Autor: Romero, Vicente. 
 Repulsa del crimen y la violencia. 
 Terror y desestabilización     
 
 Pueblo.    29/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

REPULSA DEL CRIMEN Y LA VIOLENCIA

TERROR Y DESESTABILIZACION

EN América latina le llaman proceso de desestabilización; en

Italia se le denomina estrategia del terror, y a los italianos ya no les sorprende que reviente, de modo

periódico y sangriento, buscando hacer blanco en las estructuras del Estado en momentos políticos

precisos. Aqui todavía se le denomina terrorismo. Pero es evidente que tanto la definición

latinoamericana como la italiana resultan mas adecuadas a la situación que España atraviesa estos días.

Los métodos son los mismos, y la sospecha de que también sean los mismos sus inspiradores —y hasta

quizá sus ejecutores— está en muchas bocas.

La reforma política se ha profundizado más de lo que algunos de sus patrocinadores iniciales

deseaban, porque ha sido más completa que aquel velado propósito de cambiar algo para que nada

cambie. Y el pueblo español, sumando ios votos afirmativos del referéndum con las abstenciones en una

común voluntad de cambios reales, se manifiesta decidido a la democracia. La oposición se ha negado a

interpretar el papel ilusorio, de radicalismos e intransigencias, que algunos deseaban de ella como

pretexto para excluirla. Y el país se encuentra, por primera vez en muchos años, con un Gobierno y una

oposición ini-cialmente dispuestos al diálogo, es decir a la solución dialéctica de ¡os problemas.

La democracia —ambición antigua del pueblo español— parece ser ya una meta común Pero hay alguien

a quien no beneficia jo mismo que beneficia al pueblo, alguien con intereses contrarios, enfrentados, cuya

defensa última requiere nada menos que desviar el curso de la Historia, y para ello se trata de

desestabilizar al Gobierno y radicalizar a la oposición, creando, al mismo tiempo, una sensación de caos y

vacío de Poder.

¿Quién es. quiénes son ese alguien? No se debe sospechar de la izquierda, que se manifiesta con absoluta

madurez y condena los actos terroristas. Ni tampoco se puede acusar, ligera y globalmente, a la derecha.

El capital español apostó por la reforma, y no parece que la creación artificial de una crisis estatal pudiera

reportarle ningún beneficio inmediato. Tan sólo el dinero de negras procedencias, las fortunas que no

resistirían una investigación fiscal, así como algunas grandes empresas internacionales, que ambicionan

legislaciones represivas en lo laboral y permisivas en lo fiscal, podrían estar tentadas por la aventura. Pero

el fascismo ya pasó, quedó arrumbado por la propia marcha de la Historia, y hoy es sólo el sueño

obsesivo de una minoría

Alguien se beneficia del terror, y sufraga sus gastos. Secuestrar es fácil. Retener largo tiempo a los

secuestrados, frente a un aparato policial de tan probada eficacia como el español, resulta muy

complicado. Hace falta algún nivel de inmunidad, un local Imposible de registrar y aún de imaginar,

donde ocultar a los secuestrados. Hace falta una organización poderosa y experta, con apoyos mucho

mayores que los que cabe suponer a un simple grupo extremista,

Primero fue un manifestante muerto; después, una estudiante; más tarde, el salvaje ametrallamiento de un

despacho laboralista de Comisiones Obreras, con cinco muertos; ahora, tres policías asesinados

alevosamente... La espiral de violencia se abre, peligrosamente. Actos fortuitos y actos provocados se

engrasan al servicio de ja misma finalidad: la desestabilización mediante el terror. ¿Cuál será el próximo

paso? El disfraz de organizaciones izquierdistas, como el inefable G. R. A, P. O., y de represalias

alternativas, resulta demasiado burdo. A nadie puede engañarle, A nadie que no quiera ser engañado, o

fingirlo. ¿Hay alguien, acaso, dispuesto a ello? Su nombre, y los nombres de quienes, cínicamente

alarmados, enuncian las mismas teorías de la confusión, deberán figurar entre las primeras listas de

sospechosos de conspirar contra el Estado.

Vicente RuMERü

 

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