Rehenes de CC OO explican nuevos detalles. 
 "El asaltante muerto recibió un tiro preciso desde otra azotea"     
 
 ABC.    27/05/1981.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

Rehenes de CC OO explican nuevos detalles

«El asaltante muerto recibió un tiro

preciso desde otra azotea»

BARCELONA. Según los rehenes del Banco Central pertenecientes a CC OO

que permanecieron secuestrados el pasado fin de semana, «los atracadores no

eran más de once, nadie puede decir que hubiera algún guardia civil y el arma-

mento observado coincide en número con el facilitado por la Policía».

Estas afirmaciones fueron realizadas ayer por el secretario de organización de CC OO de

Cataluña, Alfredo Clemente, en el curso de una conferencia de Prensa, a la que asistieron

algunos de los rehenes, que confirman con su testimonio esta apreciación. He aquí algunos

de los datos ofrecidos por CC OO a partir de los testimonios de los rehenes:

— Se pudo constatar el aspecto militar, que podía obedecer a una táctica para confundir,

pero nadie de los que estaban dentro puede decir que había algún guardia civil o militar.

Un rehén, que había sido guardia civil, sólo vio aspecto aparente militar al «número dos».

— El «número uno» negociaba solo. El «número dos» es bajo, enjuto, delgado, con

piernas curvadas y siempre ejecutaba y dirigía las órdenes del «número uno».

— Tres veces gritaron «¡Viva España!».

— Conocían bien el interior del Banco y tenían planos de las alcantarillas,

aunque eran viejos al parecer.

— Las navajas requisadas eran de los empleados.

— Había dos cajas de cartón en las que dijeron los secuestradores que había explosivos.

No tenían herramientas, y con las del Banco les hicieron hacer un boquete aparentemente

para depositar los explosivos. La impresión es que buscaban la tapa de una alcantarilla,

que consta en el plano.

— «Al final hasta confraternizamos y nos dejaron tomar las pistolas a algunos.

Se produjo simpatía por los rehenes.»

— Tras la entrevista con Rovira Tarazona y Fernández Dopico hubo relajación. Les dejaron

ver la televisión y disfrutaron de libertad de movimientos.

— Los atracadores entraron por grupos a Cara descubierta, con sus maletines y ocuparon

pisos como si fueran clientes. Algunos vestían traje. Conocían el edificio y sabían

adonde iban. Tras el primer disparo se pusieron las capuchas.

— El «número uno» subió a la terraza con el «número dos», «el atracador chiquitín y el

que tenía aspecto paramilitar» y con siete rehenes voluntarios.

— La puerta de la azotea está cerrada. Buscan una llave. Mientras, el «número uno»

se quita el niqui azul, ante el asombro de los tres atracadores restantes, se sienta

en la escalera «y mostró un gesto de llanto contenido, impotente, de rabia», según

Pedro Sánchez (rehén).

— Se consigue la llave y se abre la puerta. Durante un buen rato pasean por la terraza.

Vieron «geos» en la terraza del Vizcaya.

— El «número uno» bajó para hablar con Rovira. En ese momento se produce el primer tiro.

— El «número uno» conversa con Rovira Tarazona y se le escucha decir: «No ha cumplido su

palabra. Hay "geos" arriba...» «Necesito tiempo para convencer a los más duros...»

— El «número uno» se reunió con algunos y gritó: «Que bajen todos.» Sin embargo, en

la azotea había comenzado el tiroteo y no pudieron bajar.

— Bajan a la primera planta y los atracadores se quitan las capuchas. En ese momento

se conoce que en la azotea hay un muerto. Un atracador grita histérico: «Ha muerto

mi hermano» y dispara una ráfaga al techo. El «número uno» le calma.

— Buscan las llaves para abrir la puerta lateral y no las encuentran. Intenta abrir

con varias llaves. Al final se abre.

— En la azotea, mientras se produce la fuga abajo, quedan tres atracadores y siete

rehenes. Los atracadores se escondieron en los cimborios. Uno llevaba un «colt» plateado y

sería el muerto, otro era el de la franja en el jersey y el tercero era el chaval joven.

— Al asomarse un atracador con un rehén al tejado de la Garriga Nogués comenzaron los disparos.

El muerto recibió un tiro en la cabeza, disparado desde la azotea del Banco de Vizcaya,

según la posición del muerto. El atracador estaba junto al rehén, por lo que la bala pasó a

cinco centímetros de éste. Fue un disparo preciso y a larga distancia.

— En seguida escucharon tos gritos de un atracador: «Han matado a un compañero.» Acto

seguido el atracador del jersey con raya bajó al interior y el chaval joven se entregó.

— En el segundo piso del Banco los GEO dispararon muchos tiros y, sin embargo, en los

techos no hay huellas. Podría tratarse de salvas, usadas como estrategia.

 

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