Autor: ;Yelamo, Manuel. 
 Cayó Rumasa. 
 En la cuna de Rumasa casi ni se lo creen     
 
 Diario 16.    25/02/1983.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Diario 16/25 febrero-83

CAYO RUMASA

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En la cuna de la «abeja», en Jerez de la Frontera, la medida causó sensación y preocupación por el futuro de las empresas y bancos del grupo, ya que en la localidad unas cinco mil personas dependen laboralmente de Rumasa.

EN LA CUNA DE RUMASA CASI NI SE LO CREEN

Jerez: Alfonso DOMINGO, Manuel YÉLAMO Fotos: Rafael DEBEN

«Ozú con la abejita. Resulta que ha salido zangaño», comentaba con un envidiable gracejo un jerezano en un céntrico bar, mientras que veinte parroquianos no apartaban la mirada del televisor. Salvo ese detalle, la seriedad y gravedad de los rostros era no sólo la nota más destacada, sino quizá la única detectable.

Desde primeras horas de la mañana se apreciaba en Jerez una inusitada actividad lectora. Se leía casi en voz alta, mientras que los bancos del grupo Rumasa, cerrados y con presencia policial, eran el blanco de miradas y comentarios. Las bodegas, por el contrario, no permanecían cerradas en su mayor parte. En todos lados se trabajaba, aunque, eso sí, con una oreja pegada al transistor. Desde muy temprano, directores de divisiones comerciales, bancos y empresas del grupo se hallaban reunidos en asamblea permanente en la sede del Banco de Jerez. El hermetismo era total y nadie —ni siquiera el personal de relaciones públicas, que estaba en bloque en Madrid— se aventuraba a pillarse los dedos en ningún tipo de declaración, aun después de la rueda de prensa de Boyer. Se apreciaba, eso sí, preocupación y temor al futuro, acompañado de una especie de «golpe moral».

Alcalde

Todo eran rumores, comentarios, con una elevada carga de escepticismo. La sorpresa, como en el resto de España, había sido total.

Pedro Pacheco, alcalde de Jerez, se enteró del tema por la mañana. Nadie le había dicho nada. «Es un mazazo para Jerez. De Rumasa dependen aquí unas cinco mil personas, aunque sean unas dos mil quinientas las que estén en las nóminas del "holding". Parece que los puestos de trabajo se respetan, que es lo importante, además del dinero depositado en los bancos. Se registran rumores, más fruto de la impresión y confusión que ha generado la noticia que basados en datos reales. Desde luego la sorpresa es la nota predominante.»

El gobernador civil de Cádiz ofrecía algunos datos, aunque mínimos: exactamente para el grupo trabaja en la provincia de Cádiz 2.378 personas, la mayoría de ellos en Jerez.

Aunque no se conoce con exactitud el volumen de propiedades y riqueza que el grupo concentra en Jerez — primer exportador y productor de vinos de Jerez—, son doce las bodegas que posee, dos en Sanlúcar y una en El Puerto. Aparte, otros negocios varios, como Hispano Alemana (construcción) y Electrosur, muebles de cocina y una flamante y recién estrenada agencia de viajes.

Imperio

El comienzo del imperio de este hijo adoptivo de Jerez —desde febrero de 1979— se puede fijar con el advenimiento de los americanos y de la base de Rota, hacia 1961. La expropiación de unos viñedos de su padre, Zoilo, pagados a precio de oro, fue el primer juego de alas con que comenzó el vuelo, hoy interrumpido por decisión gubernamental. En una pequeña bodega de la calle de Cnancillería comenzó la firma, tal como reza un letrero en el interior y una placa conmemorativa en la fachada principal.

Cada año, este personaje, popular en Jerez, adonde llega rodeado de guardaespaldas, desfila procesionalmente en las filas de la hermandad Las Tres Caídas. Una posible aparición en la cabalgata como Rey Mago fue desaconsejada por su jefe de seguridad, ya «que ofrecía un blanco perfecto».

Meticuloso y quisquilloso con la limpieza y decoro de sus posesiones, la gran obsesión de este hombre, que transformó el sector artesanal y de la producción de vinos finos —feudo de las grandes familias— y marcó la pauta claramente, ha sido el imperio Domecq. Cuentan que había jurado sentarse en el consejo de administración de Domecq con el 51 por 100 de las acciones, y a punto estuvo de lograrlo en la última crisis de la tradicional firma.

Sin embargo, su madre le escribió una carta en la que le relató un mal sueño, quizá presagio de los días difíciles por los que hoy atraviesa. Fruto de esa carta fue el abandono del intento de compra de Domecq. Lo último que Ruiz Mateos ha hecho en Jerez ha sido el regalo del equipamiento de un asilo de ancianos.

Las grandes familias tradicionales de Jerez han sido beligerantes con Rumasa desde el principio, pero Ruiz Mateos fue más inteligente y tuvo una mejor visión empresarial y de futuro. Hoy, según nos contaba un anónimo comunicante, «se brindará con champán en las grandes casas».

La abejita campa por doquier en casi cada esquina y cada calle de Jerez —se dice que en propiedades tiene una cantidad bastante apreciable—, aunque parece que ya sonó su hora. En la Atalaya, palacio-cuartel general del «holding» en Jerez y el tercer museo de relojes en funcionamiento de Europa, no se permiten visitas, ni siquiera traspasar el umbral. Las órdenes de esperar noticias de Madrid son tajantes.

Domecq

Manuel Domecq, relaciones públicas de Domecq, declaraba que estaban a la expectativa. No había otro tipo de declaración.

A duras penas, y siempre con grandes precauciones, algunos trabajadores del grupo confesaban que estaban algo intranquilos, «porque no habían llegado sus nóminas como era costumbre. Claro, que es posible que lleguen mañana». Aunque se mostraban intranquilos, aparentemente confiaban en que el puesto de trabajo les sería respetado. La orfandad de datos eran tan total que lo que en principio había comenzado con un rosario de preguntas por nuestra parte se transformaba al rato en una demanda de información por su parte. «Sé que ha sido muy fuerte. Siempre hemos oído rumores, pero la impresión ha sido fortísima.»

Al salir de Jerez, el nombre del «valle de los caídos», el muro donde figuran las firmas absorbidas por Rumasa, cobraba nuevos significados. En la radio, el nombre de la abejita seguía zumbando durante horas.

 

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