Por la Audiencia Nacional. 
 Condenadas dos mujeres por colaborar en el secuestro de Javier Rupérez     
 
 ABC.    30/05/1981.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

NACIONAL

Por la Audiencia Nacional

Condenadas dos mujeres por colaborar en el secuestro de Javier Rupérez

MADRID. La Audiencia Nacional ha condenado a Francoise Marhuenda, vecina de San Juan de Luz, a

tres anos de prisión como cómplice de un delito de detención ilegal en relación con el secuestro del

diputado de UCD Francisco Javier Rupérez Rubio.

La Audiencia ha condenado también a un año de prisión menor a María Begoña Aurtenech Larrocea

como penalmente responsable en concepto de autorade un delito de colaboración con grupo organizado y

armado.

En el escrito de la sentencia se declara probado que el día 11 dé noviembre de 1979, a las nueve de la

mañana, en la plaza de la Morería, de Madrid, cuando Francisco Javier Rupérer Rubio, tras salir de su

casa para dirigirse a una reunión política, se hallaba dentro de su coche, se le aproximaron dos jóvenes

varones, quienes exhibiendo al menos un arma corta de fuego y diciendo que se trataba de un secuestro.

María Begoña Aurteneche Larrocea, de cincuenta y cinco años, empresaria de un bar, sin antecedentes

penales, fue detenida por la Policía. Es la propietaria del referido chalet y coche y durante meses de 1978

y 1979 había alojado en su vivienda de Madrid a un muchacho con el sobrenombre de Jión, a quien en

1979 facilitó, mediante la entrega de las respectivas llaves, el uso del chalet y del coche, sabiendo que

pertenecía a ETA (pm).

En Francia, y en septiembre de 1979, la procesada Malhuenda, nacida en 1953, soltera, psicólogá,

miembro de ETA (p-m), recibió orden de un jefe de la organización para que investigara sobre cuantos

datos pudiera servir para el secuestro del señor Rupérez, de quien te facilitó a la organización el

domicilio, tas características de su coche y su condición de diputado de UCD.

François vino inmediatamente a Madrid, donde, por medio de una agencia, alquiló un piso en la calle de

la Encomienda, utilizando una tarjeta de identidad oficial francesa falsa a nombre de Caroline Boudéle y

observó los desplazamientos y las actividades de Rupérez.

Pasó estos detalles a la organización, sin que conste suficientemente que ella tuviera otra intervención en

la operación, hasta aquí expuesta, ni que tuviera conocimiento de que la reclusión iba a extenderse más de

quince días.

 

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