Sepelio en Carabanchel     
 
 Pueblo.    27/01/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

SEPELIO EN CARABANCHEL

MADRID. (PUEBLO y agencias.) A las seis menos cuarto de la tarde llegaron al cementerio de

Carabanchel Jos féretros que contenían los restos mortales de los abogados laboralistas Francisco Javier

Sauquillo Pérez del Arco y Enrique Valdevira Ibáñez. El primer cadáver en ser enterrado fue el de

Francisco Sauquillo. Un sacerdote —según informa Europa Press— anunció que, por expreso deseo de la

familia, iba a rezar un responso y pidió que los creyentes le acompañaran en el rezo y los no creyentes

guardaran silencio. Algunas personas mantuvieron el puño en alto durante toda la oración.

En el momento de ser descendido el féretro a la fosa, numerosos asistentes arrojaron claveles rojos, hecho

que se repitió cuando fue enterrado Enrique Valdevira, por quien no fue rezado responso alguno.

Se estima que al acto asistieron más de un millar de personas, que en todo momento se mantuvieron en

orden, guardando un gran silencio. A estas personas se dirigió. Iras ser inhumados los cadáveres. e¡

dirigente del Partido Comunista de España, Simón Sánchez Montero, quien manifestó que los dos

compañeros enterrados aüi habían sido asesinados por los que quieren una España ensangrentada y

quieren impedir la democracia. «No caeremos en esa trampa —dijo—, porque nosotros queremos una

España democrática, una España libre y alegre.» Después rogó a los presentes que salieran con orden del

cementerio, dando el mismo ejemplo que habían dado a to largo de todo el sepelio. -No hay que hacer

más víctimas», añadió. Después se oyó un «¡Viva España!», que fue contestado por los presentes.

Según informa Cifra, cuando estaba terminando el acto, llegó al cementerio el decano del Colegio de

Abogados de Madrid, Antonio Pedrol Rius, acompañado de su secretario. El señor Pedrol, con la cara

compungida por el dolor, dio su pésame a los familiares de los fallecidos y saludó a Sánchez Montero.

EN LA ALMUDENA

Casi al mismo tiempo que se celebraba el acto en Carabanchel, tres mil personas asistían al sepelio, en el

cementerio de la Almudena, de Ángel Rodríguez Leal, ordenanza del despacho laboralista de Atocha,

donde se registró la bárbara agresión.

Después de que un sacerdote rezase una oración, el féretro fue transportado, a hombros del compañero del

linado hasta el lugar de la inhumación, a unos quinientos metros de la entrada del cementerio. Igualmente,

el orden y e| profundo silencio fueron las notas características de tan doloroso acto Frente al nicho cuya

lápida no lleva ninguna inscripción, se cantó «La Internacional» levantando el puño varios asistentes. En

ningún momento se registraron alteraciones del orden, del que —según informa Cifra— cuidó el servicio

de seguridad del Partido Comunista Español.

Antes de disolverse los asistentes, Marcelino Camacho, secretario general ds Comisiones Obreras y

miembro del Comité Central del Partido Comunista, elogió la personalidad del enterrado —militante de

CC. OO. y del P. C, E.—, al tiempo que expresaba el deseo de que fuera el último muerto de la clase

obrera en estas circunstancias.

EN SALAMANCA

Por expreso deseo de sus familiares, el letrado Serafín Holgado fue enterrado, hoy por la mañana, en

Salamanca, adonde llegó ayer, * las siete menos cuarto de la tarde. El furgón que portaba los restos

mortales fue escoltado por varios coches que llevaban en las antenas de las radios y en las manillas de las

puertas pañuelos negros.

Según informa nuestro corresponsal. Jesús Moneo, el féretro fue llevado, en primer lugar, a la

Universidad, donde fue introducido por compañeros del finado en presencia de un números*? grupo de

estudiantes. que guardaron en todo momento un gran silencio. También se encontraban presentes e1

rector de la Universidad doctor Vilíanueva, el decano de la Facultad de Letras, familiares, compañeros y

amigos. En ese centro quedó instalada la capilla ardiente, donde, a lo largo de toda la tarde, se registraron

escenas de gran emoción, motivadas por el desfile constante de los salmantinos. Hoy ha sido declarado

día de luto en esta ciudad.

Serafín Holgado no había finalizado aún su licenciatura en Derecho, ya que le faltaba tan sólo una asigna

tura. En el despacho de Atocha, donde fue asesinado, se encontraba realizando prácticas, recibiendo un

sueldo de 5.000 pesetas, a título de beca otorgada por el bufete. Residía en Madrid desde el pasado mes

de octubre.

EN SAN ISIDRO

Por último, y como ya Informamos en nuestras últimas ediciones de ayer, a través de nuestro compañero

Antonio Echarri, el abogado Luis Javier Benavides fue inhumado, a las diez de la mañana de ayer, en el

cementerio de San Isidro, adonde acudieron unas trescientas personas, con si rostro visiblemente

emocionado. E! entierro se celebró a psa hora a petición de la familia, que no deseaba que su hijo fuera

motivo de demostraciones políticas.

27 de enero de 1977 PUEBLO

 

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