Así lo prueban las grabaciones telefónicas que registraron sus conversaciones. 
 Los asaltantes al Banco Central hablaron igual que militares     
 
 Diario 16.    30/05/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 35. 

Así lo prueban las grabaciones telefónicas que registraron sus conversaciones

Los asaltan antes al Banco Central hablaron igual que militares

Durante el día y medio que duro el asalto al Banco Central de Barcelona, la Policía logró registrar en

cintas magnetofónicas veintinueve horas de conversación de las asaltantes, en las que se demuestra que

los secuestradores se hicieron pasar por miembros de las Fuerzas Armadas, debido al argot utilizado.

Jefe de Policía: «Por lo que me dices, eres militar o guardia civil»

Secuestrador. «Nosotros, cuando hablamos, lo hacemos con honor»

Madrid - £1 diario «ABC» publica una de los conversaciones entre el jefe superior de Policía de

Barcelona —señor Mosquera--- y uno de los asaltantes al Banco Central en la que el terrorista responde

afirmativamente a la pregunta de si han jurado servir a lá Patria y agrega también que «cuándo hablamos

lo hacemos con honor».

Esta es te reproducción de parte dé la conversación entre Mosquera y el secuestrador.

SECUESTRADOR B. - Sí, dígame.

M. -Mira, soy Mosquera el jefe superior de Policía. Sí os entregas tendréis un tratamiento correctísimo.

Eso os lo garantizo yo.

S. B. - No, no, no queremos entregarnos. Preferimos morir antes que entregarnos.

M. —´ ¡ Pero, hombre! Con eso que estáis haciendo a España no la beneficiáis, Habláis de amar a España

y la estamos dejando a la altura del betún...

S. B. - Mire, a nosotros, si nos cogen, nos van a matar...

M. - Pues atiende un momento, porque a mí me gusta dialogar; ya ves que estoy dialogando. Esto que

estaré cometiendo hasta ahora, si os entregáis, es un delito frustrado; un delito frustrado es de un año a

tres de prisión, y la entrega vuestra es un eximente, un atenuante, si, quieres,

S. B. - Mire, se lo pido por favor: nosotros cuando hemos entrado aquí sabíamos a lo que entrábamos;

sabíamos las posibilidades que teníamos dé no salir; entonces esto se ha roto por que algunos individuos,

no todos, antes de saberlo, que sieron tener confirmacián de ello oficialmente.

M. — Mira: vosotros, por lo que estáis diciendo, amáis a España, habéis jurado servirla...

S. B. - Sí...

M. — Pues chico, ¡la extamos dejando en el exterior muy mal! ¿Eh?

S. B. - Si.

M. — Hay que tener dignidad, honradez, honor, que es una frase que tu sabes quién la usaba, ¿de

acuerdo?

S. B. - De acuerdo.

M. — Por lo que tú me dices eres o militar o guardia civil. Entonces hay qué tener honor. Yo he sido

oficial del Ejército y tenemos honor. Y el honor, como tu sabes, es rendirse pero con honor, Aquí nadie te

pide que te degrades. Eso de pegarse un tiro no es digno de un hombre honrado, lo: honrado es decir: «Sí,

nos, ha salido mal la operación y nos entregamos»; y yo os doy palabra de honor de que tendréis un

tratamiento correctísimo, porque todos en el mundo, nos podemos equivocar. Vosotros os habéis

equivocado, os ha salido mal, os han defraudado..., lo que sea, pero yo creo que ahora la entrega es lo que

debéis hacer, porque estáis dejando mal a España. En este momento está todo el mundo hablando de

nosotros, y, chico, esto en vez de un país ordenado, una patria que nosotros queremos, lo único que parece

os un país del Tercer Mundo, de caníbales, de revoluciones tódos los dias.

S. B. - ¡Eso es lo que tratamos de solucionar!

M. — Pues mira, yo te doy..., os pido..., díselo a los compañeros: que si os entregáis os doy mi palabra de

honor de que tendréis un tratamiento correcto, y esto lo digo en nombre del Gobierno, ¿comprendes? Pero

eso de pegarse un tiro en la cabeza no es digno ni honrado.

S. B. — Vamos a solucionarlo. Dénos tiempo a nosotros también.

M. — Yo te doy todo el tiempo que quieras. ¿Patriotas?

S. B. — Mire, de aquí hasta mañana tenemos tiempo. A estos señores no les pasa nada, les estamos

tratando correctamente, sólo ha habido un pequeño incidente, porque ustedes lo .han provocado.

M. — Bueno, fuimos nosotros, de acuerdo. Nosotros no sabíamos de quién se trataba, pensamos que erais

vulgares atracadores, pero ahora ya vemos que estamos hablando con patriotas. Entonces, el patriota es un

hombre de honor y vosotros lo que tenéis que hacer es reuniros ahí y decírselo a todos, porque lo único

que estáis haciendo es dejar a España por los suelos.

S. B..- Trataré de hablar con ellos. En estos momentos están colocando explosivos, porque hemos

apartado a mucha gente y la tenemos puesta...

M. — No, no, si no va a hacer falta poner explosivos, hombre.

S. B. — Si usted me da la palabra de que retira a toda la Fuerza... Es igual, de aquí no podemos salir.

Con honor

M. - Sí, hombre, sí, vais a salir, pero con honor, yo os pido que salgáis con honor.

S. B. — Nosotros, ahora mismo, de aquí no podemos salir; están los movimientos de la Policía por los

tejados, los movimientos por enfrente... ¡Están poniendo nerviosos a los compañeros!

M. — Bueno, ahora la retiro yo, no te preocupes.

S. B. - Usted retírelos; yo trataré de charlar con ellos y, cuando lleguemos a una conclusión, ya

volvéremos á charlar los dos.

M. — Bueno, hablales como hombre de honor.

S. B. -Nosotros cuando hablámos lo hacemos con honor.

M. — Eso es lo que yo quiero: qué penséis en España antes que en nada. Si sois lo que yo me supongo

que sois, tenéis que tener honor, y el honor es la dignidad. Tú habla con ellos y cuando queráis me

llamáis, que yo estoy aquí.

S. B. — Por de pronto, usted haga eso... No nos ponga nerviosos.

M. — No, hombre, no; ahora os van a llevar bocadillos los de la Cruz Roja, y soltad á la gente tal

como hemos quedado.

S. B. — Sí, sí sé vá a soltar a una serié de gente que tenemos aquí y, más tardé, volveremos a soltar más

gente. Y si las cosas nos van convenciendo, a lo mejor llegará un momento en que nosotros también

saldremos de aquí.

 

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