Orden, serenidad y respeto     
 
 Ya.    27/01/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

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INFORMACIÓN NACIONAL

27-I-77

ORDEN, SERENIDAD Y RESPETO EN LOS ENTIERROS DE AYER

Se calcula que más de cien mil personas acompañaron a las cuatro de la tarde a tres de los asesinados Por

la mañana había sido enterrado Francisco Javier Benavides El féretro de Serafín Holgado de Antonio,

trasladado a Salamanca Ninguna alteración del orden público durante los entierros un servicio del orden

del PCE, efe unas fres mil personas, garantizó en todo momento el orden y la segundad Unas mil

coronas de flores se recibieron en el Colegio de Abogados, donde desde (a una de la tarde quedó instalada

la capilla ardiente

En el más absoluto orden y silencio, y en medio de muchos miles de puños en alto, salían a las dieciséis

treinta en punto del Palacio de Justicia los tres féretros de Francisco Javier Sauquillo, Enrique Valdelvira

y Ángel Rodríguez Leal para ser enterrados en los cementerios de la Almudena y de Carabanchel. Más de

cien mil personas con seguridad—algunos medios han hablado de doscientas mil—esperaban ia salida de

los cadáveres del Colegio de Abogados de Madrid, donde había estado instalada la capilla ardiente desde

1» una y cuarto de la tarde, aproximadamente. Un servicio de orden del PCE, compuesto por cerca de tres

mil personas, funcionó perfectamente para impedir cualquier alteración del orden. El Palacio de Justicia y

las calles por las que había de discurrir el cortejo fúnebre estuvieron acortlon a d a permanentemente

desde la una de la tarde.

Por la mañana habían sido inhumados en el cementerio de San Isidro los restos de Javier Benavides

Ordaz, acompañados por unas quinientas personas, entre familiares y compañeros. El entierro tuvo lugar a

las 10.30 de la mañana, en que el cadáver de Benavides fue sacado del Instituto Anatómico Forense,

donde poco antes había estado expuesto el cadáver en un salón y se había celebrado un breve velatorio.

Por decisión familiar los restos de Francisco Javier Benavides no fueron trasladados al Colegio de Abo-

gados para ser velados allí junto con los de Francisco Javier Sauquillo, Enrique Valdelvira y Ángel

Rodríguez Leal. Los restos mortales del quinto asesinado, Serafín Holgado de Antonio, salieron a las

quince treinta del Instituto Anatómico Forense en dirección a Salamanca, donde por expreso deseo de su

familia recibirán cristiana sepultura.

Aplausos a los familiares

A las 16,15 salían por las puertas del Palacio de Justicia los familiares de las víctimas, recibidos por la

multitud con numerosísimos eplausos, silenciados asi inmediatamente a petición del servicio del orden.

Previamente se habían comenzado a sacar cerca del millar de coronas que durante los días tíe ayer y

anteayer fueron enviadas al Colegio de Abogados de Madrid. Cuarto de hora más tarde salían los ataúdes

con los cadáveres de los tres asesinados míe habían si de velados alli, acompañados por la Junta de

Gobierno del Colegio de Abogados y numerosos dirigentes de organizaciones politicas y sindicales, entre

los que se encontraban Santiago Carrillo, Ruiz-Giménez, Tierno Galván, Paz Andrade, Marcelino C a m a

c h o, Eurico de la Peña y casi todos ¡os miembros de la dirección del Partido Comunista do España. Toda

esta comitiva acompañó a los féretros por el paseo principal de la plaza de la Villa de París hasta la calle

de Genova, en donde esperaban los cohes fúnebres y los familiares de las víctimas ya situados en el

interior de los automóviles de la comitiva. El silencio era absoluto y el orden era mantenido

perfectamente. A las 16,40, los ataúdes fueron introducidos en los furgones, momento en que la tensión

subió de tono al acercarse un grupo de policías antidisturbios, sin intervenir, aunque se colocasen en la

calle Genova entre el público para poner orden si fuese necesario. La multitud ocupaba toda la plaza de la

Villa de París y la calle Genova desde Alonso Martínez hasta Colón. Depositados los ataúdes, los coches

fúnebres marcharon lentamente hasta la plaza de Colón, que desde las cuatro de la tarde permanecía casi

totalmente abarrotada de público, en su mayoría puño en alto al paso de! cortejo.

Motoristas de la Policía Municipal se colocaron delante para abril-paso. Previamente había sido cortado el

tráfico en la plaza de Colón y calles adyacentes. La comitiva se dividió y dos de los coches tomaron el

camino del cementerio de Carabanchel, mientras que el otro se dirigió a la sacramental de la Almudena.

En breves minutos, la plaza de la Villa de París había quedado totalmente despejada por las decenas de

miles de personas que se dirigieron primero hacia la plaza de Colón y de allí hacia Cibeles, sin que se

registrara ningún incidente. Cerraban las dos comitivas sendos coches de la Policía Armada. Muchos

miles de personas se dirigieron hacia los cementerios citados en grupos muy numerosos, andando la

mavoría. en automóviles y en distintos medios de locomoción otros. Fuerzas a caballo mantenían estrecha

vigilancia en la calle de Santa Bárbara desde que la comitiva salió do! Palacio de Justicia. Dos

helicópteros sobrevolaron continuamente la zona, para trasladarse después a las zonas donde los

cadáveres recibieron cristiana sepultura.

 

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