Autor: Rodríguez, Pedro. 
   Los habitantes del asalto deshabitado     
 
 ABC.    31/05/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

DOMINGO 31-5-81

Teoría de las brujas del «Central»

Y bien: Markham, del «N. Y. Times» jura que una corbeta ha pasado ante el castillo de El Ferrol con su

tripulación rindiendo honores, en cubierta, y Tejero, en traje de gala, correspondiendo desde las almenas.

Un ministro, en pleno uso de sus facultades, dice haber detectado en Andorra a un guardia civil que está

tomando el té en Londres, y encima no dimite. E! Pentágono ofrece la Sexta Flota y lo que haga falta para

sofocar el golpe de los once quinquis. El general Aramburu, uno de los hombres más ilustres y corajudos

del Ejército, llora de emoción al comprobar «que no hay guardias civiles». Mitterrand envía un

emocionado abrazo institucional a los españoles sitiados.

Y, bueno: ¿ésto que es...? Hemos entrado en el surrealismo, caray. Aparecen maletas que no existen,

paquetes de uniformes abandonados, sombras difusas de tricornios, vudús. «ouijas», Salem. En Ciencias

Sociales se estudian, históricamente. dos tesis: 1) La mano oculta: todo lo malo que le ocurra a una

colectividad se explica por una mano negra que maneja los hilos fatalmente. 2) La mano invisible, la vieja

tesis de Adam Smith: un colectivo de individuos, actuando independientemente, producen resultados

sorprendentes y, aparentemente, inexplicables. Pues bueno: aquí estamos —creo yo— en La mano

invisible, pero la sesión del Congreso del lunes fue —creo yo— la consagración nacional, la peligrosa

institucionalizaciónn oficial de La mano oculta. Ya dijo Cohn Bendit que ios españoles de la Transición

estábamos «muy fumados».

OPINIÓN Jornada de reflexión

Pedro RODRÍGUEZ

Los habitantes del asalto deshabitado

Porque vamos a ver: tenemos el terrorismo más duro de Europa. Sí. La Kagebé, la Cía, el Grapo, la Eta, el

Libera Jure o como se llame la Trama Nera salen y entran por nuestras bambalinas. Si. Para todo eso hay

un pasión. Sí. Muy probablemente, el dinero de los quinquis del «Central» era dinero libio. Sí, aunque el

«Número uno» es un sicópata de tal calibre y con tal imaginación que hasta puede ser que no haya

«Hombre de Perpignan», horreur, ni nada. A todo eso hay que echarle profesionalidad y computadoras, y

Asuntos Exteriores y Estado. Sobre todo, Estado. Pero no podemos pasar de La democracia vigilante a la

democracia neurasténica y regresar, oh, a El Contubernio, al dulce edén de La mano oculta. Ya nos hemos

inventado, de momento, otros señor que nos quite el sueño, otro mito: Sánchez Valiente, y estamos

convirtiendo ésto en otro 1936 con los políticos moviendo de sitio a los militares y los civiles comprando

aviones en Londres «para-cuando-llegue-el-momento». Esto es un Estado y no un «trhyller» ni un

«comic». No es La mano oculta la que trajo la neumonía. De este mayo de 1981, entre histórico e

histérico, a la magia negra y al macarthismo sólo hay un paso. Sosegaos. Es cierto — creo saberlo— que

se está preparando algo, para pronto y en la extrema derecha. Algo siniestro: esperar un golpe brutal de

«Eta» para intentar el golpe a la derecha. Pero ese intento de civiles se tiene que encontrar con un Ejército

sereno y profesional, y un Estado blindado y con recursos. No con una sociedad acomplejada por La

mano oculta que-todo-lo-explica. No lleguemos, en tos túneles y los zulos que estamos profundizando a

una conclusión atroz: que no hemos encontrado soluciones democráticas para este reto.

Teoría de los seis ministros

El dia que mataron a Carrero Blanco, el Estado español, al que se suponía duro, y fuerte como el hierro,

demostró su vulnerabilidad, Era cartón piedra. Desde entonces, se han quemado seis ministros del Interior

en ocho años. No hay aparato de seguridad que soporte tal baile. En los últimos cinco años, ios Servicios

de Inteligencia fueron, por exigencias de guión, cambiados, desmantelados, sustituidos, remendados,

abolidos y recompuestos. Los archivos, por exigencias de guión, destruidos y quemados. El «Gabinete

verde» de Sanmartín, aventado. El «Archivo Jano» de «Los 10.000 españoles principales», desaparecido,

que se sepa. Toda una generación de «Smileys», de espías españoles, puestos de patitas en la calle.

