Autor: Mora, Francisco. 
 El "número uno" se estaba construyendo un chalet con piscina y pista de tenis. 
 Los asaltantes del Banco Central expertos en el sistema "rififi"     
 
 Diario 16.    02/06/1981.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 25. 

El «número uno» se estaba construyendo un chalet con piscina y pista de tenis

Los asaltantes del Banco Central expertos en el sistema «rififí»

Pág. 6

NACIONAL

2-junio-81/DIARIO16

Cinco de los delincuentes que asaltaron el pasado 23 de mayo la sede principal del Banco Central en

Barcelona cuentan con un historial delictivo en el que abundan los atracos a entidades bancarias.

Barcelona: Francisco MORA, corresponsal

La banda que asaltó el Banco Central está formada por un grupo de delincuentes habituales, que venían

actuando contra la propiedad ajena hace ya tiempo en Francia y en España. Nunca han cometido delito de

sangre alguno, a pesar de estar relativamente bien armados.

Su jefe es José Juan Martínez «El Rubio», en cuyo carnet de identidad figura como profesión la de

electricista y como lugar de residencia Badalona. En todos los atracos que se les conocen han actuado con

capucha y numerados.

En la operación Banco Central actuaba como «número uno». El lugar de residencia actual de sus padres

es el pueblecito fronterizo francés de Ille sur-Tet.

La banda, además de por el «número uno», estaba compuesta por Francisco Domínguez Martín «El

Paco», Juan Manuel Quesada Gibaja «El Relámpago», los dos hermanos Valenzuela y José María

Cuevas. Como apoyo necesario en el exterior y para darle movimiento a los botines conseguidos hacia

lugares que los colocaran a buen recaudo parece que actuaba la hermana de los Valenzuela, compañera

del «número uno», Cristina, y hoy en la cárcel de Toulouse al interceptarle la Policía francesa parte del

botín de un atraco cometido por la banda en Baixes.

Ello sin descartar que para determinadas acciones, como la del Banco Central, contaran con el fichaje de

algunos elementos más.

«Rififís»

Parece seguro que la banda tenía una verdadera «tunelmanía»: dos de los participantes en el asalto al

Banco Centra] fueron detenidos el día 27 del mes de julio del año pasado en Barcelona, cuando

intentaban entrar a través de un túnel, construido a partir de la red de alcantarillado, en la sucursal de la

Banca Jover, situada en el número 2 de la calle Torre Damians.

Los detenidos fueron Domínguez Martín «El Paco» y Quesada Gibaja «El Relámpago», y la detención

fue posible gracias a que los vecinos de la zona avisaron a la Policía de unos ruidos extraños y ésta,

inspeccionando el área a través de los colectores, llegó al sitio donde se estaba construyendo el túnel.

Allí encontraron dos bolsas que contenían las herramientas adecuadas para la excavación, además de dos

pasaportes y un carnet de conducir. Una batida por los alrededores permitió la detención de «El Paco» y

«El Relámpago», con ropas y calzado todavía sucios de atracos a entidades bancarias a uno y otro lado de

la frontera hispano-francesa utilizando con frecuencia la técnica del túnel hacia el alcantarillado. No se les

reconoce ningún delito de sangre. Sobradamente conocidos por la Policía francesa, se duda mucho de la

existencia de la entrevista en Perpígñán

Cinco de los delincuentes tienen amplios historiales delictivos a ambos lados de la frontera con empleo de

túneles hacia los alcantarillados en sus golpes tierra y barro. En el curso de la operación policial para

detener a los «ingenieros» escapó un miembro de la banda.

Extraña libertad

El 28 de agosto del mismo año pasado, es decir, exactamente un mes después de su detención en

Barcelona, la Gendarmería de Perpigñán identificó a «El Paco» y «El Relámpago» como participantes en

el atraco a la oficina de Crédit Agricole de Rivesaltes, en el Rosellón francés, junto a los hermanos

Valenzuela y el «número uno» del Banco Central de Barcelona.

