Autor: Paso Gil, Alfonso. 
   La extrema derecha     
 
 El Alcázar.    29/01/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

digo yo que..!

LA EXTREMA DERECHA

PERO en definitiva... ¿Qué es eso de la extrema derecha?. Y en realidad... ¿Quienes componen la extrema

derecha?. ¿A qué se llama inmovilismo?. Todos acusan, por ejemplo, a Felipe II de ser un rey inmovilista

y durante su reinado se colonizaron las Indias Occidentales, se reglamentaron las Encomiendas, se puso

freno al ansia de expansión por parte de los - franceses y se trató por primera y única vez de invadir a la

sempiterna enemiga de Europa: me estoy refiriendo a Inglaterra. Se establecieron pródigos lazos

comerciales con el Oriente, se saneó el Mediterráneo de piratas y turcos. No se puede nacer más en menor

número de años. A Felipe II le llaman inmovilista todos aquellos que son partidarios de la desintegración

y los que no están vacunados contra ese virus filtrable que se llama ser antiespañol siendo hispano de

nacencia. En pocos pueblos se da este extraño tipo que presume de considerar funesta la madre patria que

le vio nacer. Los franceses ponen la Francia delante de todo. Luego son clericales, o masones, de

izquierdas o de derechas, rojos, verdes o grises. Pero por encima de todo son franceses.

Aquí una negativa política condiciona un acto de antipatriotismo.

Yo me muero de risa cuando llaman gente de extrema derecha a personas que cobran una modesta

pensión, a obreros que se mantienen con su trabajo o a escritores que si no estamos al pie del cañón

tenemos el fantasma de la necesidad a dos meses vista. ¿Es eso la extrema derecha?. ¿Es la extrema

derecha, por ejemplo, "EL ALCÁZAR", que esta defendiendo a diario la justicia social, los derechos del

trabajador y el recuerdo de una gesta gloriosa en la que el campesinado de las Españas batió

brillantemente al industrialismo espúreo que se aglomeraba en las grandes urbes?. ¡Vamos, venga ya!

Por contraste yo siempre he creído que la extrema derecha estaba en esos núcleos agonizantes de nobles

liberales a los que hay que dar el gorrazo al abrirles el ascensor y que se jactan de su franquía de ideas

llamando al criado para que tome el aperitivo con ellos.

—Fermín, hombre: tómate un vermut conmigo. Si en el fondo todos somos iguales.

Pero el señorón es el dueño del vermut. Es quien lo produce, quien lo cobra, quien se lleva la recompensa

en la mano. El señorón es quien aprieta los tornillos. El señor es un cavernícola aunque vaya en mangas

de camisa. ¿Y qué hay de la extrema derecha de la intelectualidad "snob", de esos que se reparten los

premios y las distinciones, que no obran jamás objetivamente que escriben para compadres y en amoroso

compadreo se reparten las distinciones y los orgullos?. ¿No es eso una extrema derecha?. Porque yo llamo

extrema derecha a los locos del boicot, a los presurosos de la zancadilla, a los que de cualquier falacia

sacan ventaja, a los que están en el machito indebidamente, a los que pueden permitirse no trabajar cada

día o cada noche. Eso y no otra cosa es la extrema derecha.

Pero me llena de perplejidad que llamen extrema derecha a los que aman a su patria, a los que creen en

Dios, a los que respetan lo respetable, a los que laboran por construir un mundo más hermoso, más

equilibrado, más justo; a los que se oponen a las dictaduras materialistas, a los que quisieran que España

fuera lo primero y la primera en el concierto de las naciones, a los que repugnan las recompensas. Yo no

entiendo como a eso se le puede llamar extrema derecha. _ Y mientras tanto estamos casándonos como

gilipitos puros con los mitos repulsivos de don Felipe González sin corbata, o don Marcelino Camacho

con un jersey inventado para la propaganda comunista sin darnos cuenta de que ambas actitudes son hijas

de las peores cosas burguesas. Es decir, de las apariencias. Porque los burgueses tienen cosas muy

aprovechables: su afán por el trabajo, su veneración del núcleo familiar, y cosas intolerables: su moral

ocultativa y práctica y, naturalmente, su respeto pavoroso por las apariencias.

Habrá un día que determinar de una vez qué es eso de la extrema derecha. Porque, por ejemplo, yo que no

me considero de la extrema izquierda, estoy muy de acuerdo con ciertas teorías sobre la Banca y sobre

ciertas actividades de los intermediarios que están usufructuando los petardistas de todos los tiempos. En

resumidas cuentas: lo que hay es hombres dignos, leales, patriotas, eficaces, honrados, consecuentes. Y

del otro lado, una manada de desleales,´ buchacones, hipócritas, avaros y tontos. Y esta es la distinción

que hay que hacer taxativamente.

Alfonso PASO

 

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