Autor: Ussía, Alfonso. 
   De besos y risas     
 
 ABC.    11/06/1986.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

16/ABC

Cosas que pasan

DE BESOS Y DE RISAS

HAGO público y notorio que los políticos, en campaña electoral, me irritan. Más bien, y para no

quedarme corto, me sacan de quicio. Si no fuera por el Mundial de Fútbol de México, estaría ya fané y

descangallado, con un paño húmedo sobre la frente, entregado a la desesperanza, amodorrado y hundido.

Demasiados gestos huecos, sobradas actitudes falsas, excesivos besos a los niños. Los políticos en

campaña electoral son más madres que la madre de Isabel Pantoja, que es la rebosante maternidad por

excelencia. Algunos, incluso los más impulsivos, parecen a menudo dispuestos a rasgarse la camisa para

ofrecer su acartonado, sarmentoso y árido tetamen a colegiales y mamoncetes. En su frenesí olvidan que

los niños no votan, que no son clientes potenciales. Bastante tienen las criaturas con ofrecer sus mejillas,

pálidas de sustos, a los falsos besos que exigen los asesores de imagen. En las fábricas no se atreven a

besar a los obreros, pero sí a mentirles. Les ofrecen el oro y el moro, la plata y el turco, el diamante y el

indio. Les hacen ver que el mundo va a ser suyo, que todos van a ascender a directores generales y que a

trueque de su voto se tos garantiza un futuro sin horizontes, ni límites, ni fronteras. Y, curiosamente,

ninguno se ruboriza mientras promete, ni se sonroja cuando falsea, ni experimenta el sofoco, al arrebol o

el azotamiento durante la demagógica revelación de imposibles obligaciones. Así está montado el circo y

así hemos de aceptarlo. Pero sobran los malos modos, las descalificaciones personales, tos insultos y las

groserías. Insisten en demostrar que la mentira y la buena educación son incompatibles, lo que es

rigurosamente incierto. La mentira educada es el fruto de la imaginación viva y pierde su carga negativa

si se manifiesta desde la cortesía. Pero no aprenden, y ante el gran teatro de la nación, los depositarios

de los votos libres se comportan como malcriados burdos. Se echan de menos las claridades de los

programas y de más las ausencias de respeto común. Ante los ojos de un público distraído, que salta de

Platini a Guerra, de Roca & Altobelli, de. Fraga a Butragueño, de Suárez a Klaus Allofs y del presidente

González ai pito de míster Bam-bridge, los políticos hacen cabriolas dialécticas, horadan tos retruécanos,

sacan conejos de los sombreros ajenos y saludan antes de recibir la pactada ovación de sus convencidos.

A ninguno se te ha ocurrido disculparse por tanta porfía y agobio. En la calle se advierte un cierto

desencanto. Como un aburrimiento compartido y apenas enfrentado. Los ciudadanos, en su mayoría,

tienen va decidido el voto y carecen de curiosidad y expectación. Una campaña electoral coincidente con

un Mundial de Fútbol deja en enaguas silvestres a las retransmisiones deportivas de los primeros de mayo

en el anterior régimen. Entre González, Fraga, Roca, Suárez. Carrillo y Arzallus, y Butragueño, Michel,

Gordillo, Camacho y Calderé, ganan tos segundos. Por eso esta campaña electoral habría de presidirla,

dada su inutilidad política, la buena educación. Pero no se enteran. Ellos siguen besando, descalificando,

manipulando y zahiriendo. Más que los votos de los demás, precisan del gozo de su propio ego. Y van

como locos, de un lado a otro, arrasando zonas que olvidan cuando las urnas se almacenan, entonando

cantos regionales que odian, compartiendo vinos y sonrisas con personas que posteriormente desprecian.

Me irritan los políticos en campaña electoral. Todos menos unp. Gerardo Iglesias no me irrita. Con

Iglesias me sucede que cuando le veo y escucho me da la risa. Que me perdone, pero no lo puedo

remediar. Me da la risa.

Alfonso USSIA

 

< Volver