Autor: Reinlein García-Miranda, Fernando. 
   Oferta progresista     
 
 Diario 16.    25/02/1983.  Página: 35. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Fernando Reinlein

Oferta «progresista»

Narcis Serra, en el terreno de la oferta, respondió en su intervención de ayer a la expectación despertada

por su comparecencia ante la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados. Sus señorías, por su

parte, se arrojaron flores los unos a los otros y todo fue como en una balsa de aceite. El proyecto de Serra

es ambicioso. Efectivamente, muy ambicioso, pero adolece tal vez de un punto de partida claro, extremo

que brotó en numerosas ocasiones en el turno de preguntas de los diputados. ¿Dónde está y cuál es la

política de defensa del Gobierno, a partir de la cual debe construirse todo? Serra dijo que la había, pero no

dijo ni cuál ni dónde estaba. Quizá lo que rompa más esquemas en el seno de las Fuerzas Armadas y,

concretamente, en el Ejército de Tierra, sea el sistema de promoción por clasificación, acabando de una

vez por todas con la escala cerrada. Bien es que se parte de legislación que ya fue puesta en marcha por el

Gobierno anterior —no partimos de cero, reconoció Serra—, pero no explicó —o al menos no quedó

claro— si los criterios a la hora de clasificar no iban a impedir la promoción de quienes cuenten con hojas

de servicio elaboradas «antes» y, por tanto, «sucias» si se ha tenido la mala suerte de expresar en voz alta

algún sentimiento democrático. El ministro, refiriéndose a las investigaciones del 28-0, fue muy tajante:

«Este ministro nunca discriminará a un militar por lo que piense, sino por loque haga. Claro que llevada

esta filosofía a sus máximos extremos puede ocurrir que si un militar piensa atentar contra la democracia

Y SE SABE —hay «ultras reflexivos» y en puestos claves— no se le podrá «discriminar» hasta que no

actúe... Se habló de que la exposición del ministro ofrecía un proyecto progresista de reforma en las

Fuerzas Armadas. Y, efectivamente, entendido el término como una progresión desde donde estamos

ahora, es progresista. Lo que desde luego no es es revolucionario ni muy innovador medido con los

raseros de -las socialdemocraciás europeas. Quizá su justo término sea el empleado al principio.

Ambicioso. Veremos.

 

< Volver