Autor: Papell, Antonio. 
 Cayó Rumasa. 
 Ante el debate parlamentario     
 
 Diario 16.    28/02/1983.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ANALISIS

Antonio Papell

Ante el debate parlamentaría

A medida que sedimentan las ideas, se conocen detalles y decantan todas las posiciones concurrentes en el caso, empieza a hacerse patente que el trasfondo ideológico de la «nacionalización» de Rumasa es escaso, ya que ni se trata de una verdadera nacionalización, puesto que se concibe con un extraño carácter reversible, ni mucho menos el propósito que se persigue es el de ampliar el sector público con la adquisición de las estructuras productivas y financieras de Rumasa con objeto de facilitar la adopción de una determinada política económica desde el Estado. A lo que se ve, lo que el señor Boyer ha pretendido es zanjar la heterodoxia estructural de un «holding» que se mantenía, a! parecer, al margen de las reglas de juego económico-financieras, de cuyo estado de salud cabía dudar con fundamento.

En todo caso, todas las declaraciones de los responsables socialistas coinciden en un punto fundamental: en el deseo cié que tanto las instituciones bancarias como las empresas del grupo vuelvan a manos privadas. Esta evidencia desmonta cualquier posible interpretación política, en el sentido mencionado de «socializar» paulatinamente la economía.

Así las cosas, es claro que resulta más realista la preocupación por el futuro que las lamentaciones por el pasado, ha tenido lugar una intervención de efectos imparables, y de la que, en todo caso, los antiguos propietarios de Rumasa sólo podrán ya obtener, en el mejor de ios casos y al margen del justi-precio debido, una reparación moral. Por tanto, ante los hechos consumados, la principal preocupación del Parlamento debería consistir en la búsqueda de las fórmulas de privatización del «holding» que menos dinero hayan de costamos a los españoles. No hay que ser muy desconfiados para entender que la posición ya anunciada de «sanear las empresas para devolverlas luego al sector privado» tiene que suponer un gasto considerable para Hacienda, al tiempo que un benefició para los afortunados que, finalmente, sé hagan con las empresas en cuestión. Habrá que buscar el medio de que los costes del saneamiento corran a cargo de quienes hayan de beneficiarse directamente del resultado de la operación.

Existe, asimismo, el riesgo de que el debate parlamentario sea convertido por la oposición en un acto de la precampaña electoral de: las municipales que se avecinan. Y hay que considerar que todo atisbo de demagogia en este desafortunado asunto tendría repercusiones muy negativas de distinto orden: en primer lugar, la alarma que ya ha cundido entre los empresarios podría llegar a paralizar, de mantenerse, cualquier perspectiva económica esperanzado, con lo que perdería no sólo el Gobierno sino todo el país.

En segundo lugar, el escándalo repercutirá en nuestro crédito exterior, ya considerablemente dañado por el suceso.

Por todo ello, y ante el hecho incuestionable de que no hay intención de traspasar al sector público, mediante nacionalización, parte del sector privado, sería de agradecer —y habió como ciudadano atónito que contempla la ceremonia de la confusión creada — , que entre todos cuidaran más, en el debate parlamentario que se avecina, de preservar los intereses globales de los ciudadanos que de trabajarse un lugar bajo el sol electoral., Se trata de impedir, en suma, que seamos los contribuyentes quienes financiemos, una vez más, una mala gestión empresarial.

 

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