Autor: ;Fernández-Rúa Plasencia, José María . 
 El Gobierno promete claridad en la información. 
 Calvo-Sotelo acepta que la democracia está amenazada     
 
 ABC.    27/05/1981.  Página: 1, 5. Páginas: 2. Párrafos: 8. 

El Gobierno promete claridad en la información

Calvo-Sotelo acepta que la democracia está amenazada

MADRID (Luis Peiro y J. M. Fernández-Rúa). El presidente del Gobierno manifestó ayer, a

requerimiento del líder de la oposición, su convencimiento de que existe un acoso sistemático a la

democracia, al tiempo que expresó su decisión de llegar al esclarecimiento total de los hechos y a

desenmascarar a los que luchan por acabar con el sistema de libertades del pueblo español.

Leopoldo Galvo-Sotelo puntualizó ante el Pleno del Congreso de los Diputados que no se siente ligado a

ningún tipo de pactos secretos que pudieran influir en la actuación del Ejecutivo, haciendo alusión

explícita al 23-F.

En un clima de gran expectación, suscitado por la promesa de ampliar los datos sobre el asalto al Banco

Central, de Barcelona, durante el pasado fin de semana, Calvo-Sotelo afirmó que en estos momentos

carece de los indicios necesarios para saber quién está detrás de la operación, aunque aseguró que tanto la

Cámara cómo fa opinión pública estarán puntualmente informadas del desarrollo de las Investigaciones.

En este sentido prometió que se pondrán a disposición del Parlamento todos los informes de que disponga

el Ministerio del Interior y las cintas magnetofónicas de las conversaciones mantenidas con los

secuestradores por las autoridades durante las treinta y seis horas que duró el secuestro. La sesión, en la

que los portavoces de los distintos grupos parlamentarios plantearon sus dudas sobre la explicación oficial

que se ha ofrecido en torno al secuestro, así como su posición ante cuál debe ser la respuesta del

Gobierno, finalizó con el compromiso expreso de todos los grupos políticos de actuar conjuntamente para

defender el sistema democrático y luchar contra quienes desean acabar con él.

En este punto, el presidente Calvo-Sotelo puso de relieve que el Gobierno será el primero en mantener

esta actitud, al tiempo que recaba la colaboración de la oposición. A esta conclusión se llegó tras dos

horas y cuarenta minutos de debates, y después de que se entablara un leve duelo dialéctico entre Calvo

Sotelo y Felipe González. El secretario general del PSOE insinuó al presidente que el Gobierno debía

transmitir a la opinión pública un mensaje en el que se reconociera la amenaza que pesa sobre el sistema

democrático y su firme voluntad dé que se actuará con toda firmeza y claridad para desmontarla.

Calvo-Sotelo, visiblemente molesto por la sugerencia del líder socialista, rechazó que se hablara de que el

Gobierno «reconozca esa situación» porque lo diga el señor González. «Lo conoce porque tiene sus

propias fuentes de información y está dispuesto a luchar contra ello. El Gobierno sabe —continuó— que

la democracia está amenazada, y el señor González sabe que el Gobierno lo sabe. Está amenazada desde

la extrema derecha y desde la extrema izquierda.»

La explicación de que las Fuerzas de Seguridad conocían de antemano que los asaltantes a la entidad

bancaria barcelonesa y sus rehenes se encontraban separados en el momento del asalto de los «geos», así

como la afirmación de que no hubo ningún pacto igreso: Debate sobre los sucesos de Barcelona

NACIONAL

ABC/5

La Cámara tendrá acceso a todos los datos

Calvo-Sotelo promete una total claridad y transparencia informativa

MADRID. La oferta de tener permanentemente informada a la Cámara y a la opinión pública del

desarrollo de las Investigaciones sobre los sucesos de Barcelona, junto a la afirmación de que el Gobierno

no cree que el asalto a la sede del Banco Central en Barcelona sea una Iniciativa de una banda de

delincuentes comunes, constituyeron dos de los puntos más importantes de la intervención de Leopoldo

Calvo-Sotelo al abrir el debate ante el Pleno del Congreso de los Diputados. El presidente del Ejecutivo,

quien reiteradamente expuso la decisión del Gabinete de practicar una política de transparencia

informativa, afirmó también que la disparidad de informaciones que se originó en los primeros momentos

del secuestro y una vez finalizado éste se debió más que a un deseo de ocultar información, a lo contrario.

Aunque reconoció que aún no tiene respuesta para la pregunta clave de ¿quién está detrás del asalto al

Banco?, Leopoldo Calvo-Sotelo prometió que la Cámara, bien en su Comisión de Interior, en otra

especial o en el propio Pleno, tendrá acceso a los documentos o cintas magnetofónicas existentes.

