Autor: Sánchez Mazas, Rafael (***). 
   Contra la paz de todos     
 
 Pueblo.    29/01/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

CONTRA LA PAZ DE TODOS

EN otro tugar de este diario, al editorial colectivo ayer «cordado mayoritaria-menta por 1* Prensa da

Madrid denota que alio profundo ha cambiado en el comportamiento colectivo de loa españoles, y que

ante el desafio del terrorismo a la paz de todos ha llegado la hora de las grandes uniones y afinidades en

defensa de una libertad 7 da un pueblo en peligro. Loa hechos últimos han probado que cuanto favorezca

el enfrentamlento y la radleallzación es picar en e) cebo o caer en la trampa que nos tienden loa enemigos

de la paz y de la democracia, y que esto exige una generosidad de comportamiento que excluya la espiral

progresiva de la violencia, de la cual esperan resultados políticos les que pretenden la radicallzactón y el

euf rentamiento de nuestra sociedad. Pero en esta sociedad española ha prevalecido el rechazo sobre la

tendencia a la radicalizactón típica, o si se quiere tópica, de otros momentos históricos en los cuales no

supimos reaccionar todos a una contra lo dispersivo. -Salvaguardar la paz sin menoscaba de las libertades

públicas- es lo que pide el editorial colectivo que hornos suscrito, y no con-irarta a esas libertades el

hecho de que por sólo durante un mes y para combatir mejor al terrorismo de haya suspendido la vigencia

de dos articulas del Fuero de los Españoles. Esto no es el «estado de excepción» que. acordado en otros

momentos, se reveló inútil para conseguir lo que se pretendía. Las libertades públicas —y con ella la de

Prensa— se mantienen, y solo se restringen aquellas que han de hacer más fácil la precisa labor de la

Policía. Acaso porque es preciso llegar al fondo de los hechos, y que nuestra sociedad sepa al fin, sin

duda posible. quiénes son enemigo*.

AQU1 o allá qüe había puesto en tela de juició la existencia del G. R. A. P. O., lo que desde los ultimos

días ya no resiste al análisis critico. El G. R, A. P. O. es la rama armada de un pretendido Partido

Comunista Reconstituido —que no guarda relación directa con e1 P. C. de Carrillo—, T que ayer na

reivindicado el triste honor del crimen por boca de Cubillo, ese agente de fuerzas turbias de una

conspiración internacional que utiliza, como portavoz la radio de Argel, un país donde de alguna manera,

y hemos de creer que contra la expresa voluntad de un Gobierno que se titula nuestro amigo, se ha

renovado la vieja y triste tradición de 1» piratería berberisca, que ya no se practica desda unas galeras con

remeros encadenados, sino desde unas emisoras que buscan sembrar entre lo» pueblo» el odio y las

rencillas. El análisis de la situación permita detectar todas las complicidades posibles, que van desda

cualquier internacional del crimen hasta esos servicios secrete* que actúan, a veces contra al deseo de sus

propios Gobiernos, desde varios países. Le sucedio no requiere otra, cosa que profesionales expertos que

maten por fanatismo o por dinero, j que preparan acciones baratas que «oto exigen realizadores de ínfimo

orden, que actúan por la paga o por el frío y sadico placer del delito. En este tipo de acciones -baratos-, el

organizador puede ser cualqutan. Solo se requieren recurra y una calculadora mente delictiva.

