Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Tres lacras     
 
 Informaciones.    24/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LETRAS DEL CAMBIO

Tres lacras

Por Jaime CAMPMANY

EL ministro del Interior ha dicho en el Congreso que las fuerzas de orden público se enfrentan con tres

problemas que amenazan la paz ciudadana: el terrorismo, la delincuencia común y los desórdenes

callejeros.

Las cifras del terrorismo en España no son, según las estadísticas, mayores que en otros países. Ni

siquiera se puede decir que en el último período de la vida española l o s actos terroristas hayan

aumentado su nivel de frecuencia o de intensidad. Sin embargo, se produce un fenómeno

preocupante: el de su falta, no ya de justificación, sino de explicación. En otros momentos, el

terrorismo podia alegar unos ideales de lucha, aunque defendidos con medios y sistemas reprobables.

Pero, ¿qué pretende hoy el terrorismo en España? El señor Letamendia, simpatizante de E.T.A., ha

declarado en el Parlamento la inocencia de los servidores del orden. Entonces, ¿por qué los

matan? Instaurada la democracia en España, reconquistada la libertad, reconocida la soberanía del

pueblo, en trámite de negociación y legalización la autonomía del País Vasco, ¿qué más pretende

E.T.A.? Los amnistiados vascos, ¿darán la razón, con sus acciones actuales y futuras, a quienes

califican esa amnistía de error y desatino? ¿No ha llegada la hora de que todo el pueblo vasco condene

claramente una organización que le hace primera víctima de su locura violenta?

Dicen las estadísticas que los niveles de delincuencia común en España se mantienen en cifras análogas a

las de años anteriores y que nuestro país sigue ofreciendo un apreciable estado de seguridad. Pero hay

algo que despierta en las gentes una psicosis de temor ante la delincuencia común. Tal vez sea el descaro,

la audacia, la frialdad con que se cometen ahora los delitos comunes. Se roba, se atraca, se delinque a

plena luz del día, en calles céntricas, con desprecio de ta autoridad. Policías y magistrados deben extremar

sus actuaciones para liberarnos de esta amenaza a nuestra seguridad.

Los desórdenes callejeros proliferan. Nos estamos acostumbrando a pedir las cosas por las bravas y en las

calles. Hay grupos especializados en poner violencia en fo que quizá nació como manifestación pacífica.

Desmanes, motines, alborotos, provocaciones a los aqentes de la autoridad, barricadas, agresiones, son

casi el pan nuestro de cada día.

Estas son las tres lacras que afligen hoy nuestra vida pública. Todos debemos ser solidarios de la., fuerzas

encargadas de liberarnos de ellas.

 

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