Autor: Domingo, Xavier. 
   El asalto y el Gobierno     
 
 Diario 16.    30/05/1981.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

XAVIER DOMINGO, LA NACIÓN

El asalto y el Gobierno

«Algunas personas y algún periódico de izquierdas, o sea, la oposición, sigue pensando, con resabios

franquistas, que un Gobierno es un ser todopoderoso y todo sapiente al cabo de la calle de lo que ocurre

en la nación, así que la cosa ha comenzado a producirse.»

Desde que el grupo de chorizos, macanas y anarquistas —según la magnífica definición de la Policía

penetró en el Banco Central, esas citadas entidades, el periódico en cuestión y la oposición de siempre,

increparon al Gobierno, incordiaron y responsabilizaron y exigieron cuentas. Acusaron y desestabilizaron.

Yo pensaba estos días en un acontecimiento mucho más grave que el de Barcelona del que fui testigo

periodístico desde el primer momento: él asalto de Septiembre Negro a la casa de Israel en el pueblo

olímpico de Munich.

El Gobierno alemán y las autoridades bávaras se encontraron en una situación igual a la que conoció la

Moncloa: sorprendidos y acosados, no sólo por los terroristas sino por la prensa alemana y por los casi

6.000 periodistas extranjeros que se encontraban cubriendo los Juegos.

Gobierno y autoridades dijeron lo que sabían, que era muy poco y muy contradictorio.

Aquí todavía es más grave porque se hacen al Gobierno, procesos de intención. Hay constantemente

sospechas inmundas y alusiones que hacen pensar a tos lectores que el Gobierno de la nación esté

vendido, tiene las manos atadas, oculta cosas y en definitiva está compuesto por auténticos peleles.

Lo cierto es que una investigación sobre hechos como Jos de Barcelona no se hace en una hora. Hubo

ciertamente manipulación de la información que recibía el Gobierno y hay en España un clima que

favorece estas prácticas. Un clima y hasta una apetencia.

Pasa algo, y de las diversas hipótesis y versiones posibles, la mayor parte de los españoles se inclina

siempre por la más trágica, por la más catastrófica y apocalíptica, aunque sea la más carente de pruebas y

si esta versión compromete al Gobierno o al partido del Gobierno, entonces ya es el orgasmo masoquista

más demencial.

El sábado y domingo pasado, Gobierno y autoridades policiales y de la Guardia Civil actuaron con

notable honestidad, gran espíritu cívico y envidiable serenidad. Cayeron en el error de aceptar hipótesis al

principio y a lo largo de las horas fueron corrigiendo el tiro y su versión final, la de los chorizos, macarras

y anarquistas confabulados con elementos de la extrema derecha es en efecto la que se ajusta a la realidad,

mal que le pese al masoquista-cristiano y marxista.

Especulaciones

Naturalmente, aún no se sabe todo sobre el tema, pero tampoco cabe ya poner en duda la realidad tangible

de unos hechos comprobados: o sea, la personalidad de los asaltantes detenidos, las armas encontradas,

sus relaciones con determinado sector de la extrema derecha.

Esta realidad parece increíblemente vanal a ciertos políticos y periodistas. Lo de los primeros, no importa

o no me importa. Son así y no cambiarán. Lo de los segundos es grave. Amarrarse a las propias

especulaciones con preferencia a la realidad, preferir una autosuficiente imaginación al peso de los

hechos, por más irremediablemente miserables que parezcan es tan grave en periodismo como contentarse

con los comunicados oficiales. Tal actitud es pueril, poco profesional, inmodesta y fraudulenta.

Humilla el admitir que cuatro piernas del Paralelo hayan podido aterrorizar y hay que buscar una fuerza

misteriosa, maquiavélica, el mal absoluto con uniforme verde y tricornio, o sea, algo que no existe, antes

que reconocer el fallo y soltar la gran carcajada liberadora. El Gobierno ha sido mejor que esa prensa. Y

eso que el Gobierno ha tenido sus fallos.

Yo subrayaré para terminar el magnífico trabajo, hora tras hora, del director general de Información,

Ignacio Aguirre, y su equipo, portavoces fieles de la serenidad y circunspección del jefe del Gobierno,

Leopoldo Calvo-Sotelo, para estimar que, en definitiva, en las actuales difíciles circunstancias, España

está bastante bien gobernada. Sería de desear, eso sí, mayor energía contra los extremismos. Pero hacia

eso apuntan las actuales indicaciones, frases y orientaciones procedentes de la Moncloa.

 

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