Felipe González: Hay un plan organizado contra la democracia     
 
 ABC.    27/05/1981.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

Felipe González: Hay un plan organizado contra la democracia

«Aquí hay un plan perfectamente preparado y organizado contra el sistema democrático.» Sobre esta idea,

formulada en expresiones muy parecidas, gravitó insistente, un tanto enfáticamente (con un énfasis

probablemente buscado), la brillante intervención del líder socialistas, Felipe González.

Congreso: Debate sobre los sucesos de Barcelona

Las palabras del secretario general del PSOE abrieron un debate intenso, marcadamente político, con el

presidente del Gobierno. Quizá el debate más constructivo, o al menos el más concordante de cuantos se

han desarrollado en el Parlamento español en los últimos tiempos. Dio la impresión de que el líder de la

oposición trataba, con infatigable empeño, de que el presidente del Gobierno reconociera públicamente la

existencia de un acoso contra el sistema de libertades, y sobre todo de que se comprometiera a clarificarlo

y combatirlo hasta sus últimas consecuencias. Pero Calvo-Sotelo no quiso dejarse arrebatar la iniciativa

política. Dijo que no reconocía el acoso por´boca de Felipe González, sino que lo conocía porque el

Gobierno tiene sus fuentes de información, y que estaba dispuesto a llegar al final en la lucha contra los

enemigos de la democracia.

Sólo la rivalidad específica del espacio político y la gravedad de los hechos y su diagnóstico impidieron

que la polémica, marcada por una coincidencia de fondo, se transformara en una conversación

versallesca.

Felipe González señaló al comienzo de su discurso la convicción existente en los ciudadanos de la

relación entre los hechos del 23 de febrero y los del 23 de mayo. «Aquellos —dijo— podrán ser

calificados como políticamente más graves. Estos son más ignominiosos.

Resaltó luego que, tras producirse el desenlace feliz en la plaza de Cataluña, a la opinión pública la había

embargado dos tipos de sentimientos. Por un lado, alegría, y por otro, confusión e incredulidad ante las

primeras manifestaciones del Gobierno. La gente no puede creerse que un grupo de delincuentes pudiera

llegar a tener en jaque al Estado español durante treinta y seis horas. «Eso no se lo cree nadie, vio se lo

cree ni el Gobierno.»

«UNA OPERACIÓN POLÍTICA»

La operación, insistió Felipe González, no se corresponde con lo que cabe esperar de una banda de

«chorizos» y «macarras» en la .terminología del Gobierno, ni por sus objetivos ni por sus métodos, ni por

el estado de confusión al que llevó al país. «Hay que separar —subrayó— la delincuencia común de tipo

económico de esta operación, que es claramente política. Es claro que se pretendía crear un estado muy

especial en las Fuerzas de Seguridad, y muy concretamente en la Guardia Civil y en el Ejército, con el

propósito de provocar un estado de confusión.»

A partir de este planteamiento, Felipe González formuló la idea que vertebraría de manera recurrente y

empeñada su intervención: «Aquí hay un plan perfectamente preparado —dijo—. Y yo creo que el

Gobierno está convencido de que esto es así. De que existe un acoso perfectamente organizado.» Este

acoso tiene, en opinión del líder de la oposición, varias piezas. Por un lado, el terrorismo de extrema

izquierda, y, por otro, el de extrema derecha, el de las «tramas negras». Ambos son liberticidas, enemigos

de la democracia. «Hay una conspiración —insistió Felipe González— para acabar con el sistema de

libertades. Y hay que hacer un esfuerzo desde el Estado democrático para defenderlo.»

«Este plan existe —remachó el dirigente socialista—, y el Gobierno y desde el Gobierno tiene que decir

que está decidido a desmontar este plan, a llegar hasta sus últimas consecuencias.»

Felipe González opinó que dentro de la «trama negra» hay civiles implicados, sobre los cuales todavía no

ha caído el peso de las leyes democráticas.

