Autor: Dávila, Carlos. 
 Campaña electoral 22-J. La abstención sigue siendo el principal temor. Crónicas itinerantes. 
 La escaramuza gallega     
 
 Diario 16.    09/06/1986.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Diario 16/9 de junio-86

La escaramuza gallega

Carlos Dávila

tro. Entonces dará cancha a Fraga, porque a ambos les interesa mantener el bipartidis-mo. No es

casualidad que Guerra, el eterno ofendido, haya atemperado sus ímpetus contra el líder de la Coalición

Popular y se haya permitido en consecuencia el lujo de llamarle «persona noblota y hasta simpaticota».

Al PSOE le interesa el menor ruido posible y, si hay ruido, de fútbol y la mayor propaganda también

posible. Los socialistas en esta campaña no entran en discusión: Lanzan sus mensajes, como diría Fraga,

«y punto». Los socialistas de Galicia, que ni siquiera tienen un desparpajo mayor que el de sus

compañeros de otros lugares, escriben por ejemplo ésto: «El PSOE es consciente de que es el único que

conecta con los problemas de la sociedad». Nada menos. En el mitin de Fraga, un fiel aliancista leía y me

indicaba:« Y tanto, ¡los problemas los han creado ellos!» En los próximos días se cruzarán apuestas sobre

quién ha llenado más el Palacio de Deportes coruñés; si Fraga o si Felipe. Yo, por la información que

tengo, puedo decir que han llenado los dos y los dos con la misma fórmula nada taumatúrgica: autobuses

gratis y recogida casi, casa a casa. PARA mágica, la figura perturbadora (perturbadora para Fraga) de

María Victoria Fernández España, que antes era sostén fraguista y ahora lo es «coaga», de la Coalición

Galega del reformismo. La elegante «totora» aspira, como sus nuevos socios, a obtener en estas

elecciones punto y medio más que los que la coalición consiguió en las elecciones de noviembre. Un

resultado que llevaría hasta Madrid a cinco parlamentarios del nacionalismo moderado. El empeño es

difícil, porque los populares quieren al menos doce y los socialistas no se conforman con menos de diez y

no hay mucho donde repartir. Los «coagas» son, nuevamente, objeto de todas las especulaciones´. Ahora

están tranquilos. Vamos, que se llevan mejor, pero el día 23 tocarán otra vez «generala». En la Coalición

Galega y quizá también en la Popular, donde se vuelve a insistir en la endeblez del Gobierno Albor.

Hay quien habla de un entendimiento a tres bandas entre los populares del vicepresidente Barreiro, los

democristianos del aspirante a .senador, Mar-fany, y los «coagas» de Marinas y Díaz Fuentes. Un acuerdo

de este jaez —dicen— daría al traste con Fernández Albor. Ya se dijo en noviembre que la segunda vuelta

de las elecciones autonómicas se correría en Galicia el día de las generales. Y en eso estamos. Fuera de

las especulaciones, Albor confita, sigue confitando grandes apoyos. En el mitin de Fraga se llevó las

mejores ovaciones. En su tono confianzón y reivindicativo se quejó (más que se quejó, se dolió) de

Madrid y terminó por citar a Washington: «Tenemos que estar unidos —recordó— para que no nos

cuelguen por separado». Y Albor, como todos los demás, invocó a Dios. Claro está que el democristiano

Marfany lo hizo de diferente forma. Dijo: «Sólo González es Dios y Guerra su profeta». Vista la escasa

simpatía de los obispos por ios confesionalismos políticos, Marfany se decidió por Mahoma.

EN Galicia, más que una batalla, hay planteada una escaramuza. Los populares, e incluso los socialistas

creen que las elecciones están aquí resueltas desde el mismo momento en que fueron convocadas. Al

menos eso quieren pensar interesadamente ellos. Claro está que se pueden llevar un pequeño soponcio por

la abstención y porque como siga haciendo tiempo playero, los paisanos más que bajar a las urnas van a

bajar a la arena, al agua. Aquí, en Galicia, hay sitio para veintisiete diputados y doce senadores y hay

también, mayor clima de bonanza político que el que pueda existir en otras latitudes. En Galicia estuvo

González y se cuidó mucho de mencionar, ni una sola vez, por su nombre a Fraga y en Galicia ha estado

Fraga y se ha cuidado, a su vez, de mencionar, ni una sola vez, por su nombre a González. Uno y otro han

medido las distancias y se han lanzado «up-percuts» medidos, en espera de que el debate en la «cumbre»

se celebre, cosa que sucederá, si el poder, es decir, Felipe González, entrevé un ascenso del cen

La Coruña

 

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