Autor: Dávila, Carlos. 
   Fraga y Guerra por el bipartidismo     
 
 Diario 16.    08/06/1986.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

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Fraga y Guerra por el bipartidismo

Carlos Dávila

Oviedo

A ALFONSO Guerra ha descubierto en Santander un nuevo genio: según esta especie, a los únicos a los

que interesan los debates «es a los periodistas». Así, sale al paso el vicepresidente del Gobierno a los dos

«baños» consecutivos que los dos más destacados ideólogos de su partido, Maravall y Ledesma,

ecibieron, respectivamente, de Verstrynge y Alzaga. Lo más sorprendente de esta campaña es que el

PSOE no aporta ni una sola razón en su mensaje por la que haya que votarles. En lenguaje castizo se

podría decir que «el PSOE ni se despeina». Los compañeros de Felipe González han urdido una campaña

del «voto porque sí» o, lo que es lo mismo, porque estamos «en buen camino». También por otra razón —

no nos vamos a quedar cortos en su descubrimiento— porque fuera del PSOE no hay salvación. Como

suena. Guerra se muestra muy preocupado por la construcción de la derecha y firma que sería bueno para

la democracia que existiera un buen partido en ese lado. De este modo, vuelve apostar por el

bipartidismo, con lo cual Guerra y Fraga, aunque solo sea en esto, se parecen. En Oviedo, donde la

caravana de Fraga-86 ha llegado a ritmo de Fórmula 1, el líder ha dado en una conferencia de Prensa un

pase de desprecio a Guerra y todo un curso acelerado de las ventajas del bipartidismo desde su

experiencia como profesor de Derecho Político. Fraga ha dicho que su fe no es reciente, que viene de

lejos y que aquí en España siempre ha habido bipartidismo. En tiempos de UCD y ahora. «UCD se

descuidó —dice— y aparecimos nosotros. » Pero en Oviedo la imagen gráfica del bipartidismo está

quebrada. Por lo pronto, parece ser uno de los pocos lugares donde la Telefónica ha dejado que se

coloquen carteles que no sean del jefe político de Luis Solana. Eso y además otra cosa: en Oviedo,

Izquierda Unida ha hecho gasto, mucho gasto. Al punto de que su candidato, un comunista de nombre

García, copa los colgantes de las farolas. Hoy Izquierda Unida ha sufrido aquí el embate peculiar del

veterano Carrillo. El disidente se preparó el terreno de antemano haciendo correr, entre otras cosas, la

sugerencia de que hasta su alimentación es típicamente asturiana. No está mal este Carrillo alimentado

con fabes y regado con sidra. Además de eso, Carrillo ha aconsejado a CIU que se retire. Carrillo y la

nueva izquierda intentan conseguir en el Principado un diputado, pero el asunto es problemático porque el

escaño tiene tres «novios»: la propia Izquierda Unida, el socio de Carrillo y los socialistas, cuyo

candidato ha escrito un argumento contra todos que resulta especialmente divertido respecto a Izquierda

Unida: «Carlistas audaces, sediciosos socialistas, comunistas conversos al ecologismo sentimental,

comunistas pro soviéticos y comunistas fosilizados que intentan realizar la Junta Democrática. »

Por si fuera poco, al escaño aspira claramente por la izquierda, que no por el centro, el ex abogado de

Ruiz Mateos, Rebollo, un suarista que a falta de mejor ocurrencia intenta segar la hierba bajo los pies de

Roca y sus reformistas. Estos hacen en Asturias una campaña explicativa, una campaña «de programa».

Cuentan con medios y en los núcleos urbanos cultos su mensaje está calando. Curiosamente, en Asturias

es el único líder nacional, Roca, que se ha atrevido a disputar las codiciadas cabinas telefónicas al jefe

político de Luis Solana. Los reformistas no se quieren quedar fuera del debate, del anunciado debate entre

González y Fraga. Por cierto, que Fraga no ha desvelado los pormenores de este debate. Sencillamente ha

asegurado que él «con el único que se mide es con el presidente». A los demás les considera «outider»,

mal colocados. Iglesias ya ha amenazado con que si la discusión se hace a dos bandas es capaz de

arrancar de cuajo la puerta del estudio donde se celebre. Los reformistas no son tan agresivos pero

piensan que su ariete, Roca, podría ser el único capaz de poner en auténtico aprieto a ese vendedor de

trayectorias electorales que es Felipe González. En Asturias, por lo demás, está Moran, ligeramente

malhumorado porque no le dejaron presidir la lista del Principado. Moran es todo disciplina y dice lo que

le dicen. Que el PSOE ganará por mayoría absoluta. No ha perdido, sin embargo, el humor. Le preguntan:

«¿Por qué le sustituyeron a usted por Ordóñez?» Y el embajador responde: «Decían que hacía falta un pro

americano y yo sé que hay gente más pro americana que yo, lo que no sé es si Fernández Ordóñez es una

de esas personas.»

 

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