Autor: Bradac, Carlos. 
 Cayó rumasa. 
 Cuentacorrientistas y empleados pueden quedarse tranquilos     
 
 Diario 16.    25/02/1983.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Diario 16/25 febrero-83

CAYO RUMASA

La expropiación de los bancos de Rumasa no supone para los cuentacorrentistas ningún peligro, ya que tan sólo cambia la personalidad del propietario, que pasa a ser el Estado. Otro caso sería si la solución se hubiera tomado a través del Fondo de Garantía bancaria. En cuanto a los empleados, éstos seguirán negociando sus convenios como hasta el momento.

CUENTACORRENTISTAS Y EMPLEADOS PUEDEN QUEDARSE TRANQUILOS

Cario» BRADAC

Madrid — Temerosos, los cuentacorrentistas de los dieciocho bancos del grupo Rumasa intentaban ayer reclamar sus dineros ante las , ventanillas, inevitablemente cerradas a cal y canto tras el decreto de expropiación del Gobierno socialista.

A diferencia de los bancos que pasaron a depender del llamado Fondo de Garantía de Depósitos, los impositores de las entidades bancarias del grupo Rumasa poco tienen que temer. Los bancos en crisis que pasaban bajo control de la UVI garantizaban, a través del FGD, hasta un millón y medio de pesetas.

La expropiación supone que todos los depósitos están garantizados por encima, por supuesto, de la cifra antes mencionada.

La expropiación no supone para los cuentacorrentistas un peligro sino simplemente un cambio de propiedad de los activos de los bancos de Rumasa y en la gestión de los depósitos. Los bancos de Rumasa no han pasado bajo el control de ninguna UVI sino a propiedad del Estado.

La gestión de los depósitos, de las transferencias de nóminas, de los ahorros, no ha sufrido ningún cambio en absoluto. La diferencia sólo consiste en que antes eran los hombres de Ruiz Mateos los que administraban dichos fondos y, ahora, los hombres que designe el Estado y el superministro económico Miguel Boyer.

La alarma producida por el cierre de las ventanillas ayer, hoy y mañana, no está orientada a colocar en una situación dramática a los depositantes, sino a asegurar el control del Estado sobre el grupo, para prevenir maniobras que pudieran contrarrestar la medida decidida por el Consejo de Ministros.

Los bancos del grupo siguen siendo iguales a las sucursales del Popular, del Banesto o de otros, por citar sólo a algunos. Seguirán realizando sus operaciones normalmente. La presunta «querella» está entre los accionistas y e) Estado, aunque un 50 por 100 de dicho posible enfrentamiento está concentrado en la familia Ruiz Mateos por el peso que había adquirido sobre el capital accionario de las entidades financieras del grupo.

Accionistas

Los accionistas serán indemnizados, según reza el real decreto-ley de expropiación de Rumasa. Aquellos españoles que tengan acciones en los bancos o en las empresas del grupo deberán formar una llamada «comunidad de accionistas».

Esta «comunidad» tendrá por objetivo reunir a todos los accionistas, o a los que quieran reunirse, en una asamblea donde aquéllos elegirán una representación integrada entre cinco y once personas que tendrá por misión negociar con el Estado, la evaluación de cuánto cuestan sus acciones con el propósito de que el Gobierno comience a indemnizarlos en el plazo de un año, según dice el decreto-ley.

Empresas

Los poseedores de «tarjetas de crédito» de Galerías Preciados o de la cadena Sears pueden seguir comprando como de costumbre, a cuenta de sus futuros ingresos. Ni Preciados ni Sears se quedan sin «un duro» como para poder aguantar a sus clientes que compran a plazo. La única diferencia será que la financiación del crédito estará a cargo de bancos gestionados por el Estado y no por los hombres de Ruiz Mateos.

Empleados

Los 60.000 trabajadores de los bancos y empresas del grupo Rumasa no han sido asimilados a la condición de funcionarios por el decreto-ley de expropiación.

Esto supone que las negociaciones sobre el convenio colectivo de «grandes almacenes» les seguirán afectando de manera que el acuerdo a que han llegado Administración y Sindicatos sobre un incremento del 12 por 100 sobre la masa salarial de los funcionarios, no afecta —para bien o para mal— a los empleados de los bancos —ya han filmado el convenio del sector— ni de las empresas del Grupo Rumasa.

Y, ahora, ¿qué pasará?

• • Los depósitos de los bancos quedan garantizados

• • El cierre de ventanillas pretende asegurar el control del Estado sobre el grupo

• • Los accionistas serán indemnizados en el plazo de un año

• • Los clientes de Galerías pueden seguir comprando como de costumbre

• • Los 60:000 trabajadores seguirán afectados por sus respectivos convenios laborales

 

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