Carpetazo a la democracia     
 
 El Imparcial.    27/12/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

27 diciembre 1977 EL IMPARCIAL página 3

Carpetazo a la democracia

NO se puede negar, que, a pesar los frecuentes bandazos a derecha e izquierda, más aparentes que reales,

del presidente.de! Gobierno, su conducta política responde a una constante que ahora se muestra ya ante

la opinión pública sin eufemismos de ninguna índole, Esta constante queda definida por la palabra

continuidad. Continuidad de las personas y continuidad de los procedimientos. Sin duda que hasta este

preciso momento Suárez. no se sentía plenamente dueño del instrumento adecuado para descubrir e

imponer su política. Pero una vez alcanzados los pactos de la Moncloa y consolidada su autoridad sobre

la, UCD, al menos de una manera teórica, con la desaparición_«oficial» de los diversos partidos

integrantes, Suárcz ha decidido anclar el barco del franquismo y tomar con fuerza el timón, no sin antes

haberle dado un giro de noventa grados hacia la derecha.

En efecto, como demostración, ahí está la actitud adoptada por UCD en las Cortes. De un modo.

sistemático, UCD, apoyada por los votos de AP, vela sin excepción todas las proposiciones de ley

presentadas por los socialistas y los demás partidos de la oposición. Temas de tal envergadura como la

pena de muerte han quedado obstruidos en la comisión correspondiente por los diputados de Suárez. sin

que siquiera se tomaran la molestia de revi´ sar sus propias votaciones. Hay que ignorar a la oposición y

cerrarle el paso. Esta parece ^er la consigna que Suárez ha dado a sus parlamentarios.

Es significativo que el mismo día que se produjo la muerte del joven canario, precedida por la del joven

malagueño, se aprobara la:nueva ley de Orden Público, que no difiere mucho de la anterior en cuanto al.

empleo de los métodos de fuerza. La creación de la Policía Judicial permitirá desarrollar ampliamente las

facultades que en otros aspectos se recortan a la Policía Gubernativa, con el agravante de que los servicios

de la primera podrán utilizarse a discreción.

Con no menor descaro el Gobierno pretende conservar, bajo su estricta y.´absoluta dirección, la TV del

Estado, pese a las resoluciones del Parlamento. Suárez sabe que la TV es el órgano de difusión que mejor

llega a las masas, a todos, desde el empleado al obrero, desdé el magistrado al comerciante. Y para

desarrollar su proyecto de mantenerse en el Poder no se resigna a aceptar que la TV es un órgano de todos

y para todos. No se ha conformado con la trampa tendida a los partidos de Ja oposición para la

constitución del consejo rector de la TV, sino que, además, quiere copar la mayoría dejos puestos del

consejo permanente. Y por añadidura pretende que la oposición, en ridicula minoría dentro del organismo

y sin más posibilidad que la de servir de testigo, acepte legitimar con su presencia la fraudulenta

maniobra suarista.

Otra muestra de la doblez con que Suárez desarrolla su política —en lógica correspondencia con su

constante continuísta— es el repetido aplazamiento de las elecciones municipales. Hace sólo unos meses,

el Suárez candidato y el Suárez-ganador en las elecciones manifestó públicamente, ante las cámaras de

TV precisamente, que las elecciones municipales serían convocadas durante el último trimestre del año o,

en todo caso, no más tarde del mes de diciembre. Después, ha venido dando largas al tema y ahora nos

sale con la conveniencia de retrasarlas hasta el verano o el otoño del ano próximo. Desde luego, Suárez

teme una nueva confrontación electoral porque está convencido, ya se lo han revelado las encuestas, de

que el pueblo, cansado de sus manejos y de su continuismo franquista, puede barrerlo radicalmente.

Pero Suárez olvida que, en una democracia, es imprescindible contar con la oposición, especialmente

cuando la diferencia de votos emitidos por los ciudadanos no ha dado una mayoría aplastante ni siquiera

una mayoría al partido que ejerce el Poder. De lo contrario, no sólo se debilita la democracia, sino que se

la anula en la práctica. Y esto es lo que actualmente significa la política de Suárez: un claro intento de

anular la democracia en la práctica mientras se mantiene la precaria actividad del Parlamento para

conservar la apariencia formal. Pero que recuerde Suárez que la oposición está alerta.y no consentirá que

se le escamotee la democracia que el pueblo decidió otorgarse el 15 de junio.

(DE «EL SOCIALISTA»)

 

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