Autor: Rico-Godoy, Carmen. 
   La mudanza     
 
 Diario 16.    02/06/1981.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

LA CALLE DE ENMEDIO

Carmen Rico-Godoy

La mudanza

Estaba el ficus del Estado Mayor ayer por la mañana escribiendo en un papel rayado: «Amamos a

nuestras fuerzas amadas» y ya iba por la quincuagésima quinta línea, cuando llegaron los forzudos de la

mudanza, le pusieron una arpillera por encima y le agarraron por los pies:

¡Socorro! ¡Que me secuestran! ¡Ayuda!

De la impresión, los hombres de la mudanza soltaron al ficus, cayendo encima del callo de un general que

pasaba por el pasillo.

¡Ostas, Pedín! ¿Qué pasa, qué sucede, qué acontece?

Yo soy un mandao, mi general, a mí me han dicho: coja la planta y llévesela de aquí, y como yo soy un

mandao, voy y cojo la planta, la tapo y en esto que se pone a dar voces.

¡Al suelo! ¡Todo el mundo al suelo! —salen los gritos de debajo de la arpillera.

Tranquilos, no pierda nadie la calma, esto es pura simulación —opinó el general desde la araña del techo

y añadió con voz enérgica— ¿Es usted un guardia civil?

El ficus guardó silencio durante unos instantes y finalmente dijo con voz débil: «Quedo pipí.»

¿Es usted el encapuchado número uno? —insistió el general desde la araña de mando.

Uno, dos y tres, Suárez otra ves, las cartas del revés, una vuelta de través y si me has visto ya no me ves

cantó el ficus encapuchado caminando a ciegas por el pasillo en dirección a la salida— Esto es el país del

Tang con el jugo que sabe a naranjas, pero no tiene naranjas y de la cultura Ariel, me lo dijo mi cuñada

Eduvigis y se lo dije a mi vecina Margarita, sin ton ni son...

 

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