De aquel atraco consiguieron la cantidad de quinientos mil francos.

La misma banda volvió a utilizar la «ingeniería» subterránea para intentar asaltar una joyería en la calle

Hospital, de Barcelona. El dueño de dicha joyería manifestó que «el 26 del mes de abril pasado un vecino

me dijo que se oían ruidos extraños en el subsuelo. Avisé a la Policía, que encontró un túnel de unos seis

metros de longitud que se iniciaba en la red de alcantarillado y que ya había llegado debajo mismo de la

joyería».

También en esta ocasión se encontraron en el túnel varias herramientas y carnet de identidad en blanco

El túnel que se descubrió el pasado día 25, dos días después de que acabara la pesadilla del Banco

Central, en el número 197 de la calle Casanova, local que había sido alquilado por José María Cuevas, no

estaba destinado a ningún atentado, sino orientado directamente a la manzana donde tiene su sede la

Banca Más Sarda, la agencia de viajes Icab y una importante joyería.

Sin muertes

En todo su amplio historial delictivo, el grupo no ha matado nunca a nadie. A ellos sólo les interesaba el

dinero.

Algunos rehenes señalaron a DIARIO 16 que en el Banco Central, desde su misma entrada, los asaltantes

establecieron turnos y les hicieron excavar un túnel a los rehenes. Lo que ocurre es que encontraron un

gran pedrusco, de enorme dureza, para horadar el cual no contaban con los medios necesarios.

También iban en busca del alcantarillado, en esta ocasión, para poder escapar por los colectores si las

cosas se les ponían feas y no obtenían el avión que solicitaron desde el primer momento, incluso en los

comunicados dejados en dos periódicos de la ciudad.

Dada la facilidad para fabular del «número uno» y su empaque para hacer creíbles sus historias, haya

inducido a algunos investigadores a dudar que hubiera alguna entrevista en Perpigñán para recibir el

encargo de la «operación Banco Central» y que exista el tal «Antonio Luis», autor del mismo. Pero, al

parecer, existen otros motivos para no creer en la existencia de la entrevista de Perpigñán.

La Policía de dicha población tiene más que fichados al «número uno» y a los demás miembros de la

banda, y ha dicho que «no cree que el tal delincuente se haya atrevido a pisar Perpigñán, ni otro lugar

cualquiera de la zona, en los días de la supuesta entrevista, porque sabía lo que se jugaba».

Un chalet

Últimamente, en los días que precedieron al asalto del Banco Central, José Juan Martínez, el «número

uno», vivía con su chica, la hermana de los Valenzuela, en un edificio de apartamentos cerca del muelle

de San Feliú de Guixols.

En esa población costera había comprado, a nombre de Cristina Valenzuela, un chalet a medio construir

en la urbanización Casa Nova, habiendo hecho efectiva por adelantado, como primera entrega, la cantidad

de siete millones de pesetas. Para eso tenía cuenta abierta, a nombre de Cristina también en el Cra,dit

Lyonnais y otra en Suiza.

El «número uno» había encargado unas obras de rebaje de tierras con el fin de construir una piscina y una

pista de tenis.

Mientras tanto, sus vecinos los tenían por «gente correcta que hacían su vida sin molestar a nadie», y en

varias ocasiones recibieron la visita de los hermanos Valenzuela y los padres de José Juan Martínez.

El «número uno» vivía en San Felíú con un carnet de identidad falsificado a nombre de Rafael Espinos.

La Policía de San Feliú de Guixols descubrió lo del carnet de identidad falso, así como sus antecedentes

de atracador, y lo comunicó a las autoridades policiales de Barcelona y al Juzgado correspondiente. Eso

ocurría el día 9 de mayo y el .

23 el «número uno» capitaneaba el asalto al Banco Central.

 

< Volver