«Y en esa trama negra está el foco de una intoxicación prefectamente urdida. Por eso e) Gobierno tiene

que contribuir a esclarecer la verdad hasta sus últimas consecuencias, Tiene que establecer un

compromiso del que no tengan dudas los ciudadanos españoles.»

Comentó el hecho de que los secuestradores hubieran dado un plazo de setenta y dos horas, cuando

apenas necesitaban veinticuatro para hacer cumplir sus exigencias, y se preguntó si esto no obedecerá a

que había más operaciones de este tipo preparadas. Recalcó como conclusión la tesis de que hay un plan

perfectamente urdido, o quizá varios

Calvo-Sotelo: El Gobierno conoce ese acoso y defenderá las libertades planes coincidentes, que

pretendían golpear y han golpeado la credibilidad del Gobierno, y por eso el Gobierno tiene que devolver

el golpe con absoluta contundencia.

«Es necesario que el Gobierno reafirme su política de perseguir al terrorismo de la trama negra hasta su

final.

El terrorismo, según el líder socialista, no es sino el pretexto, la excusa para ese acoso a la democracia, el

que crea el clima para la preparación de un golpe.

«Y en esa preparación estamos», concluyó tajantemente Felipe González. «No tenemos datos ciertos

matizó—, pero sabemos que la conspiración y los conspiradores existen y sacaremos a esta democracia

adelante contra los enemigos de la libertad.

DEFENDER LAS LIBERTADES

Calvo-Sotelo, en su turno de explicación, reconoció rigor y claridad en las palabras del líder de la

oposición, pero reclamó para el Gobierno la iniciativa en exponer las ideas manejadas por Felipe

González.

A partir de este momento, el debate fue una sucesión de argumentaciones comunes distanciadas sólo por

la natural rivalidad política, y por ciertos matices expresivos. Calvo-Sotelo subrayó que el Ejecutivo no

tiene la menor intención de reducir los hechos de Barcelona al ámbito de la delincuencia.

«El Gobierno —continuó en la misma Idea Calvo-Sotelo— sabe que la democracia está amenazada desde

la extrema izquierda y desde la extrema derecha. Por eso ha tomado ya las medidas que cree suficientes y

tomará otras si las estima necesarias, en el momento en que las estime necesarias.» Y añadió,

profundizando en lo expuesto por Felipe González: «El presidente del Gobierno está dispuesto, al menos

tanto como el líder de la oposición, a defender la libertad de España.»

«Espero —concluyó Calvo-Sotelo— que podamos llegar, tanto en este caso como en el del 23 de febrero,

al esclarecimiento final. Tengan la seguridad de la firmeza del Gobierno en este punto.»

Felipe González volvió a tomar la palabra. «Me alegro —dijo— de que estemos transmitiendo ef mismo

mensaje.» Y, de nuevo, remachó las ideas de su primera intervención. Ahora fue aún más perceptible la

impresión de que el primer secretario del PSOE pretendía arrancar precisamente el mensaje y el

compromiso al que se había referido el señor Calvo-Sotelo.

«El mensaje que estamos transmitiendo —continuó— es que hay un acoso a la democracia; que el

terrorismo es uno de ios mecanismos de este acoso; que estamos conscientes que hay un plan contra la

democracia y dispuestos a defenderla con rigor de tos aue atacan las libertades.»

Volvió Calvo-Sotelo a la tribuna para insistir, una vez más, en lo mismo. «No quiero caer en los juegos de

palabras, pero, evidentemente, el Gobierno no "reconoce" el acoso porque lo revele el líder socialista,

sino que ya lo conocía por sus propias fuentes de información.»

«Me gustaría —concluyó Calvo-Sotelo— que este debate terminara justamente en la coincidencia de

ideas. Insisto en que enmarcamos los hechos del domingo dentro de un contexto amplio y que estamos

dispuestos a llegar al final de la investigación.»

MIÉRCOLES 27-5-81

NACIONAL

ABC/9

 

< Volver