El viaje de Suárez     
 
 El País.    30/08/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El viaje de Suárez

LA OFENSIVA diplomática del presidente Suárez a Europa -así la titula la información oficial- ha

despertado cierto escepticismo en los círculos políticos y las cancillerías extranjeras. ¿A qué va el

presidente español? ¿Qué quiere negociar en las cuatro capitales comunitarias? ¿Qué va a proponer al

Vaticano?

A escala de la Comunidad Europea no hay en este momento nada que negociar. La solicitud española

para negociar el ingreso de España en la Comunidad se ha presentado ya el pasado mes dejulio. Bruselas

ha acusado recibo y ha puesto en marcha unas conversaciones diplomáticas que se extenderán por espacio

de cuatro años. No hay pues nada que negociar hoy en este frente. Tan es asi, que el presidente Suárez ha

evitado el paso por Ja capital comunitaria. ¿Va el presidente a tratar de temas defensivos? Tampoco

parece probable. No se han dado nuevos pasos hacia la OTAN, cuya sede está también en Bruselas.

Podría ser un viaje para tratar de intereses concretos: el comercio exterior, los créditos, la agricultura y la

pesca. Ninguna de las capitales visitadas por el señor Suárez está hoy en disposición de aportar nada

decisivo a los problemas financieros de España. Ni Francia, ni Italia, ni Holanda, ni Dinamarca están,

tampoco, en disposición de cambiar fundamentalmente las grandes lineas de su comercio exterior con

nosotros. Sólo Alemania podría jugar un papel importante en la presente coyuntura financiera. y Bonn no

figura entre las escalas del presidente español. Francia no mejorará, sino que previsibkmente endurecerá

su actitud respecto a los productos agrícolas españoles, para ganar el voto campesino en las legislativas

del año próximo. Tampoco es previsible que Italia, nuestro competidor en agrios, vinos y aceites, cambie

su política tras la visita del presidente Suárez a Montecitorio.

¿Y la pesca? El grave problema de jurisdicción marítima que afecta a los armadores españoles sólo puede

abordarse en una lenta, ardua y complejísima negociación diplomática. El príncipe de Metternich doblado

de Talleyrand fracasaría hoy si aspirara a resolver en veinticuatro horas y a favor de España el

contencioso de las doscientas millas.

Queda el Vaticano. Si las cuatro escalas precedentes fueran una sutil ficción para obtener unos resultados

tangibles en las relaciones con la Iglesia, habría que dar por bueno el viaje completo del presidente

español. Tal es ja entidad de los lemas (enseñanza, subvenciones, divorcio, contracepción) directa o

indirectamente implicados en la cuestión concordataria. Pero parece claro -y así lo sabe la diplomacia

vaticana- que ya no es posible negociar sólo entre el Gobierno y la secretaría de. Estado de la Santa

Sede, sino que han de ser las Cortes quienes fijen por parte española las líneas maestras de la negociación.

En estas circunstancias, el viaje del presidente español puede ser interpretado por móviles de rentabilidad

publicitaria destinada al consumo interior.

Así se explicarían al menos los largos minutos de que ha disfrutado el jefe del Gobierno en ¡a pantalla de

TVE, donde el espectador ha visto cómo se explicaba al señor Suárez la historia del edificio en que se

encontraba. Entre tanto otras noticias importantes se aludían fugazmente o se ignoraban del todo.

 

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