Respuesta al terrorismo     
 
 El Alcázar.    29/01/1977.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

RESPUESTA AL TERRORISMO

Pocas palabras van a hacer falta para reflejar nuestro estado de ánimo. Como se reconoce en el editorial

colectivo suscrito por todos los diarios de Madrid, que publicamos en esta misma página, vivimos

momentos de crisis nacional y sentimos cómo fuerzas poderosas amenazan a la esencia misma del Estado.

Nos congratula que, al fin, el sector más importante de la Prensa nacional se manifieste ecuánime y

coincida en un diagnóstico que EL ALCÁZAR viene sosteniendo desde el principio.

Porque tanto el salvaje asesinato de abogados comunistas —tan rápida y cínicamente capitalizados por el

partido de Carrillo— como el criminal ametrallamiento que ayer costó la vida a varios servidores del

Orden Público, se encuadran en un contexto subversivo fríamente programado y ejecutado, cuya finalidad

última es el derrocamiento del Estado e Instituciones creadas por Franco y recibidas como legado por el

Rey Juan Carlos I.

Desde la indignación y la náusea que como españoles nos produce la oleada terrorista, apuntamos como

positiva la actitud de nuestros colegas que, hasta ayer mismo, parecían empecinados —salvo alguna

honrosa excepción, como "ABC"— en secundar el sectarismo comunista con la imputación gratuita de los

crímenes a una supuesta "extrema derecha". La condena del terrorismo ha de hacerse por todo cuanto el

terrorismo tiene de criminal e inhumano, no por el color ideológico que tiñe de sangra la acción asesina.

Decíamos anteayer que "el terrorismo constituye una repugnante manifestación criminal que descalifica

absolutamente a quien lo ejerce". Y añadimos hoy que, aunque, ciertamente, "el terror no tiene ideología",

existe en el mundo una ideología totalitaria y marxiste cuyo instrumento de poder y de expansión está en

la práctica despiadada del terrorismo ideológico y físico. La historia del comunismo, a nivel mundial y,

naturalmente, a nivel español, no es más que la sucesión sistemática de acciones terroristas. De cuantas se

han realizado en fechas recientes, sólo hay un beneficiario: el Partido Comunista en sus múltiples

versiones, principalmente, la carrillista. El largo entrenamiento de los diligentes comunistas para la

subversión incluye también la técnica terrorista. Existen pruebas irrefutables.

Las notas informativas ilustran sobre la fría decisión de tos asesinos que ayer abatieron con ráfagas de

metralleta a dos Policías Armados y cuatro Guardias Civiles. Las victimas sufren heridas similares a las

padecidas por los abogados ametrallados en la calle de Atocha. Dijimos hace dos días, que el brutal

asesinato era obra de expertos. Hoy lo repetimos. Posiblemente, los mismos expertos. Presumiblemente,

al servicio de los mismos intereses internacionales. Los que tratan de impedir que España camine hacia

una "democracia libre y apacible". Los que saben que España ocupa un lugar estratégico único en la

defensa de´ Occidente frente al imperialismo soviético. Los que operan en su propia Patria como

enemigos de cuantos valores morales, sociales, económicos y políticos, además de culturales y religiosos,

conforman esa unidad irreversible de destino que se llama España.

Contra el terrorismo sólo cabe una respuesta eficaz y razonable, hasta ahora no ofrecida por el Gobierno:

el ejercicio de la autoridad con el máximo rigor en el cumplimiento de la ley. La tolerancia mantenida

hasta, ahora con cuantos voluntaria y conscientemente permanecen individual y colectivamente en la

ilegalidad política, conduce a la subversión que padecemos. Insistimos: la única respuesta válida frente al

terrorismo es el imperio de la ley. En la ley reside la garantía de la libertad y del orden. ¡Cúmplase, y

acabará el terrorismo!

 

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