PERO los asesinas han errado sus metas, porque no han con-seguido la desunión y exasperación de los

españoles, sino unirnos e. todos en una común determinación dp resistir a la provocación, al caos y al

crimen. Esta no es la España de 1938. dividida en forma bipolar y que sólo vio en la guerra la resolución

de la crisis secular de un pueblo sin trábalo y sin pan, zaragatero y triste, Ahora tañemos muchas cosas

que defender en común, y sobre los propósitos dispersivos domina el sentimiento de defender lo ganado

en décadas de dificil esfuerzo colectivo. Los -dientes de sierra- del terrorismo no debilitan ahora al

Estado, sino que lo fortifican y no destruyen la autoridad del Gobierno, sino que la hacen mas precisa y

deseada por todos los grupos políticos. Sólo más allá, en las zonas de niebla, sangre y cieno de los

grupúsculos resentidos, puede perdurar algún propósito cainita. No se ha minado la profunda y combatida

moral del Ejército y las fuerzas del orden público, que eran el objetivo preIárido, sino que el pueblo

coincide con los defensores de la sociedad en la precisión de que el Estado se refuerza y el Gobierno

actúe, sin desvertebrarse en enfrentamientos y en rencillas. Nuestro pueblo ama, por encima de todo, la

paz. su posible progreso, la libertad y el logro de la democracia, hasta llegar a la culminación de unas

elecciones, dentro de cuanto ese mismo pueblo decidió en referendum de claridad indiscutible Cualquier

G. R.A. P.O. o Triple A se estrellan ante la determinación de los españoles, que amainan las velas de su

pasión para buscar cuanto les une, desde la derecha hasta el sorprendido y acaso perplejo comunismo

carrilista. Todos deponen sus rivalidades para que la comunidad nacional no se devore a sí misma.

HACE muchos años que Guillermo Ferrero escribió un luminoso ensayo sobre el mie-do colectivo, que

una vez enfrenta a los pueblos y otras los une en una fuerte determinación contra los liberticidas que

les empu|an al suicidio. En nuestra actual situación se da el último supuesto del citado filósofo e

historiador, cuando lo contrario es lo que ha llevado desde 1817 basta 1933 a la culminación de algunas

modernas tiranías. Cuando la reacción en provocada por una Invisible agresión exterior, esas pueblos se

unen —como ahora sucede en España—, ante la conciencia colectiva de una manipulación brutal y

sangrienta sobre los hechos políticos. Así se producu. como ahora entre nosotros, el fenómeno de una

Prensa unida en lo fundamental y qua, como los propios grupos partidarios, renuncia súbitamente a aus

contradicciones y rencillas. Ya no se ven -cazas de brujas- en la persecución del terrorismo, sino una

necesidad comunitaria para que la vida de la nación sea posible. Porque la amona/ti es contra todos,

también la reacción de todos acaba resullan de saludable y positiva.

POR la fuerza de los hechos, el terrorismo ha. servido para que gane al Gobierno de Adolfo Suárez un

.segundo referéndum, y en aras de la convivencia general depongan los partidos sus enfrentamientos. y la

Prensa las diferencias naturales que «urgen desde el pluralismo político. Los que pretendían desunir al

Ejercito. estan consigulnndo unirfu en la fría y serena determinación de que es preciso concluir con s!

terrorismo, y que pueblo, Gobierno y Ejército —que en lo profundo han de ser una misma cosa— se unan

contra ese enemigo común de .36 millones de españoles qus ha errado en forma total en la selección de

sus objetivos. Ni la izquierda se ha encrespado, ni la derecha se ha lanzado a una «noche da los cuchillos

largos-, ni el Ejército ha salido de sus casillas y de sus cuarteles, ni las Fuerzas del Orden Público,

castigadas en la vida de sus hombres, han perdido el sentido de la disciplina Los -dientes de sierra» del

terror no se han cerrado sobre el Estado agredido, sino contra unos agresores despreciados, odiados y

unánimemente combatidos. El segundo referéndum, que es el de la energía desde el Poder parece ahora

conseguido. Unida ante la agresión desde las tinieblas del terror España sigue su camino, con la libertad y

la democracia como objetivos. Pueden llegar aún ataques brutales, pero la determinación nacional existe.

Prueba, y no pequefia, serla el hecho inédito de que ¡a Prensa haya hecho público un editorial colectivo.

La nueva Fuenteovejuna españole se alza contra los que. a través del terror persiguen el logro del caos y

la tiranía.

 

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