El jefe del Gobierno dijo, entre otras cosas: «Lo primero que voy a hacer es algo insólito desde esta

tribuna: hablar bien del Gobierno. Porque el Gobierno y las Fuerzas de Seguridad del Estado han resuelto

una situación difícil y comprometida con toda limpieza y eficacia, y sin daño para los rehenes. El

Gobierno, los ministros afectados y yo hemos estado en constante contacto con el delegado del Gobierno

en Cataluña y con los mandos de las Fuerzas de Seguridad. Hemos podido escuchar las conversaciones

que han mantenido con los secuestradores. Hemos tenido una información directa y real, y que como

sucede con ese tipo de informaciones no siempre es clara y a veces contradictoria.

Tanto en Madrid como en Barcelona, mientras no se tuvo la certeza de que el último de los rehenes había.

sido liberado sin daño, nuestras dos grandes intenciones eran las siguientes: salvar la vida de los

secuestrados y mantener la autoridad y una firmeza absoluta ante las pretensiones de los secuestradores.

Estos dos objetivos, difícilmente alcanzables a la vez, se han alcanzado plenamente.

CUATRO PUNTOS

No voy a narrar, los hechos porque no me corresponde como presidente de Gobierno. Pero voy a tratar de

hacer una síntesis en cuatro puntos:

• Una vez conocido el comunicado de los secuestradores se les hace saber que a quienes quieren liberar

no lo desean y que el país al que quieren ir no les acepta.

• Se produce la reacción esperada. Los secuestradores rio aceptan la información y exigen el

cumplimiento inmediato de sus pretensiones.

• Comienza la negociación de la entrega de los secuestradores.

• Una vez que se llega a la conclusión de que es posible la intervención se autoriza a las Fuerzas de

Seguridad para que intervengan.

ASPECTOS OSCUROS

Quiero contribuir ahora, y luego en el tumo de respuestas, a esclarecer los puntos confusos. Al cabo de

sólo un día y medio, de interrogatorio de los secuestradores quedan aun puntos sobre los, que ni siquiera

toda la voluntad de transparencia del Gobierno puede traer luz.

El numeró de los asaltantes.—La información a lo largo del secuestro, sobre ese aspecto, procede o de

asaltantes o de los rehenes, que van siendo liberados, con alguno de los cuales he hablado personalmente

y largamente. En el momento de la salida su estado de ánimo no les permite dar cuenta precisa de lo que

han visto. Y su estado de ánimo dentro no les permite una observación precisa. Además, fueron

distribuidos en grupos y lugares distintos. Ni siquiera el cajero tenia una visión global. Algunos asaltantes

cambiaron con frecuencia su indumentaria. Los rehenes dijeron en la Jafatura que había diez o doce

asaltantes. Algunos hablan de veinticinco, pero sin certeza. Son los propios secuestradores los que hablan

primero de veinte y luego de veinticuatro. Y son estas cifras, dadas en su deseo de exageración de su

propia fuerza, las que llegan a la opinión pública, tal vez por el deseo de transparencia de quienes en

Barcelona dirigen las operaciones, que, sin duda, precipitadamente, hacen saber que los secuestradores

dicen ser veinte o veinticuatro, o que parecen ser veinte o veinticuatro.

Armas encontradas.—Las armas recuperadas son exactamente doce. Es de suponer que alguno de los

asaltantes, el que llevaba una metralleta, llevase, además, una pistola. No parece normal que haya habido

secuestradores desarmados. Respecto a la sospecha de que alguno pudiera huir entre los rehenes, desde el

primer momento se da en Barcelona la orden de que todos los rehenes pasen por la Jefatura para su

identificación, y así se hace sistemáticamente. No parece razonable que hayan podido escapar por esa vía.

Los ya detenidos empiezan a señalar después en sus declaraciones el número de diez para el conjunto de

la banda. Ha habido un número once detenido, hermano de uno de los diez, que, al parecer, no estuvo en

el Banco. Si se han dado contradicciones, no se debe a un deseo de ocultar nada, sino más bien, y debía

reprochármelo, falta de cautela al dar una información no verificada y procedente de los secuestradores.

No hay guardias civiles.—En cuanto a la presencia de guardias civiles, no se ha encontrado a ninguno

entre los detenidos. Respecto a la afiliación de éstos se dijo en un primer momento que eran anarquistas

por que en las fichas correspodientes a dos de ellos se encontraron conexiones con grupos de aquella

naturaleza, con el grupo autónomo anarquista. Ello no quiere decir que la iniciativa y la responsabilidad

de estos hechos correspondan a organizaciones anarquistas.A la hora y media de interrogatorios.

 

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