Las redes de «soplones», prohibidas. Lo último que desmonta un Estado democrático es su aparato de

segundad. Aquí lo hemos hecho cuatro o cinco veces en la Transición y la «Red del Estado» ha sido la

tela de Penélope, mientras el Terror español, S. A., nuestra Murder Inc. iba fortaleciéndose,

modernizándose y perfeccionándose. Ahora los políticos van a por Rosón, que ni da puñetazos en la

mesa, ni «los busca en el centro de la Tierra», y que es el único político que tiene un plan antiterrorista de

medio alcance, implacable; el primero en sentarle la mano de verdad a la extrema derecha y el último en

intentar poner un poco de seriedad y profesionalidad en el Estado. Bueno, muy bien, allá nosotros: vamos

a por el séptimo ministro, a ver si el invento aguanta.

Algo más está naciendo estos días: cuando Adolfo Suárez llega a la Presidencia del Gobierno se

encuentra con la Caja de Secretos Oficiales vacía y llena de polvo. Pide una valoración de los efectos que

una muerte de Hassan podían originar en España —el Rey de Marruecos estaba gravemente enfermo

aquellos días— y no está preparada. Suárez —dicho sea en •su honor— da esta batalla inútilmente.

Cinco años después, se empieza —estos días— a crear una gran superestructura de Inteligencia del

Estado. El embrión es el CESID. Se le irán añadiendo capas: la informativa, la operativa, la ejecutiva, la

documental. El proyecto es poner ese gran control central al servicio y alcance permanente del presidente

del Gobierno.

Teoría de la luna de miel

ABC/5

De cuatro mil a cinco mil millones de pesetas le ha costado al Estado el disidente virus de la neumonía

atípica. Es igual: por mucho que se esfuerza Calvo-Sotelo... la Administración permanece parada,

bloqueada, hibernada. De tos 70.000 millones que le sacó el presidente a los Bancos, no se ha gastado,

que yo sepa, ni un duro. Aquí estamos buscando, chissst, brujas por debajo de las mesas; mirando al

Ejército por el rabillo del ojo; tomando posiciones para el 83; y, sobre todo, escribiendo panfletos,

panfletos, panfletos. Tema de reflexión en la pizarra: qué estaríamos haciendo este mayo si aquel señor,

Adolfo Suárez, no hubiera disuelto el Congreso y convocado elecciones generales, mayo del 77, para

buscarse un balón de oxígeno. Bueno, pues estaríamos, mayo del 81, en plena campaña electoral, a punto

de cambiar de clase política y saliendo del callejón. Hemos llegado a Los cien días de CalvoSotelo, y a

partir de ahora, todo es a cara de perro. Se acabó la luna de miel, Capri c´ est finí. Está a aunto de

dispararse sobre su tejado otra encuesta: después de subir de! cero al 41, baja, según la encuesta.

No sé; Por un lado, el Pesoe quiere llegar a su Congreso de octubre presentando a las bases «un puñado

de ministros socialistas», y entonces, y hacen bien, en cuanto suena un tiro o pierde el Real Madrid gritan

«coali-ción-coa-li-ción», bajo la ventana, como el Orfeón Donostiarra. Y por otro lado, claro, es que

Calvo-Sotelo tiene que decirle al país con qué caballo va a correr las elecciones. El «apparat» de Ucedé

ya ha tomado su decisión: con el Poder, siempre. No pueden presentar otro hombre que al presidente.

Pero yo no sé si El hombre de Ribadeo, tras hondas consultas con los pescadores del Eo, en torno a una

caldeirada, caerá en la tentación suarista: inventar y reclutar una fuerza política de aluvión para sostener a

una persona. Uno de los inventos que más caro ha pagado este país. Por lo demás, pues lo que se ve, ¿no?

Felipe está ya en democristiano y acuesta todas las noches a las finanzas y a la burguesía: les sube el

embozo y las reza amorosamente: «no nacionalizaré, no nacionalizaré». Cada vez que sale en televisión,

un hondo suspiro brota del pecho caquéctico de la derecha española: «Qué pena, qué pena, que no sea

nuestro líder para poder votarle»....

Teoría del vídeo remendado

Dos presidentes se disponen a hacer «galas» fuera de Madrid. Uno, el doctor Cabeza, que viajará por las

búas del país, y otro, Adolfo Suárez, que tiene, como Paquirri, apalabradas más de doce conferencias en

Europa y América, la mayoría en universalidades, Berkeley incluida. Claro, si es que no queremos

enterarnos que las campañas electorales han comenzado subliminalmente. Tan es así que dentro del

conocido programa «La sombra de Tejero es alargada», El vídeo del 23 de febrero de Prado del Rey ha

sufrido, por exigencias de guión, algunas modificaciones. Hay una «segunda versión» en la que la

secuencia del presidente Suárez sentado, sin intimidarse, gallardamente, aparece ahora fugazmente y, por

un prodigioso juego de movióla, un líder de la oposición es el primero, o así, en recobrar la posición

vertical.

 

< Volver