El debate Rumasa. 
 Las razones de Boyer     
 
 Diario 16.    02/03/1983.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

Los razones de Boyer

El ministro Miguel Boyer puso nuevos datos sobre la mesa. Estas son las nuevas cifras, que vienen a sumarse a las ya aportadas en la rueda de prensa del pasado miércoles, que avalan las razones del Gobierno para decidirse por la expropiación.

• Ruiz-Mateos había creado, al menos, 88 empresas instrumentales, la llamada «Rumasa paralela» —oculta al Banco de España—, que acudían a la captación de fondo al margen de los bancos del grupo y llevaban a cabo inversiones negadas a los bancos.

• Los bancos de Rumasa recibieron 27 amonestaciones, 23 multas por un monto total de 128 millones de pesetas y 18 casos de sanciones con pérdida de capacidad de expansión, un 20 por 100 a un año y el ciento por ciento a dos años.

• Se ha constatado, que los ajustes necesarios a los estados financieros de 89 empresas ascenderían a

111.500 millones de pesetas.

• En el caso de los bancos, la diferencia entre el valor contable y el valor teórico en los balances es

de 66.700 millones de pesetas.

• La sobrevaloración de las acciones en la mayoría de los casos supera el 500 por 100, alcanzado en el Banco General el 1.045 por 100 cuando en Bolsa cotizan al 225 por 100, un 891 por 100 en el Peninsular o un 831 por 100 en el de Huelva.

• Quitando el Banco Atlántico, los 17 bancos del grupo Rumasa presentan pérdidas reales.

• Los gastos de personal en el conjunto de ios bancos de Rumasa son superiores al resto de la Banca, lo que demostraría una gestión deficiente. Así, en el Peninsular alcanzan el 3,17 por 100 y en el de Huelva el 4,82 por 100 —según el ministro Boyer los mejor situados—, cuando la media de la Banca es de 2,16 por 100.

• Las deudas de Rumasa frente a terceros eran de 12.895 millones de pesetas; los efectos librados y avalados, 42.606 millones de pesetas, y otros 33.500 millones no registrados.

• Las cuentas consolidadas de Rumasa en 1981 arrojan unos beneficios de 6.389 millones de pesetas, pero según Boyer, con ajustes las pérdidas serían de´ orden de los 10.000 millones de pesetas, dado que generaban beneficios contables y revalorizaban los activos.

• Existía una «caja B» con unas pérdidas acumuladas de 9.000 millones de pesetas.

• Los riesgos declarados eran de 226.000 millones, pero la inspección encontró con que superan los 275.000 millones de pesetas.

• Tres mil millones de pesetas en gastos financieros, extratipos y gastos de personal se pagaron por «caja B».

• Existían 32.000 millones de pesetas en avales no contabilizados.

• La inspección tributaria en 226 empresas del grupo, comenzada en octubre de 1980, señala que la deuda asciende a 20.689 millones de pesetas, aunque en el 95 por 100 de los casos Rumasa no estuvo de acuerdo con las valoraciones.

• Sólo el 5 por 100 de los impuestos retenidos y repercutidos (tráfico de empresas, rendimiento del trabajo personal, lujo, etcétera) era ingresado en Hacienda. La deuda fiscal sería de 30.000 millones

de pesetas anuales para 1981 y 1982.

• Hasta septiembre de 1982 las bases de tarifas a la Seguridad Social se calculaban, pero sólo se ingresaba una parte. Desde esa fecha, no se ingresaba la parte correspondiente a fa cuota patronal, seguramente para no incurrir en el delito de apropiación indebida.

• Los impuestos retenidos y no ingresados se traspasaban a reservas como beneficios.

• Antes de la expropiación, la verdadera salida de dinero de los bancos de Rumasa se produjo después de la rueda de prensa de José María Ruiz-Mateos.

• Galerías Preciados tenía, hasta agosto del año pasado, una deuda de la Seguridad Social de 4.167 millones de pesetas. A partir de agosto no se ingresaron ninguna de las cuotas.

 

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