La sombra del delito     
 
 Diario 16.    02/03/1983.  Página: 1-2. Páginas: 2. Párrafos: 5. 

La sombra del delito

La intervención de Miguel Boyer en el Congreso de los Diputados ha sido todo lo polémica que quieran las posiciones políticas de cada cual en lo que respecta a la constitucionalidad o no del decreto-ley dé expropiación, pero en cambio ha sido meridianamente clara en otra vertiente no menos importante: la aclaración de las anomalías, algunas de ellas presuntamente delictivas, del grupo Rumasa.

Para un espectador atento, la explicación del ministro de las anomalías fiscales de Rumasa no deben dejarle demasiadas dudas sobre el rumbo futuro de los acontecimientos. Boyer ha dicho que Rumasa ha retenido y no ingresado en el Tesoro público impuestos por valor de unos 60.000 millones de pesetas en los últimos ejercicios fiscales. Ha precisado algo más: que esa práctica se interrumpió tras la llegada de los socialistas ,al poder, a partir de cuyo momento se han dejado de ingresar algunos impuestos, como la cuota patronal, cuya no entrega a la Hacienda no constituye un delito penal, sino simplemente administrativo.

La sombra del delito

Si las cifras y datos de Boyer son correctos, el Estado puede automáticamente activar los procedimientos penales oportunos que, en estos casos, son de una inevitable dureza, porque el no ingreso en el Tesoro de impuestos retenidos a terceros es un delito de apropiación indebida, castigado con prisión. Se abre, pues, una vertiente completamente distinta de la batalla jurídica y política en torno a la constitucionalidad o no de la expropiación.

Si Rumasa ha dejado de ingresar en la Hacienda Pública en dos años 60.000 millones de pesetas, se plantea otra reflexión sobre la salud financiera del grupo. Si cada uno de los dos últimos años Rumasa hubiera ingresado en sus cuentas de resultados como gastos la cifra de 30.000 millones de pesetas, los resultados de la cuenta de explotación del grupo habría sido escandalosamente negativos. Boyer. ha dicho que los resultados consolidados del grupo en 1981. declarados por Rumasa, habían sido de 6.389 millones de pesetas de beneficio, pero que esos teóricos beneficios eran en realidad pérdidas al menos de 10.000 millones. Si a esa cifra se suman los 30.000 millones de impuestos no ingresados en el Tesoro y que iban a dotar las reservas del grupo ^dato una vez más facilitado por el ministro—, el panorama es verdaderamente tenebroso.

A la vista de las primeras cifras oficiales, lo que parece esconderse tras la sombra de Rumasa algo más que un percance económico o una gestión desafortunada. La sombra del delito empieza a planear sobre las cabezas del holding.

 

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