Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Cuesta arriba     
 
 Informaciones.    21/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

CUESTA ARRIBA

Por Jaime CAMPMANY

LA actualidad sigue trayendo motivos de inquietud. Los últimos sucesos del País Vasco ponen a E. T. A.,

de nuevo, en el protagonismo de (a violencia. Y del conflicto. El asesinato del concejal de Irún ha dejado

sin Ayuntamiento a esta ciudad. Ha dimitido también el Ayuntamiento de Fuenterrabía. Las amenazas de

muerte sobre varias personas acrecen el terror. Puede llegar un momento en que difícilmente se encuentre

a alguien responsable en Guipúzcoa o en Vizcaya que se haga cargo de una \J actividad pública. El

ataque a la central nuclear de Lemóniz y a las fuerzas de la Guardia Civil demuestran que la

decisión de E.T.A. de continuar su lucha armada y violenta no se limita a las vanas palabras. En

las cárceles r1 no queda un solo preso vasco, pero la generosidad de la amnistía no ha logrado un solo

signo de concordia, sino todo lo contrario: la reafirmación en el crimen y en la lucha armada.

Simultáneamente, el cese del general don Manuel Prieto ha traído el desconcierto, cuando no el malestar,

a ciertos sectores. Las fuerzas armadas mantienen, en general, un comportamiento ejemplar en el proceso

democrático. Pero sufren una presión y un hostigamiento evidentes. Mañana, en el Pleno de las Cortes, el

Gobierno tendrá que soportar, previsiblemente, nuevos ataques a su política de orden público. Por un

lado, y concretamente desde el P.S.O.E., se quiere llevar a las cuerdas al Gobierno por su política de

orden público, bajo acusaciones de represiones excesivas. Por otro lado, desde la calle, se pide autoridad.

Las gentes se sienten inseguras y amenazadas.

Los conflictos sociales se suceden. Las huelgas van desde los cementerios a los teatros. La detención en

Barcelona del director de Els Joglars ha motivado el cierre de teatros en Barcelona y en Madrid, y el

inicio de una «semana de lucha». Los muertos quedaron sin sepultura durante unas horas en los

cementerios de Madrid. En este campo, los ejemplos podrían multiplicarse.

Ante la situación, los ojos de los ciudadanos se vuelven al Gobierno. La declaración reciente sobre el

ejercicio de autoridad va a serle recordada al Gobierno dentro de poco como un compromiso al que

deberá hacer honor. Ya no se trata de que los enemigos de la democracia quieran forzar los

acontecimientos y las críticas. Se trata de salvar la democracia. De hacerla avanzar por un camino que se

hace cada día más cuesta arriba.

 

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