Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   Rumasa, segunda fase     
 
 Diario 16.    04/03/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

GRITOS

Y SUSURROS

Rumasa, segunda fase.

YA está archiescrito, lectores, que las consecuencias de Rumasa no se han producido todavía. La incógnita Rumasa, como espoleta política, abrirá un proceso histórico cuyas consecuencias laterales pueden salpicar a los personajes más insospechados.

De momento, entre los papeles del «holdíng» están apareciendo cosas curiosas. Ya se han descubierto extrañas vinculaciones entre un conocido parlamentario del grupo popular con las empresas de Ruiz-Mateos y muy concretamente con cierto banco que no aparecía vinculado a la red bancaria del exágono.

Asimismo, el portavoz del grupo popular, Miguel Herrero» llegó a hablar de cierto grupo parlamentario con especiales vinculaciones con el mundo de la abejita.

Por otra parte, extrañó mucho que en el hemiciclo apareciera durante el primer día de debates, el senador de AP y portavoz del grupo parlamentario popular en el Senado, Juan de Arespacochaga, antiguo alcalde de Madrid.

Otra de las cosas curiosas y divertidas, es la gran cantidad de nobles que aparecen en los consejos de administración de algunas entidades de la abejita. Parece ser que Ruiz-Mateos siente verdadera debilidad por la sangre azul. La lista se podría encabezar con el nombre y la figura de Jesús Aguirre, el flamante duque de Alba, que preside unas conocidas bodegas del grupo.

Mientras tanto, la batalla próxima se traslada ahora a los sosegados aposentos del Tribunal Contitucional, que tendrá ante sí una papeleta peliaguda, dada la gran carga política que acumula el «affaire».

La aplazada crisis que se avecina, con la precectiva sustitución de un tercio de los magistrados —cuatro— del alto tribuna!, estará, inevitablemente, vinculada al «affaire» Rumasa.

Y mientras ayer en el Congreso se producía el intenso debate de la expropiación, asistí a un plácido y agradable almuerzo en el Instituto de Cooperación Iberoamericana, en torno a un homenaje al embajador José Luis Messía, que ha permanecido cerca de quince años en Estrasburgo, siguiendo de cerca el pulso parlamentario, político y diplomático de las Comunidades.

Allí estaban el propio presidente, Luis Yáñez, Areilza, el ministro Moran, José Federico de Carvajal, presidente del Senado, Chancho Arias y otras personalidades. Messía ocupará en breve y si su salud le permite resistir la altura del lugar —está excesivamente gordo— la Embajada de España en México.

Hubo breves y elogiosos discursos de agradecimiento en la sobremesa. En este turno, Moran definió a este viejo demócrata que es Messía como uno de los hombres que desde el régimen anterior eliminaron los escombros para que las nuevas generaciones trajeran la democracia a España sin traumas ni sobresaltos, pacíficamente.

Otro entrañable personaje, el general Gutiérrez Mellado, ha recibido también un cariñoso y espontáneo homenaje. En la sesión de firma de libros de unos grandes almacenes, junto con el autor de la obra «Un soldado de España», el periodista Jesús Picatoste, el general convocó a una auténtica muchedumbre que le manifestó su cariño y respeto, que no se recordaba desde la presencia de algún cantante de moda como Bose o Julio Iglesias.

 

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