Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 El debate Rumasa. 
 El espíritu de la colmena     
 
 Diario 16.    02/03/1983.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

2 marzo-83/Diario 16

GRITOS Y SUSURROS

El espíritu de la colmena

TODO presagiaba ayer, lectores, la álgida sesión. Las tribunas rebosaban esplendor, expectación y ministras, a algunas de las cuales se le llegó a escapar un animoso aplauso que Peces-Barba cortó de raíz con la amenaza de desalojar al público de sus asientos.

El desarrollo de la sesión confirma una vez más alguna adivinanza lanzada recientemente en esta columna: el endemoniado asunto Rumasa no ha hecho nada más que comenzar y sus consecuencias para el Gobierno son imprevisibles.

De momento, ayer, toda la Cámara vibró electrizada por el espíritu de la colmena; hasta el nuevo bar de las Cortes lucía en su falso pecho el diseño de unos premonitorios hexágonos de escayola. Inició la sesión el hiperministro Boyar con un fajo de carpetas que produjo escalofríos en sus señorías. Dos horas de información demoledoras, nuevas revelaciones descubiertas en estos brves días de propiedad del Estado sobre las empresas del «holding».

De confirmarse definitivamente las afirmaciones de Boyar, el señor Ruiz-Mateos lo mejor que puede hacer —ayer se anunció el envío de las irregularidades a los tribunales— es montarse en una de esas fabulosas abejitas del «comic» fantástico y salir volando al país de nunca jamás.

Boyar habló de casi un centenar de empresas fantasma no registradas en el «holding», una especie de Rumasa paralela y secreta, autora de toda serie de pelotees, irregularidades y tropelías financieras y bancarias. Los escaños crujían de asombro ante las revelaciones de Miguel. Reveló asimismo Boyar, con su legendaria ironía, que algunos empleados de Rumasa efectivamente se llevaron documentos que eran simples papeles personales, correspondencia particular, como cintas de ordenador, etcétera. Compra irregular de empresas, ocultación de activos en la famosa Caja B, transferencia a la reserva de las retenciones en el pago de impuestos, contabilizándolos como si fueran beneficios y otras lindezas. Boyar trazó un documentalísimo, sistemático y agotador informe que abrumó por lo copióse y bien construido a sus señorías. Tuvo solamente un leve fallo: volvió a insistir en que el Consejo de Ministros se había pronunciado a favor de la nacionalización prácticamente por mayoría absoluta, dándole así gratuitamente —los debates del Consejo son secretos— un argumento a sus adversarios. La parte más endeble de la intervención de Boyar fue sin duda la jurídica, escrita a todas luces por un equipo ajeno a los colaboradores económicos del ministro de Hacienda.

SIN embargo, el debate subió en brillantez, espontaneidad y vivacidad en la intervención de Miguel Herrero da Miñón, como portavoz del grupo popular. Ya conocen los lectores de esta columna al personaje, lengua de triple filo donde las halla, jurista de inusual brillantez y poseedor de una felina agilidad parlamentaria que le convierte en un enemigo casi imbatible en el terreno de la repentización y la improvisación. Miguel —ese otro Miguel— dibujó una estrategia parlamentaria diabólicamente hábil: no vamos a defender a Rumasa, dijo. Se dedicó a atacar con brillantez y dureza al Gobierno por el procedimiento nacionalizador del decreto-ley al que tildó de inconstitucional. Este periódico ya adelantó esta hipótesis a raíz de la nacionalización, de modo que no es nada nuevo. Ahí está nuestro primer editorial titulado «El Gobierno tiene razón, pero se ha equivocado». Ciertamente, no existen antecedentes conocidos en la Europa democrática de un acto nacionalizador de esta envergadura mediante la vía del decre-to-ley. Las palabras de Miguel Herrero se desviaron deliberadamente de las atmósferas económicas para centrarse en el gran debate político que suscita esta nacionalización. Y formuló ciertamente durísimas acusaciones contra el máximo responsable del Gobierno, el presidente González, a quien acusó de «delitos» como la usurpación de funciones o la imprudencia temeraria remitiéndose al Código Penal y a la ley de Enjuiciamiento Criminal.

Y seguiremos, porque como he dicho, el caso Rumasa no ha hecho más que comenzar... De momento, la moda de las abejas se internacionaliza. Los alemanes le han concedido el Oso de Oro en el Festival de Berlín al fil español «La coimana».

 

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