Cerdán Calixto estaba en Gerona con los terroristas muertos. 
 Un jefe de los GRAPO logró escapar de la Guardia Civil     
 
 Diario 16.    19/06/1981.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

NACIONAL

l9-Junio-81/Diario16

Cerdán Calixto estaba en Gerona con los terroristas muertos

Un jefe de los GRAPO logró escamar de la Guardia Civil

Inspectores de los grupos anti-GRAPO de la Comisaría Central de Información dirigieron durante todo el

día de ayer una amplia actuación de las fuerzas especializadas en la lucha antiterrorista para localizar en

la zona de Gerona a Enrique Cerdán Calixto, jefe de los GRAPO en Cataluña y que, al parecer, se

encontraba con los terroristas que luego fueron muertos en el enfrentamiento con la Guardia Civil.

Barcelona — Fuerzas especializadas en la lucha-antiterrorista continuaron en la jornada de ayer una

intensa batida por la zona del Ripollés gerundense para intentar localizar a Enrique Cerdán Calixto, jefe

de los GRAPO para la zona de Barcelona y Levante.

Según se desprende de las investigaciones realizadas por las fuerzas antiterroristas tras la localización de

la tienda de campaña Donde fueron muertos por la Guardia Civil dos miembros de los GRAPO en la tarde

del miércoles, otro integrante de la organización terrorista se encontraba en la zona, aunque no pudo ser

localizado.

Dadas las características del comando, todos los datos hacen suponer que el grapo huido sea Enrique

Cerdán Calixto, responsable junto con Juan Martín Luna, de los comandos de acción de los GRAPO en

los últimos meses.

Enrique Cerdán Calixto habría mantenido una reunión con los cuatro grapos que luego serían localizados

y muertos por la Guardia Civil, y posteriormente habría salido hacia un piso franco que su organización

puede tener en la zona de Vich, según se asegura en las fuentes antiterroristas que en estos momentos

dirigen la operación de búsqueda.

En la operación que se desarrolló ayer participaron perros especializados en la localización de individuos

y fuerzas antiterroristas con motos todo terreno, así como inspectores de la Brigada Central de

Información, expertos en los GRAPO, que se trasladaron desde Madrid.

Los jefes Cerdán Calixto y Martín Luna son los dos únicos miembros de los GRAPO que se fugaron de la

cárcel de Zamora y aún continúan en libertad. Ambos pertenecieron al comité central de los GRAPO

desde antes de ser capturados por la Policía y eran résponsables dé varios comandos de acción.

Tras su buida de la cárcel zamorana los cinco terroristas (Cerdán Calixto, Martín Luna, Hierro Chomón,

Brotons Beneito y Collazo Araujo) pasaron a Portugal, donde esperaron un tiempo antes de regresar a

España, por Galicia.

En tierras gallegas comenzaron los primeros contactos con los miembros de los GRAPO y organizaciones

adláteres para reanudar la actividad terrorista de sus grupos.

Los cinco «grandes jefes» se distribuyeron según su esquema tradicional de actuación, el territorio

nacional. Hierro y Martín Luna quedaron como hombres para servir de enlace entre los comandos que

dirigirían Cerdán Calixto (en la zona catalana), Collazo Araujo (Madrid y zona centro) y Brotons Beneito

(Valencia y Levante).

Tierra de asilo

A partir de este momento, Hierro Chomón fortalece su infraestructura en la región gallega (y parte de la

zona norte de León) donde los GRAPO han tenido desde el principio su «tierra de asilo» y desde aquí se

planean importantes acciones o se dan el visto bueno a otras preparadas por los responsables de Barcelona

y Madrid.

Como si de un inicio de la actividad terrorista se tratara, al principio comienzan a efectuar numerosos

atracos, lo cual ya pone en alerta a las fuerzas antiterroristas especializadas. Estos atracos se efectúan para

nutrir de fondos económicos a los GRAPO y así poder financiar las actividades planeadas.

Estas operaciones «economicas se llevan a cabo casi simultáneamente con otras de aprovisionamiento de

armas. Para ello asaltan a varios policías municipales "y les sustraen sus pistolas reglamentarias, y varios

guardias civiles se ven atacados y desprendidos de sus subfusiles.

A partir de ahí comienzan a detectarse en los despachos de las Brigadas Antiterroristas especializadas en

la captura de grapos cómo crece una inusitada actividad en las organizaciones paralelas a los GRAPOS y

también se detectan movimientos reivindicativos de los presos, de estas organizaciones.

Puntualmente, cada vez que los GRAPO preparan una nueva ofensiva o se temen una fuerte represalia

policial contra sus filas, los presos de estos grupos inician o huelgas de hambre, o actitudes

reivindicativas, con el fin de atraer sobre ellos la atención pública y que las siglas de sus organizaciones

(en definitiva los GRAPO} sean aireadas.

La cárcel

Estos hechos comprobados reiteradamente ponen de manifiesto la creencia firme entre los policías que

llevan la lucha directa contra esta organización que sus grandes acciones son dirigidas, o al menos

autorizadas desde el interior de las cárceles, donde se encuentran ya los principales jefes, a excepción de

los dos citados, Martín Luna y Cerdán Calixto.

Con el crecimiento de la infraestructura aumenta igualmente el número de atentados cometidos por los

terroristas de los GRAPO. En estas circunstancias son capturados Brotons Beneito y Fernando Hierro

Chomón. Hierro es detectado en Vigo, tras el asalto a un banco, en el que se produjo un encuentro con las

Fuerzas de Seguridad. El grapo es herido y logró huir tras estar cercado en unos almacenes. Luego es

detenido cuando, a pie, se daba a la fuga por una de las carreteras provinciales.

El responsable del comando de Madrid y zona centro, Abelardo Collazo Araujo, participa en diversas

acciones terroristas, algunas de ellas contra personas de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, causándoles

la muerte.

Su presencia es detectada por uno de los grupos anti-GRAPO de la Comisaría Central de Información y a

lo largo de varios días es seguido por Madrid. Logra despistar en varias ocasiones a los policías, pero es

localizado de nuevo.

Una tarde del pasado invierno, varios funcionarios ven a Collazo Araujo en uno de los barrios periféricos

de la capital y le siguen para intentar capturarle en el momento más oportuno, ya que se sospechaba que

podría estar citado con otros terroristas.

A la altura del Metro de Tetuán, de la calle de Bravo Murillo, en la zona norte de Madrid, Collazo, que

iba acompañado de otro terrorista, se da cuenta, al parecer de la vigilancia policial y ambos intentan huir.

Los inspectores del grupo anti-GRAPO les dan el alto y en ese momento Collazo saca de su pantalón una

Magnum, con la que realiza al menos un disparo. Los policías, en fuego cruzado efectúan, a la vez, varios

disparos hiriendo de muerte a Collazo y de extrema gravedad a su acompañante.

A partir de ahí, los GRAPO sufren un fuerte golpe en Madrid y Juan Martín Luna se hace cargo de la

reorganización de los comandos.

 

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