Autor: DIÓGENES. 
   La izquierda y las banderas     
 
 Pueblo.    27/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA IZQUIERDA Y LAS BANDERAS

ANTE la asunción por la derecha de los grandes simbolos nacionales, la izquierda suele reaccionar

inadecuadamente: los rechaza, los deja usar y permite que se le arrebaten. Es un flaco servicio que se

presta a si misma y al interés común, porque resulta entonces que esos símbolos de todos pasan a ser,

injusta y hasta, peligrosamente, patrimonios de una facción. De ahí a la idea de que el patriotismo —sin

entrar en disquisiciones sobre su contenido— como actitud de interés por el bien de la comunidad es

propio de la derecha, sólo hay un paso, pero un paso peligroso y negativo.

A Es intolerable que la derecha tome como exclusivamente suya la bandera nacional. Lo es que adopte el

«victor» universitario, el que se ponía en los anagramas junto al nombre del nuevo doctor, con la pintura

tradicional de almagre y sangre de vaca, como distintivo de una parcialidad, ligándolo a una figura

histórica determinada, pero aquellos a quienes corresponde salvar para todos esos u otros símbolos.

facilitan la tarea con una ingenuidad infantil, p r e f i riendo símbolos inventados por diseñadores

publicitarios y. esto es lo peor, enfrentándolos —como si fueran incompatibles— a los seculares. Así

sucede que parecemos siempre un país de ayer por la mañana. La izquierda no debe consentir esos

exclusivismos, y la forma de no consentirlos es utilizarlos a su vez, como fondo de los propios. La

bandera oficial tiene que intervenir en toda la imaginería partidaria, como mucho má? que fondo

compartido.

A Después resulta que, desgraciadamente, estos pequeños detalles» de las banderas y los símbolos pueden

ser catalizadores desencadenantes de violencias o concausas de guerras sangrientas. El error de la II

Republica al cambiar la bandera ha sido reconocido por muchos de los que propiciaron en su tiempo ´por

ejemplo Carrillo y Raman Sender— como una innecesaria agresión a la estética visual de los contrarios.

Hoy la izquierda no debe caer en igual falta, debe pasar sobre la niñería de creerse inventora del mundo y

alumbradora de un nuevo cosmos. Tiene que asumir parte de historia española, aun aquella que le

desagrade.

£ Luego está el problema inverso: la «bandera republicana. Error táctico o no (que sí lo fue), la bandera

republicana estuvo incorporada también a la historia de España, como el pendón de Castilla, o las barras

de Aragón, o la cruz, de Asturias, o el lobo rampante de Vizcaya... Fue bandera oficial durante pocos años

y bajo ella discurrió la vida de la nación. Se izo en Ifni. Fue jurada por muchos españoles y ondeó en los

edificios públicos. Entonces, que ocupe su frustrado lugar en nuestra heráldica, y que nadie sufra

conmociones de muerte cuando la vea. El error táctico político también debe asumirse por todos y la

bandera tricolor, efímera en comparación con la bicolor que va a cumplir dos siglos, no debe ser tampoco

interpretada como una provocación y todavía menos utilizada como tal.

A Vamos todos a ser serios y no inventemos nuevos motivos de discordia, aparte de los ya existentes, que

siempre serán demasiados.

DIOGENES

 

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