Autor: Aguirre López, José María (AMÉRICO VÉLEZ). 
   La ampliación hacia el sur de la Europa europea     
 
 Informaciones.    18/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

La ampliación hacia el Sur de la «Europa europea»

Por Américo VELEZ (Corresponsal diplomático en Europa occidental.)

BRUSELAS, 18.

La presidencia rotativa de las Comunidades Europeas corresponde a Dinamarca durante el primer

semestre del año en curso. Con motivo de su instalación en las funciones presidenciales del Consejo de

ministros de los «nueve» —que ayer y hoy ha estado celebrando su primera sesión de 1978, cuyo orden

del día no presenta puntos de particular interés para España—, el jefe de la diplomacia de Copenhague,

señor Anderson, ofreció el lunes una recepción en el International Press Centre, de Bruselas. Otro

periodista español —el delegado de Efe en Bélgica, Díaz-Ambrona— y este corresponsal tuvimos

ocasión de hablar durante unos veinte minutos, en un aparte al que cortesmente se avino, con el anfitrión.

El diálogo transcurrió en inglés. La circunstancia de que dos periodistas sureuropeos pudiéramos

entendernos en ese idioma predispuso, me parece, a nuestro "importante interlocutor a la complacencia y

a cierto tono confidencial.

El dialogo se centró en las perspectivas de ampliación hacia la Europa meridional del Mercado Común.

Voy a esforzarme por transcribir fielmente lo que, sobre el tema, nos dijo Mr. Anderson.

Se habla, subrayó, de los aspectos políticos y de los económicos de las candidaturas a la C.E.E. de

España, Portugal y Grecia. ((Resulta inadecuado, cuando se trata de la incorporarien de nuevos miembros

a la Europa en proceso (forzosamente lento en todo caso y, a la hora actual, perturbado por la adversa

coyuntura de dimensiones mundiales) de integración de las economías y de coordinación de las

diplomacias de las naciones liberales de nuestro continente, establecer una línea divisoria entre lo

económico y lo politico», observó en seguida el ministro danés. Y puntualizó: (¡La política tiende, en

primer término, a orientar y a ordenar la economia.»

El presidente en ejercicio del Consejo de ministros comunitario recordó que todos los Estados miembros

de las Comunidades deben estar constitucionalmente regidos por sistemas democráticos. Lo exigen así los

Tratados de París y de Roma (constitutivos de la C.E.C.A., la C.E.E. y el E.U.R.A.T.O.M.». En ese orden

de cosas, los candidatos del Sur no difieren, actualmente en lo fundamental, de sus futuros asociados. Sin

embargo, tampoco deberán marcarse demasiadas diferencias por lo que se refiere a las estructuras

económicas.

Tal no es el caso, estima el presidente Anderson. Lo cual no constituye, un «(obstáculo», sino un

«problema» por ( lo que se refiere a las aspiraciones de Madrid, Lisboa y Atenas. Problema que es

necesario considerar, acometer y enfocar hacia canales «positivos», tanto por parte de .los peticionarios

como de las autoridades europeas. En .los márgenes de los ((nueve», aunque ello resulta cada vez más

arduo, ha venido siendo posible que los más vigorosos ayuden a los más débiles. Ampliada la C.E.E. a

doce «partners» (recuerdo que hablábamos en inglés), las asistencias no resultarán con frecuencia

posibles. En cambio, los recién llegados deberán hacer frente al precepto de contribuir puntualmente al

fondo del que se nutre el presupuesto europeo.

El señor Anderson considera que España es el candidato «mediterráneo» mejor preparado para

incorporarse a la C.E.E. Se trata de una nación industrializada. Sus actuales autoridades y su misión

diplomática cerca de las instituciones europeas «están —señaló con énfasis— a la altura de las

circunstancias».

A juicio del ministro danés, el primer, mandato de negociación que el Consejo dé a la Comisión Europea

concederá importancia particular al punto de la unión aduanera y a los productos industríales. El aspecto

más agudo del «problema» es el de la política agrícola común. El señor Anderson desea que ese mandato

se emita bajo su presidencia. Cree que ello puede ocurrir en la primavera. Pero admite que las elecciones

generales en Francia (marzo), y las qae no hay que excluir que pudieran tener lugar en Italia, son

susceptibles de modificar esa perspectiva.

Hasta ahí, lo declarado por el presidente del Consejo de los ((nueve». Por nuestra cuenta añadiremos que

los servicios competentes de la comisión Jenkins estudian minuciosamente los problemas que plantea la

ampliación hacia el sur del Mercado Común, Según parece, lo hacen en una óptica de conjunto. Sopesan

el ((esfuerzo financiero global» que la C.E.E. tendrá que hacer para que las nuevas adhesiones se realicen

«adecuadamente». De fuente autorizada, se indica que, a ese respecto —y sin esperar a las decisiones de

nivel comunitario—, la República Federal Alemana ha incluido en su presupuesto de 1978 asistencias a

España, Portugal y Grecia, del orden de 500 millones de marcos por país, para facilitar sus integraciones a

la «Europa europea». Los aspectos institucionales en estudio tienden a evitar que la ampliación se

complique en cuanto al tiempo y también que el número de miembros de las Comunidades origine un

relajamiento de los vínculos y de las normas de conducta.

El comisario europeo de Relaciones Exteriores, el oeste germano señor Haferkamp, cree que el ingreso de

los tres candidatos meridionales debe efectuarse «lo antes posible y simultáneamente». No sería

«racional», opina, proceder por separado a las adaptaciones técnicas e institucionales imprescindibles.

Ello no implica que las negociaciones de cada candidato con los «nueve» no sean bilaterales, esto es,

independientes unas de otras. La «simultaneidad», según Haferkamp, es «aconsejable» en el plano

económico e «indispensable» en el político.

 

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