Autor: Marcos, Ángel. 
 Así se opina en círculos del propio Mercado Común. 
 EL Gobierno español se ha precipitado  :   
 Hábiles contactos diplomáticos podrían solucionar el problema. 
 ABC.    22/08/1978.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ASI SE OPINA EN CÍRCULOS DEL PROPIO MERCADO COMÚN

EL GOBIERNO ESPAÑOL SE HA PRECIPITADO

Hábiles contactos diplomáticos podrían solucionar el problema

Bruselas, 21. (Crónica de nuestro corresponsal.) La retirada de nuestra flota pesquera «indocumentada» de aguas de la C. E. E. se considera aquí una reacción prematura y excesivamente nerviosa de nuestro Gobierno ante el endurecimiento de la represión en altamar por por parte, sobre todo, de Irlanda.

La recomendación de abandonar las doscientas millas comunitarias por parte de los pesqueros españoles carentes de licencias en regla no obedece a ningún cambio de la situación «oficial». La C. E. E. no ha comunicado a España ninguna orden de expulsión ni ha ejercido presión alguna en ese sentido. Lo único aue ha cambiado, se dice en lo» círculos competentes de Bruselas, es el grado de «tolerancia» de que hacían gala loe tres países soberanos de esas aguas: Francia, Gran Bretaña e Irlanda. La solución debería,´ por tanto, buscarse en negociaciones discretas v directas con París. Londres y Dublín.

Hasta «ü 30 de septiembre, España debe contentarse con las 121 licencias para pesca de altura aue nos concedió el Consejo de Ministros del Mercado Común. Esa, es la teoría. ¿Qué ocurría en la práctica? Que eran muchos nías de 121 los buques hispanos aue faenaban en aguas territoriales de Irlanda —el país con más manga ancha—, y en menor medida de Francia, país de tolerancia limitada, cuyas multas no inspiraban demasiado terror. Las inglesas, en cambio, eran tan draconianas, que nuestros lobos de mar no osaban asomarse por las aguas de Albión.

¿Ha ejercido ahora Inglaterra presión sobre Irlanda para aue abandone su postura blanda y comprensiva?

Esa es una de las hipótesis que circulan hoy por aquí. Sabido es que en Gran Bretaña el tema pesquero suscita grandes pasiones, y el empecinamiento de Londres por preservar sus derechos exclusivos en sus cincuenta millas (que contienen casi el 60 por 100 de los peces de la C. E. E.) ha bloqueado hasta ahora un acuerdo entre los Nueve sobre distribución de sus recursos piscícolas. Otros sospechan que los intrépidos pecadores vascos se han adentrado, incluso, en esas fatídicas cincuenta millas, lo que sería considerado el colmo por los anglosajones.

Por lo demás, el apresamiento de diez pesqueros españoles por Francia a principios de agosto se cataloga aauí como uno de tos toaues de atención periódicos aue París nos viene dirigiendo cuando estima que hemos rebasado la medida de su confianza. Las relaciones con nuestros vecinos son mejores, gracias al Acuerdo hispanofrancés as 1967, que nos autoriza a pescar en la franja limítrofe de las seis a doce muías costeras. La paciencia francesa se agotó cuando nuestros armadores cantábricos se rebelaron contra la C. E. E., negándose a solicitar las licencias que nos atribuía. Entonces, la marina gala replicó con apresamientos abundantes, obligando a los españoles a pedir las aborrecidas licencias el 24 de mayo.

El recrudecimiento de la represión comunitaria parece un tanto fuera de lugar cuando en el mes de septiembre están previstas las negociaciones España-C.E.E. para llegar a un acuerdo-marco de pesquerías. La última ¿reunión a estos efectos se celebró aquí «1 21 de marzo, pero desde entonces los contactos diplomáticos y las visitas a Bruselas de altos funcionarlos españoles, Incluyendo al ministro Calvo Sótelo, han sido frecuentes.

La nueva tensión debería serenarse en los próximos días, si nuestra diplomacia sabe actuar con eficacia y si nuestra comunidad pesquera se decide a comprender la delicada y precaria situación jurídica en que K mueve.—Ángel MARCOS.

 

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