona. Durante el simbólico día 23 de mayo, y

también durante el día 24, los asaltantes manifiestan su propósito de libertar a Tejero. No son atracadores,

parece que el dinero no les interesa. Llevan un fin poli-tico. Se habla de implicaciones de elementos de la

Guardia Civil y de gente de extrema derecha.

Lo ocurrido durante esos dos días lo conocen de sobra los lectores. Pero lo que nadie suponía era que tras

el asalto del GEO iba a llegar ese asombroso descubrimiento de que los asaltantes eran «anarquistas». Sin

embargo, DIARIO 16 ponía muy de relieve en su editorial y en sus «Trece preguntas en el aire», que lo

que los asaltantes en modo alguno podían ser era anarquistas.

Porque no hay ningún anarquista que pueda pedir la libertad de Tejero, y menos asaltar un banco para

liberarlo, aterrorizando a cerca de trescientas personas. La verdad es que antes del 23 de febrero, en

el 23 y después del 23, los • anarquistas, anarcosindicalistas y libertarios de todas las tendencias o matices

formularían un rotundo: Ni amo, ni cuartel.

Tergiversación

Pero, por supuesto, la tergiversación no se da por vencida. La maquinación en forma de razón de Estado

va a continuar. Ahora perfila otra operación oscura, aunque irrisoria. Si bien muchas personas pueden

quedar confundidas, son muchas más las que han penetrado ya el sentido profundo de la misma.

En Madrid, numerosos núcleos de personas, infinidad de corrillos y tertulias improvisadas comentaban

jocosamente en la calle, en los bares, en las redacciones de periódicos y revistas, la operación diversiva de

intentar convertir a los anarquistas en cómplices de ese aberrante 23 de febrero liberticida. Pero es una

misión imposible.

Por otra parte, el movimiento libertario y dentro, de él la CNT continuara su camino, que es dificil, como

veis, pero absolutamente necesario como reserva ultima del socialismo en libertad o libertario.

Para crear la nueva sociedad justa e igualitaria, hay que prefigurarla en nuevas estructuras, en nuevas

formas de entender la organización y el futuro. Por otra parte, hay que trabajar por conferir a ciertas

«ideas-fuerza» de este tiempo, como democracia y autonomía, su significación más profunda. El modo

actual de entenderlas y aplicarlas hace de ellas palabras planas y lineales, sin sentido. Por delante hay una

gran misión, aunque rodeada de peligros.

 

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