Mantuvieron retenidas a siete personas en el interior de la entidad. 
 Los últimos grapos intentaron ayer atracar un banco en La Coruña     
 
 Diario 16.    13/09/1983.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Dos de los últimos miembros del GRAPO, María del Carmen Cayetano y Alfonso González Cambeiro,

intentaron ayer perpetrar un atraco en una agencia del Banco Exterior de España en La Coruña,

manteniendo a siete personas retenidas en el interior de la entidad. Un sargento de la Policía Nacional

resultó ileso, tras ser disparado por Alfonso González. Los grapos mantuvieron conversaciones

telefónicas con diversos medios de comunicación exponiendo sus condiciones para liberar a los rehenes.

Finalmente, el gobernador civil de la provincia accedió a las peticiones y se entregaron a la Policía

poniendo en libertad a los rehenes.

La Coruña — Poco antes de las dos de la tardé de ayer terminó felizmente el rocambolesco atraco,

protagonizado por dos personas que se identificaron a sí mismas como miembros del GRAPO y que

mantuvieron retenidos a siete rehenes en la oficina del Banco Exterior de España en La Coruña.

Los dos atracadores, María del Carmen Cayetano y Alfonso González Cambeiro, dos de los siete últimos

miembros del GRAPO, se acercaron al conserje de la entidad bancaria y tras amenazarle le hicieron abrir

las dependencias.

En ese momento se encontraban en la agencia solamente el director y un empleado. Los grapos esperaron

a que llegara el resto de los trabajadores y la apertura horaria de la caja fuerte.

Los atracadores se hicieron con un botín de cuatro millones de pesetas, pero al intentar huir con el dinero

se vieron sorprendidos por la presencia de la Policía, que acudió al haber accionado uno de los empleados

la alarma del banco.

Los grapos, que iban armados cada uno con una pistola, al verse cercados, decidieron hacerse fuertes en

el interior de la entidad y mantener como rehenes a los siete empleados.

DisparoS

Maria del Carmen Cayetano Navarro, que se identificó a sí misma como miembro del GRAPO.

Al sonar la alarma, un sargento de la Policía Nacional se acercó a la entidad, recibiendo un disparo.

Felizmente, la bala rebotó en el cinturón del agente, muy cerca de la hebilla, sin llega a herirlo. A

primeras horas de la mañana, las noticias sobre los disparos eran contradictorias y se temía que el agente

hubiera sido herido.

El citado sargento acudió al banco al tener conocimiento de la llamada de alarma, al mando de cuatro

coches patrulla. Al acercarse a la puerta salió a su encuentro el director de la agencia y le dijo al agente

que no pasaba nada.

Tras el director del banco se encontraba uno de los atracadors, que al ver que el agente insistía en entrar,

con el pretexto de comprobar si había algún fallo en las instalaciones, salió de detrás de la puerta y le

disparó sin herirle.

Alfonso González Cambeiro, el otro atracador y autor del disparo contra un sargento.

Teléfono

A partir de este momento comenzaron las negociaciones entre los atracadores y la Policía. Al principio,

los grapos pretendían salir con el botín, pero a medida que pasaba el tiempo, las exigencias de los

atracadores fueron bajando de tono.

Alrededor de la una de la tarde, los atracadores habían liberado a dos de los rehenes. La primera persona

puesta en libertad fue la cajera, Inmaculada Funcinos, y después la empleada de la limpieza, Teresa, que

se encontraba con un fuerte shock nervioso.

Las peticiones de los grapos para liberar a los rehenes consistían, fundamentalmente, en recibir garantías

de la Policía de que no serían torturados tres su detencion, que no se les aplicaría la ley Antiterrorista

que supone incomunicación durante diez días— y que se personaran en el banco para gestionar sus

reivindicaciones los abogados Míguez, de La Coruña, y Sansoas, de Vigo.

Poco antes de la una y media de la tade, el abogado Míguez llegó a la entidad y se esperaba que un

helicóptero de la SAR trasladara a Sansoas desde Vigo a La Coruña, cosa que al final no hizo falta.

Con la sola presencia del abogado Míguez, y tras pedir también ser visitados diariamente durante su

detención por un abogado y un médico, para que se verifique que no han sido objeto de malos tratos, se

rindieron.

El gobenador civil de la provincia, Domingo Ferreiro, se reunió por la mañana con carácter urgente con

los responsables de la Seguridad del Estado de la provincia para canalizar las acciones policiales y decidir

si las peticiones del GRAPO serían concedidas.

Poco después de las dos menos cuartos de la tarde, el acuerdo había llegado, siendo liberados todos los

rehenes que se encontraban en el interior del banco, y María del Carmen Cayetano y Alfonso González

Cambeiro entregaron sus armas al abogado Míguez, rindiéndose posteriormente a la Policía.

 

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